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Donald Trump y Ted Cruz: ¿quién es peor?

@VillanoJair

De Donald no hay mucho que agregar, su rimbombancia y estolidez genera un morbo tan atractivo en los medios que no hay persona que ignore que es un multimillonario que expresa abiertamente su animadversión para con los latinos, los inmigrantes, los judíos, las mujeres.

Un magnate que se puede dar el lujo de patrocinar su propia campaña y hacer hervir el calor de los estadounidenses que piensan igual que él, pero que temían ser señalados.

Pero su pose de políticamente incorrecto, o antipolítico, no es más que eso: pose, patrañas, pues las políticas del imperio han demostrado su poca reverencia por los otros. Solo que los exmandatarios no lo pregonaron, lo hicieron, que es peor.

Tal vez Obama es de los últimos mandatarios con más carisma y respeto moderado por los parias del mundo,  por eso, algunos analistas (de CNN) lo tildan de izquierda.

Pero no nos vamos a detener en la ironía del calificativo con el que enmarcan al actual presidente (de Hillary Clinton están diciendo lo mismo (!)), más bien conviene detallar un poco los antecedentes de ese consentido del Tea Party que le podría  arrebatar la candidatura a Trump.

Ted Cruz inició su campaña por el Partido Republicano en la Universidad Liberty, una institución cristiana evangélica de Lynchburg; delante de cientos de estudiantes se fue lanza en ristre contra las políticas del actual presidente, y dio a conocer sus posturas ultraderechistas, que simpatizan mucho con George Bush, pues no está de más recordar que en el año 2000 fue asesor en la campaña presidencial de este.

Hay quienes dicen que Cruz puede ser más radical que Marco Rubio; su postura ante la educación pública, los impuestos, la reforma de inmigrante, entre otros asuntos, demuestran que es un hombre de armas tomar. Ted, valga la ironía, defiende con ahínco la industria de las armas y el derecho a potarlas, tanto más cuanto que en su calidad de parlamentario votó en contra de la prohibición de los rifles de asalto, además, de fortalecer las penalidades por el tráfico de armas.

Cruz es un prohibicionista homofóbico que no dudaría en extender la mano dura con los indocumentados, que exacerbaría, aún más,  el despiadado el pragmatismo estadounidense; que no soslayaría la oportunidad de colonizar territorios y de intervenir, cualesquiera sean las condiciones, en conflictos a escala global.

Su fanatismo religioso lo llevaría a sesgar sus decisiones cuando de libertad y derechos humanos se trata, no en vano se ha opuesto al matrimonio homosexual. La cercanía que tuvo con Jerry Fawell deja mucho que desear. Fawell, líder de la derecha cristiana, ha llegado a aseverar que, “los abortistas y las feministas y los gays y las lesbianas” y todos aquellos intentaron secularizar a Estados Unidos, contribuyeron en  los atentados del 11  de septiembre.

Tan radical es Ted que ha tildado a Trump de progresista.

El hispano que se empecina en negar su condición podría jugar un papel desfavorable en el eventual posconflicto en Colombia. Su rudeza y cinismo, similar al de Nixon y Reagan, podría llenar de obstáculos las concesiones que se necesitan para que la Paz llegue a buen término.

Ted Cruz, a diferencia de Trump, es un orador convincente y persuasivo. En principio parecía un precandidato débil, pero el curso de las circunstancias lo ha llevado a ser un considerable contendor, tal vez no le quite la candidatura a Trump, pero las votaciones en Texas lo volverán a poner en la agenda.

Dicho sea de paso, a Marco Rubio todavía le falta, últimamente viene ganando la atención de CNN y tal vez logre llamar más la atención, pero se le nota que es un político sin personalidad, que se dedica a reiterar los estatutos de su partido y lo que es más deplorable: a vilipendiar la comunidad latina de la cual proviene.

Vargas Llosa diría que poner a Trump y Cruz sería elegir entre el sida y el cáncer. Yo prefiero el suicidio, por eso, sufragaría por el valiente Sanders.

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Un Comentario

  1. Tendras que suicidarte compañero no queda otra, Trump es imparable

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