Inicio / Columnistas / “De las FARC a la FARC”

“De las FARC a la FARC”

De las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia a la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

La semana pasada se vivió en el centro de Convenciones “Gonzalo Jiménez de Quesada” un evento histórico que independiente mente de cualquier error debe ser aplaudido, el congreso constitutivo del partido político de las ‘extintas’ FARC; en este se dieron cita 1.200 delegados con el fin de definir los estatutos del naciente partido, el bloque directivo mismo y demás asuntos administrativos.

El naciente partido, abrió las oportunidades de participación no solo a los excombatientes y militantes, sino también a la comunidad civil y a los miembros de grupos político-ideológicos no tradicionales.

Eran dos tarjetones: Uno de color rojo que contenía los 111 nombres propuestos por el Estado Mayor Central de la exguerrilla y otro de color verde con 56 candidatos más que fueron postulados por la asamblea.

En total fueron elegidas 26 mujeres, es decir, ellas representan el 23% de la nueva dirección.

La dirección del partido sera colegiada y estaría integrada por 11 miembros. Esa dirección será la encargada de nombrar el órgano de dirección ejecutiva (Consejo Político Nacional), el director del partido y los nombres de los 10 militantes que ocuparían las curules en Senado y Cámara de Representantes el próximo año.

Las FARC, ahora como partido político tienen que acercarse de nuevo a la ciudadanía (en este punto, a la ciudadanía a la que alejaron por sus actuaciones), donde tienen que replantearse desde sus íconos, su denominación y la experiencia sensitiva que pueden llegar a generar estos.

Quienes apoyan y quienes rechazan a este grupo hacen sinergia al criticar y al oponerse de manera entusiasta al nuevo nombre que sume el colectivo.

Recordemos que su nombre original es FARC: (F)uerzas (A)rmadas (R)evolucionarias de (C)olombia; hace aproximadamente un mes el debate giro entorno a que la ex-comandancia impulsaba el nombre de FARC: (F)uerzas (A)lternativas (R)evolucionarias de (C)olombia.

Dado a la controversia generada por mantener el nombre (las siglas), iniciaron a sonar nombres como: Nueva Colombia, Esperanza del Pueblo y Nuevo Partido.

Gran sorpresa nos dieron el pasado viernes al anunciar públicamente que, con 628 votos a favor, se deicidio que el nombre del partido político que recogería a la colectividad que fue el grupo armado, fuerzas políticas alternativas y tradicionalmente marginados, será el de FARC (F)uerza (A)lternativa (R)evolucionaria del (C)omún.

Nueva Colombia, el nombre propuesto por el máximo jefe de esa organización, Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, perdió con 264 votos.

Sea esta la oportunidad para resaltar que, desde el punto de vista del Marketing Político: la FARC cometió un grave error al no dejar en el pasado las siglas del grupo armado revolucionario al margen de la ley que por tanto tiempo le causo dolor a miles de colombianos; estaban ante el momento ideal, para dar una muestra de buena voluntad no con quienes estamos hoy día observando este proceso, sino con quienes fueron y/o son víctimas de las actuaciones del grupo.

Otro de los puntos de crítica es que el nombre que está asumiendo el naciente partido, es demasiado largo y muy abstracto, lo cual causa que las personas no se sientan plenamente identificadas.

En definitiva, perdieron la oportunidad de darse una nueva identidad en un momento de crisis para los partidos políticos tradicionales en Colombia.

Pues bien, Iván Márquez, explicó que la decisión de mantener las siglas está relacionada con no “romper los vínculos” de su pasado, afirmación que encuentra sentido si analizamos que en el discurso de la dejación final de armas en Mesetas-Meta, Rodrigo Londoño dijo que las FARC no estaban desapareciendo, sino que estaba haciendo un “tránsito hacia la vida civil”.

Ahora bien, poco se puede criticar la rosa roja con una estrella de cinco puntas en el centro, puesto que queda claro que la flor es el símbolo de la internacional socialista (movimiento global al que seguramente se suscribirá el partido político) que alude al pensamiento liberal y al del nuevo socialismo y por supuesto la estrella exterioriza el ideal socialista ruso.

La FARC nace como un partido revolucionario, que debe representar una opción política para los problemas cotidianos de la población y disputar de esa manera el espacio político del presente, debe contener el deseo y los propósitos de adelantar las tareas necesarias para la transformación estructural.

En ese sentido, es también un partido para otro mundo posible, en él deben tener cabida y con particular énfasis las aspiraciones de las mujeres por superar de manera definitiva el régimen patriarcal existente.

Todo indica que su estrategia tiene como sustento y referente la aspiración de contribuir a conformar nuevo poder político y social, de transformación y superación del orden social existente; es por ello que se hace necesario que entiendan la participación en la organización político-administrativa del Estado a la que aspiran, no es una finalidad, sino un medio para incidir en la transformación desde dentro de la propia organización estatal sobre presupuestos de expansión democrática y de incorporación y habilitación de mejores condiciones para el desarrollo de nuevos contenidos y formas de la democracia.

Concluyo diciendo que, si bien el programa del partido naciente debe tener un estrecho vínculo con los acuerdos de paz de La Habana, no se debe reducir únicamente a estos; deben ser conscientes de que el momento histórico que Colombia y la comunidad internacional les está brindando es único, oportuno e irrepetible, razón por la cual deben ser la puerta a la democracia para todos aquellos que se identifiquen con la ideología de izquierda y hayan sido marginados de la política.

 

 

Te puede interesar

¡Que venga!

Por: Felipe Arrieta La Universidad Externado de Colombia es, ha sido, y será, la casa...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *