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Concejo renovado pero con las mismas mañas

Por Manuel Salazar.

Hace un año los Bogotanos decidieron renovar en más de un 50% el Concejo de la Ciudad, con sus votos lograron obtener 23 curules nuevas mientras 22 cabildantes lograron la reelección.

Al concejo llegaron nombres nuevos, algunos herederos de las curules que dejaron sus padres como el caso de Germán García Maya y Ricardo Andrés Correa, hijos de Germán García y Severo Correa, respectivamente.

Igualmente se generaron expectativas por la llegada de una bancada nueva como la del Centro Democrático que logró debilitar al Partido de la U y la Alianza Verde que perdieron curules. Por los lados de Cambio Radical, se lograron 5 caras nuevas: Rolando González, Yeffer Vega, Pedro Julián López, José David Castellanos y Juan Felipe Grillo.

Los partidos tradicionales como el Liberal y el Conservador mantuvieron el número de integrantes mientras que el Polo Democrático se mantuvo en curules, pero perdiendo espacio. Los Progresistas eligieron a tan solo un concejal, al ex gerente de Canal Capital.

Los concejales Cristianos mantuvieron sus cuotas, 2 del Movimiento Mira, uno de Opción Ciudadana y otro que retornó por el movimiento Libre, Emel Rojas.

Igualmente el concejal Juan Carlos Flórez el único concejal auténticamente elegido por opinión, logró mantener su curul, esta vez sin las angustias de la elección anterior.

Con esta renovación y tantas caras nuevas la esperanza de que el concejo cambiaría su estilo y la ciudad volvería sus ojos hacia el trabajo de los cabildantes se fue desvaneciendo poco a poco. Bastaron 6 meses.

Empezando por una presidencia sin liderazgo, el concejal Roberto Hinestroza a pesar de ser un hombre bien intencionado, ha pasado más con pena y sin gloria, enredado desde el principio en sus dudas jurídicas, que lo llevaron, incluso por primera vez en muchos años, a elegir los jefes de los organismos de control de manera tardía.

En el primer semestre del año y contrario a la historia, el concejo se convirtió, con su coalición mayoritaria, en un equipo de notarios que aprobó todo lo que el alcalde presentó y aunque eso no es malo per se, porque le da herramientas al concejo para decir que le dieron facilidades para gobernar, el nivel de las discusiones fue evidentemente, en algunos proyectos, muy flojo.

En el segundo semestre del año la organización Concejo Como Vamos calificó el trabajo del Concejo en materia normativa bastante bien pero, en cuanto a debates de control político, muy regular.

Concejales de varias bancadas han cuestionado el sistema de calificación de Concejo Como Vamos que lleva haciendo veeduría, más que necesaria, al trabajo del cabildo porque en su mayoría no entiende o no quiere entender para qué fue elegido.

Desde 6 bancadas del Concejo se viene proponiendo un debate disfrazado de foro para ver si de alguna manera pueden debilitar la veeduría de Concejo Como Vamos.

En mi experiencia de más de 25 años de asistir a debates en el Concejo de Bogotá puedo manifestar que el nuevo cabildo a pesar de su renovación en nombres, no ha podido renovarse en sus mañas de ausentismo y debilidad en los debates.

Bueno es reconocer que aunque en la discusión del Plan de Desarrollo se logró mantener una expectativa con argumentos, en el segundo semestre parece que el concejo no ha logrado salir de los dos recesos que ha tenido este año.

Durante los últimos días en el Concejo se han citado a sesiones para discutir dos importantes proyectos sobre el futuro de la Empresa de Energía de Bogotá, que por el nivel de asistencia de los cabildantes a los debates parece que no les importa ni argumentar y menos escuchar las explicaciones de la administración.

En las últimas dos semanas he asistido a los debates del concejo como lo hecho por años y debo decir que da tristeza observar a funcionarios del distrito que explican sus razones ante un reducido número de concejales, casi siempre los mismos que saben para qué fueron elegidos por los ciudadanos.

Cabe preguntarse, ¿qué están haciendo y pensando los concejales de Bogotá? ¿Por qué continúa el ausentismo de muchos de ellos? ¿Es justo que los cabildantes lleguen tarde, contesten a lista y se vayan del recinto? ¿Cuánto le cuesta a la ciudad pagar a funcionarios que son citados al recinto del Concejo a hablar ante un auditorio vacío?

Algunos concejales se preocupan por la baja calificación que les da la medición de Concejo Como Vamos y para nadie es un secreto que quieren sacar a esa organización del recinto pues la consideran una calificación injusta.

En ocasiones he hecho reparos a la calificación de Concejo Como Vamos, sin embargo, considero que la actual es la más cercana a la realidad y nos muestra a un concejo con mejor calificación en general, pero desconectado de la realidad.

Después de 10 meses de estar trabajando, poco ha hecho la Corporación de la ciudad por mejorar su imagen, y a pesar de su renovación de nombres, mantiene y ahonda los vicios históricos del cabildo más importante del país.

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Un Comentario

  1. Cristian Rodríguez

    Manolito, está es una muy acertada manera de ver al concejo hoy, y si, también es doloroso ver cómo el futuro de , lo que en algún momento fue ejemplo de metrópoli, está en manos de bancadas lentas, pereszosas e interesadas. El trabajo de concejo como vamos, hoy es dudoso, pues déjeme decirle que Juan Carlos Flórez no merece un puesto 21. Ojalá el concejo se ponga en cintura para la época de presupuesto y mejoren los resultados.

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