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Bogotá no está exenta del trasteo de votos

Es preocupante la advertencia de la Misión de Observación Electoral (MOE) sobre el trasteo de votos que se habría presentando desde los municipios de Soacha y La Calera en Cundinamarca hacia algunas localidades del sur de Bogotá.

Según el informe que conocimos en mi unidad de apoyo normativo, las localidades donde se estaría tratando de afectar el censo electoral son Ciudad Bolívar y Bosa, en el sur de Bogotá, y Usaquén en el Norte.

Ahora que el Consejo Nacional Electoral (CNE) anuló la inscripción de más del 70 por ciento de las nuevas cédulas inscritas en el municipio do Cota en Cundinamarca es urgente que ese organismo también le ponga la lupa a las inscripciones que se hicieron en Ciudad Bolívar, Bosa y Usaquén (incluidos los sectores de El Codito y Cerro Norte), para comprobar si hubo trasteo de votos desde fuera de la ciudad hacia esas localidades.

No es raro que se haya presentado esta situación. Ya a finales de agosto la MOE había lanzado una alerta preocupante por las inscripciones de cédulas en las localidades de La Candelaria, Los Mártires y Teusaquillo, pues mientras el promedio de Bogotá es del 46,68 por ciento de cédulas inscritas por cada mil habitantes, en esas tres localidades se duplicó el promedio de toda la ciudad.

Si eso ocurre con localidades con poca población como estas tres zonas, muchas trampas se pueden haber tejido en localidades tan pobladas como Ciudad Bolívar, Bosa y Usaquén.

Hago un llamado para que el CNE revise la población de estas localidades y confronte esas cifras con el pasado censo electoral de esas zonas para establecer si se presentaron inscripciones anormales de cédulas, más allá de los porcentajes habituales.

Un trasteo de votos de Soacha hacia Bogotá podría alterar gravemente las decisiones sobre quiénes serán los representantes de esas localidades en el Concejo de Bogotá y sobre el futuro alcalde de la ciudad. No podemos permitir que los delincuentes que utilizan a los electores para realizar la trashumancia alteren los resultados de las elecciones en la capital.

A pesar de que este delito tiene entre 4 y 9 años de cárcel es muy difícil detectarlo si no hay denuncias. Pero el Consejo Nacional Electoral debe revisar los censos históricos de la ciudad para no dejar dudas sobre la transparencia del censo electoral de esas zonas. En estas localidades por parte de líderes ya se han recibido cuestionamientos y quejas en este sentido.

Bogotá no es ajena a prácticas delictivas como las que se han detectado en otras zonas del país. Por ello insisto en la necesidad de que la lupa del CNE se ponga en veinte localidades de Bogotá.

 

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