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Carta a mis amigos del NO

Por Juan José Rojas.

Después de un mes largo de campaña encaminada a  hacer pedagogía por el SÍ, ofreciendo mi tiempo para convencer a escépticos en las tiendas de barrio, los taxis y las universidades, soy testigo de cómo en un intento por respetar las decisión de la gran mayoría de mis amigos de votar por el NO, fui incapaz de expresarles mis argumentos, por lo que espero hacerlo de esta forma, aunque claramente a destiempo.

Muchos hablaron de una paz sin impunidad, para lo cual tienen que saber que el acuerdo al que le dijimos que NO el pasado domingo expresamente consagra la imposibilidad de conceder indultos o amnistías a los crímenes de lesa humanidad, permitiendo esta posibilidad solo para los crímenes conexos con la rebelión. Me sigue pareciendo que puede haber más justicia cuando las FARC como victimarios le digan a sus víctimas la verdad, las reparen y se garantice una no repetición; por la vía armada en 52 años de conflicto, ni siquiera en los 8 años del gobierno Uribe logramos que los miembros del secretariado contribuyeran a la justicia.

Muchos se sienten ofendidos con la idea del Estado colombiano pagando menos un salario mínimo por dos años, y concediendo $2.000.000 para que un guerrillero raso desmovilizado pueda comprar enseres mínimos en su reinserción a la vida civil; pero desconocen que en los últimos años estábamos concediendo sumas mayores a quienes se desmovilizaban individualmente.

No sé si todos mis amigos que votaron por el NO leyeron como yo los acuerdos, pero sea cual sea la respuesta no quiero tildarlos de ignorantes, apátridas, o idiotas útiles de la extrema derecha. Pero no creo que el debate deba centrarse en el contenido del acuerdo, el debate del domingo tampoco debe girar en torno a “la paz” ese concepto subjetivo que no es susceptible de una construcción colectiva en un país tan fraccionado como el nuestro; la decisión del domingo era debate ético, en el cual ponderamos las vidas humanas de los más pobres de este país, tanto de los que prestan el servicio militar obligatorio, como quienes son reclutados a la fuerza, con la posibilidad de jefes guerrilleros no paguen condenas plenas y puedan participar en política.

Finalmente, el SÍ nos ofrecía certeza de acabar con las FARC, ustedes votaron por el NO esperando un escenario práctico que no logro entender. ¿Me explican ustedes?

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