Inicio / La movilidad / Cuatro razones científicas para dejar el carro guardado

Cuatro razones científicas para dejar el carro guardado

Bogotá ocupó el segundo lugar en la nefasta lista de las ciudades con la peor movilidad del mundo. Así lo determinó un estudio de Waze, la aplicación móvil que le permite al conductor navegar las calles a través de un sistema de GPS. La única ciudad que obtuvo una calificación más baja fue la ciudad indonesia de Bandung.

La ciudad se rajó en todos los criterios. En tráfico obtuvo 0.9 puntos sobre 10, lo cual quiere decir que los usuarios consideraron menos tortuosos los trancones de metrópolis como Río de Janeiro y México D.F. En calidad de las vías, el resultado fue de 2.9, inferior al de Caracas y otras ciudades con mallas viales deterioradas como Honolulu, Hawái.

A la profunda insatisfacción de los conductores bogotanos se suma una realidad científicamente probada: el carro es el peor método de transporte. A continuación, las razones que estudios científicos han respaldado (información tomada de Gizmodo).

El carro es el método de transporte que más estrés produce:

Es evidente que los trancones son uno de lo símbolos del estrés bogotano. Pero, como se ha probado en investigaciones, no es el carro detenido en el tráfico lo que estresa si no la incertidumbre asociada a la mala movilidad. Si un conductor capitalino quiere llegar a tiempo a su destino tiene que salir de su casa calculando todo tipo de percances: un embotellamiento, un estacionamiento ocupado, un recorrido adicional en busca de combustible, etc.

La universidad de McGill en Montreal hizo un estudio con más de 4.000 personas. Quienes caminaban a sus destinos reportaron los niveles de estrés más bajos, seguidos por los usuarios del transporte público. En tercer lugar, lejos del segundo, quedaron los conductores. Lo sorprendente es que, aún bajo las gélidas temperaturas del invierno canadiense, los caminantes y los usuarios del transporte masivo reportaron que la parte más agradable del trayecto era la caminata. Evidentemente, por temas de seguridad y calidad del transporte público, las ciudades no son comparables pero la imprevisibilidad del tráfico es una realidad más dramática en Bogotá.

Conducir es perjudicial para la salud:

Más presión arterial, peor índice de masa corporal y deterioro del sistema cardiovascular es lo que le espera a los conductores. En el 2012, el American Journal of Preventive Medicine monitoreó la salud de 4,200 usuarios de carro en Texas durante varios años. Incluso cuando ajustaron los resultados de acuerdo a la actividad física de los participantes, encontraron una relación entre las distancias recorridas y el deterioro en la salud.

En la misma publicación, un estudio determinó que cada hora en un carro incrementa en 6% las posibilidades de padecer de obesidad. Por lo contrario, cada kilómetro de caminata las reduce un 5%. Estudios similares se hicieron en la Universidad Internacional de Florida. Sus autores, al comparar conductores y usuarios del transporte público, encontraron menores niveles de tolerancia a la frustración y mayores niveles de presión arterial entre los primeros.

Conducir tiene un efecto negativo en las relaciones personales y la comunidad:

No es sólo la salud física la que se ve afectada. Según un estudio realizado en Scania, Suiza, con 21.000 participantes, el acto de conducir regularmente reduce la confianza entre el usuario del carro y el resto de las personas. También reduce la intención del conductor de participar en actividades sociales.

Según el estudio, los usuarios de bicicleta y transporte público confían más en las personas y están más abiertas a involucrarse en eventos y reuniones sociales. En resumen los conductores aportan menos a la construcción de capital social, los nexos entre los ciudadanos que generan desarrollo y crecimiento económico. Una ciudad más sana, concluyeron los autores, es una ciudad con menos conductores.

Caminar y montar en bicicleta benefician la salud y aumentan el bienestar:

Un estudio de la Universidad de Anglia del Este con 18.000 adultos británicos registró asociaciones entre el uso del transporte público y la satisfacción personal. Tanto las caminatas como los trayectos en bus y tren son oportunidades para el descanso, la socialización, la lectura y otras actividades que aumentan el bienestar.

En cuanto a salud física, una revisión del Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports de estudios sobre los métodos de transporte encontró relaciones entre estos y el estado físico. 14 de las 16 publicaciones estudiadas reportaron que el transporte púbico y la bicicleta están asociadas a menores niveles de obesidad, afecciones cardiovasculares y mejor estado físico.

Es evidente que las relaciones citadas en estos estudios científicos dependen de que los ciudadanos tengan alternativas funcionales al uso del carro y la moto. En Bogotá no sucede, dado que el transporte público tiene grandes falencias. En el caso de los capitalinos, los vehículos particulares son la alternativa a medios de transporte inseguros e ineficientes. Lo que estos estudios sí prueban es que la capital debe avanzar hacia formas de movilidad que motiven la caminata y el ciclismo y hagan del carro y la moto una opción secundaria.

Te puede interesar

Balance de la movilidad en Bogotá durante la visita del Papa Francisco

Según información emitida por la administración del alcalde Enrique Peñalosa, la estrategia de movilidad y...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *