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Abraza la naturaleza: hemos olvidado que la tierra nos ha dado todo

@GabyRiaoG

Desde 1973 la Asamblea de General de Naciones Unidas en la conferencia de Estocolmo  adoptó, el día 5 de junio, la fecha de conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente. A través de este se creó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente -PNUMA-.

Desde esa fecha la ONU ha trabajado con los países miembros para establecer políticas, más fuertes, de cuidado ambiental realizando acuerdos y tratados que buscan afianzar el compromiso de los Estados con la naturaleza.

Genera tristeza ver cómo la ciudadanía no se apropia de la conservación del planeta y aprende a proteger nuestra madre  tierra. Hoy una sociedad prisionera del consumismo exacerbado, el estrés permanente que nos produce una vida  agitada a la que constantemente estamos  expuestos, y la voracidad de un sistema capitalista salvaje, que guiado por el “Dios” de la ganancia sin límite, absorbió en un mercado globalizado todas las formas económicas de los países del orbe. Somos nosotros los humanos quienes estamos acabando con nuestro planeta. El mundo de manera casi irracional corre desbocado a librar futuras guerras por los recursos expoliados a la naturaleza. El agua será causa de discordia entre diferentes  países, ya que en muchos países como sucede en Colombia sus habitantes más pobres mueren por falta de este preciado líquido.

Hoy 5 de junio de 2017, cuando conmemoramos el día mundial del medio ambiente, es necesario hacer un llamado a todos los habitantes de Colombia y del planeta a tomar consciencia del gravísimo problema que representa el cambio climático y de sus lamentables consecuencias sobre la vida humana, abandonar esa mentalidad  del consumo que subyace a la crisis ambiental cuando demandamos más y más productos innecesarios, cuya producción afecta y contamina. No podemos ni debemos permitir que se siga  destruyendo lo poco que queda de nuestro hábitat, y es necesario reclamar de los gobiernos políticas de protección y conservación ambiental, al igual que políticas y programas para reparar los daños causados.

Desde nuestro hogar debemos empezar la tarea, ¿Cuántos dejan las luces encendidas sin necesidad? ¿Cuántos gastan agua innecesariamente? ¿Por qué demandar y/o comprar bienes innecesarios o cuyo proceso de producción no es ecológicamente sostenible? ¿Por qué contaminar arrojando basura en las calles? ¿Por qué no reciclamos en la fuente?

Seguramente en alguna ocasión nos hemos formulado estas  preguntas, y seguramente también en varios momentos nos hemos dado las respuestas pertinentes. Pero…. ¿hemos cambiado nuestras actitudes y nuestro comportamiento? O simplemente nos hemos preguntado, pero no hemos tomado medidas correctivas de ningún orden. NO podemos seguir lamentándonos y menos aún seguir eludiendo responsabilidades con el argumento que eso es obligación únicamente del Gobierno.

Enfrentar con medidas eficaces el cambio climático y proteger el medio ambiente es una responsabilidad no solo del Estado sino de toda la sociedad, de todos y cada uno de nosotros como ciudadanos. Buen ejemplo nos están dados pequeños pueblos de Colombia, que han salido a consultas populares para impedir que se afecte el ambiente como consecuencia de la  explotación minera, la deforestación y el maltrato que la naturaleza registra a diario, a esos pueblos que luchan por conservar su territorio debemos apoyarlos con estrategias desde el centro para que su voz sea escuchada, para que esa palabra de auxilio tenga eco y resultados que beneficien a toda la ciudadanía. ¡No más contaminación, no más explotación, no más daño al medio ambiente!

 

Por eso mismo, en Bogotá la defensa de los humedales y de las reservas forestales es una tarea de primer orden, evitemos que los destruyan o que desaparezcan, porque la tierra nos ha dado todo.

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