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Treinta años después de la toma del Palacio, el expresidente Betancur pidió perdón por los errores que se hubieren podido cometer en la operación de recuperación.

Belisario y el Palacio de Justicia

Treinta años después de la toma del Palacio de Justicia, el expresidente Belisario Betancur pidió perdón por los errores que se hubieren podido cometer en la operación de recuperación, todos ellos animados, dice él, en la búsqueda de la paz.

La actitud del expresidente ha sido la de reafirmar la tesis expresada en su alocución de la madrugada del 7 de noviembre, según la cual, todo lo que sucedió, para bien o para mal, era su responsabilidad, manifestación que sería suficiente para iniciar una investigación penal para establecer su posible responsabilidad en la ocurrencia de crímenes que a la luz del derecho internacional son imprescriptibles. Porque si asume la responsabilidad debe asumirla tanto en lo político como en lo penal, cosa que hasta ahora no ha hecho ni él ni los ministros que en esa infausta noche acompañaron las decisiones del Ejecutivo.

Si Belisario quiere enmendar su error por lo ocurrido ese 6 y 7 de noviembre, debería empezar por responder las siguientes preguntas: ¿Por qué a pesar de informaciones de inteligencia conocidas por la cúpula militar y el DAS sobre una inminente toma del Palacio de Justicia por parte del M-19, no se reforzó la seguridad y el 6 de noviembre se retiró la vigilancia policial? ¿Estuvo al tanto de esas decisiones? ¿Conoció la declaración del entonces ministro de Defensa, general Vega Uribe, quien señaló que “la Dirección de Inteligencia del Ejército tenía indicios e informaciones de que el M-19 pretendía apoderarse del edificio de la Corte Suprema de Justicia…”?

¿Por qué no atendió la llamada del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía, pidiendo un cese al fuego? ¿Por qué delegó esa función en el director de la Policía, Víctor Delgado Mallarino? ¿Sabe que su ministro de Gobierno, Jaime Castro, ha dicho que si usted hubiera recibido esa llamada el resultado habría sido otro, seguramente menos cruento? ¿Por qué no atendió el llamado del entonces presidente del Congreso, Álvaro Villegas Moreno, sobre un cese al fuego que había pedido el magistrado Pedro Elías Serrano, delegado de los magistrados rehenes?

¿Por qué se tomó la decisión de no negociar sin que hubiera evidencia de acciones tendientes a agotar una posible salida negociada similar a la ocurrida en la toma de la Embajada de República Dominicana? ¿Le parece que esa decisión de no negociar y haber sacrificado rehenes civiles es compatible con la búsqueda de la paz? ¿Por qué no atendió las sugerencias del expresidente Turbay y de Luis Carlos Galán de no precipitar una salida violenta a la toma, o el llamado angustioso de los familiares de magistrados con quienes se reunió?

Si usted dio la orden de no usar los tanques y “de restablecer el orden constitucional en el Palacio de Justicia con respeto y garantía de las vidas de los rehenes y también de los guerrilleros asaltantes, ¿por qué estas órdenes no se cumplieron por parte del Ejército? ¿Estuvo usted al tanto de todos los detalles del operativo? ¿Por qué sí se pudo detener este para sacar del Palacio con vida a su hermano y a la esposa del ministro de Gobierno? ¿Por qué no dio la orden al general Mallarino, experto en criminalística, de asegurar la escena de los hechos para permitir una investigación objetiva? ¿Supo usted de las torturas y desapariciones sistemáticas luego de la toma? ¿Dio luz verde para que esto pasara? ¿Fue obligado a dar esa declaración de asunción de responsabilidad? ¿Duerme con la conciencia tranquila?

@cuervoji

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