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Del Cartucho al Bronx, y del Bronx a…

Un anuncio rimbombante del gerente de nuestra ciudad. El Bronx no volverá a ser una república independiente del delito, dijo Peñalosa antes de intervenir el Bronx hace unos pocos días. Con 2.500 agentes de la fuerza pública, entre policías, CTI y militares, y trabajadores del sector social, se realizó el gigantesco operativo de recuperación. Semejante ‘olla’ y dos capturas.

“La zona está bajo control de la Policía”, decía un noticiero anoche en un par de directos mientras las imágenes mostraban unos 400 habitantes de calle iracundos y atacando al Esmad. Mientras tanto, por estos días, comerciantes del sector no se atreven a abrir sus negocios por temor a ser atacados fruto del desplazamiento de quienes habitaban el Bronx.

En la primera administración del hoy nuevamente alcalde, Enrique Peñalosa, por allá entre el 1998 y el 2000, Bogotá tenía la mayor ‘olla’ del país. Ubicado en lo que hace más de 70 años era el exclusivo y lujoso barrio Santa Inés, sobre la carrera décima, se hallaba ‘El Cartucho’, escenario apropiado por jíbaros, delincuentes, trabajadoras sexuales y habitantes de calle o ‘indigentes’ -como despectivamente se les llamaba y aún hay quien les llama así ¡increíble!-. Como el Bronx, a tan solo unas cuadras de los padres de la patria. El poder y la exclusión a unas manzanas de distancia.

En esos años, la Organización Mundial de la Salud afirmó en uno de sus informes que El Cartucho era una de las zonas más violentas del continente. Quizá alertado por este anuncio, entre otras cosas, Peñalosa intervino el deteriorado sector. Se estimaba que 10.000 personas, entre habitantes de calle, recicladores y comerciantes compartían a diario en ese sector. Según la antropóloga Ingrid Morris, reseñada en diferentes medios por esa época, la intervención social y urbana costó 29 millones de dólares en aquel entonces, incluído el Parque Tercer Milenio.

Precisamente, la fórmula que se aplicará a la recuperación del Bronx será la misma que se utilizó para la recuperación del Cartucho: Recuperación del espacio público con desarrollo de zonas verdes, espacios habitacionales y zonas comerciales. En la teoría se contribuye a mejorar la percepción de seguridad en la medida que se mantengan entornos limpios y urbanísticamente agradables. En la realidad, vimos como el Tercer Milenio fue noticia hace poco por ser un parque incaminable, porque roban al peatón o al ciclista, e intransitable en carro, porque le ‘bajan’ los espejos a muchos de quienes pasaban por allí. Un parque que cayó al deterioro físico y social que pretendió subsanar.

Cifras del programa de Renovación Urbana aseguran que con la recuperación del Cartucho se atendieron 6.577 habitantes del sector y 3.800 familias, además de subsidios para los habitantes de calle para alimentación. Años después la realidad comprobó varias cosas.

  • Es necesaria la inversión en infraestructura nueva, pero también la presencia permanente de las autoridades en el tiempo para prevenir que ‘lo nuevo’ construido sea ocupado por lo pasado ‘desplazado’.
  • Cuando se desmantela una ‘olla’, nacen dos, creando nuevas economías ilegales que impactan con microtráfico donde antes no había.
  • No sirve recuperar el sector con fuerza pública para sacar de allí a los habitantes de calle, ya que la dinámica de subsistencia indica movilidad a nuevos escenarios donde se puedan obtener los recursos necesarios para sobrevivir -robos, control territorial para tráfico y consumo, posesión de espacios de alojamiento-.
  • Más que lo ‘feo’ que se ve el entorno, el problema de fondo es social.
  • El asunto no es con subsidios como se hizo, cuyos recursos fueron apropiados por las antiguas redes de poder y no aprovechados por el sujeto destinatario. El tema, más que monetario, es de recuperación de la ‘humanidad’ del individuo, lo que va desde la recuperación de la dignidad propia y hábitos de higiene, hasta la reafirmación de sí mismos como seres capaces de tolerar el ‘no’, la dignificación desde el respeto a sus derechos humanos y la construcción de lazos interpersonales para la vida en sociedad.

Lo anterior conduce a una tesis ya anunciada, la recuperación de la dignidad de ser humano para superar la segregación social, el meollo del problema.

Si no fuera porque el calendario marca que estamos en mayo de 2016, la escena contiene los mismos detalles para pensar que es la intervención del Cartucho salvo dos: uno, el lugar es el Bronx, sí, a unas pocas cuadras de donde estaba el Cartucho, y dos, son 18 años de diferencia entre el operativo que desplazó a 10.000 personas por toda la ciudad y el que presenciamos esta semana.

Nuestro gerente no fue el único que tuvo una segunda parte, también la mayor olla del país. Lo importante no es que sea la segunda vez que decide acabar con ella, sino la oportunidad que tiene para, esta vez sí, tratar el tema de fondo para evitar de una vez por todas que lo que se decida hoy fecunde una tercera de lo que supuestamente terminó hace 18 años.

Los estudios y análisis pululan, y no están guardados bajo llave en los escritorios de unos pocos funcionarios del distrito. Ya no es 1998, es 2016, usted tiene la oportunidad, gerente, para tomar las primeras decisiones que impulsen resultados a un problema social y urbano que la ciudad no quiere tener en 2030.

Por Miguel Ramirez

Twitter: @MigueRamirezR

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Un Comentario

  1. Deberían exterminar lo que no se puede arreglar, les pueden dar todo exactamente todo en las manos pero si no quieren, no es un problema de salud, si no unos criminales al acecho; para tratar este problema es dejar de pensar que ellos son las victimas, pero como anteriormente lo dije, dejan de serlo al ellos no tener la decisión de reivindicarse de nuevo a la sociedad. Debe tener mano dura este gobierno para tratar a esas personas.
    Y lo que hicieron en el Bronx fue lo mejor, nada mejor que arrancar el problema desde raíz, llevamos mucho pero mucho tiempo con esas personas y si, se regaron por todo lado, pero acaso ya no lo estaban, acaso no se montaban en los buses, en las calles del centro tirados en el piso, lo que pasa es que en el día quieren platica y en la noche, esta farreando con esa platica que ustedes mismos acolitan.
    Como ya sabemos el ser humano, es un ser razonable, sabe que es lo bueno y que es lo malo. Pero todo es culpa del gobierno, las basuras, las drogas y en parte si, pero en su mayoría no porque simplemente nosotros tomamos la decisión de botar o no el papel en la calle. Y si nosotros no cambiamos, nadie mas lo va hacer por nosotros. Y si ellos no pueden mejorar, espero el sistema penal lo pueda hacer, o hayan medidas drásticas donde sientan el peso de la ley, para que dejen tantos vicios, mañas, e inseguridad. Esto es lo que pienso, como la ley me brinda la seguridad de tener derecho a libre expresión.

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