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Carta a Daniel Torres

Soy de las que piensa que los jugadores no son exclusivos de un equipo, son empleados que buscan su bienestar. Me interesa, eso sí, que mientras estén en el conjunto de mis amores lleven esa camiseta con orgullo y trabajen bien -jueguen bien- Si ese jugador se va, pues muchas gracias, y buena suerte a donde vaya.
COPK0OVWUAAVYK8Daniel Torres, en las declaraciones que usted hizo al programa de TV del DIM, hace aseveraciones fuertes, afirmaciones sobre la hinchada cardenal que causaron reclamos en redes sociales y un sinnúmero de insultos hacia usted. Sin embargo, no quiero escribir estas líneas defendiendo a la hinchada, ni tampoco a usted, pero sí quiero expresarle lo siguiente:
Qué tal si recordara todas esas pancartas que se hicieron en su nombre pidiendo que fuera a la Selección, dándole gracias por toda su entrega con Santa Fe; los miles de aplausos que se escucharon en el Coloso cada vez que ingresaba al campo o salía de él.
Qué tal si agradeciera ocho años y los más de 130 partidos con el equipo, para que de esa manera la hinchada lo siga recordando con afecto. Y qué tal si pensara un poco con cabeza fría antes de emitir esas palabras tan duras para tantos aficionados.
Qué tal si se detuviera a pensar que al decir que “las hinchadas no son agradecidas” varios admiradores suyos sintieron el corazón roto y se desilusionaron profundamente al ver cómo su ídolo cree que ellos, los hinchas, sólo lo insultaron.
Por el contrario, usted estuvo en un momento mágico, en el que se dieron esperanzas y se le otorgó a la hinchada el mayor regocijo: esa estrella anhelada por años. Y por eso muchos creyeron en usted y lo pusieron en la categoría de ídolo.
Qué tal si reconociéramos que en los partidos clase B o cuando no se dan los resultados, la asistencia es baja y que en ese punto el señor Torres tiene razón, “ver siempre un estadio lleno motiva”.
Qué tal si hacemos un llamado a la calma desde ambas partes en contienda, que no emitamos juicios hirientes y, por el contrario, aceptemos que así es el negocio del fútbol moderno.
Quiero que sepa, señor Torres, que en este momento es un personaje de odios y amores, pero que al ser una figura pública está expuesto a eso. Usted debe saber que es responsable de lo que hace y también de lo que dice; la vida, señor Torres, da muchas vueltas. Si algún día vuelve a esta casa albirroja, qué mejor que lo hiciera con las puertas abiertas.
Quiero que entienda que no es fácil que un ídolo se refiera así al equipo de los amores y menos a una figura como usted, tan querida en su momento.
De igual manera quedo atenta a su respuesta y esperando que un día reconozca tantos gritos de júbilo cada vez que desde las gradas gritábamos ¡Gracias Torres!

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