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El man no es Germán

@felipe_arrieta

Según las encuestas, si hoy fueran las elecciones presidenciales de 2018, el ganador absoluto sería Germán Vargas Lleras. Sí, él, el mismo que agarró a coscorrones a uno de sus escoltas; sí, él, el mismo que no movió ni una pestaña por el plebiscito por la paz – aun siendo vicepresidente-; sí, él, el mismísimo que por votos se vistió de rojo y mañana se vestirá de azul.

El resultado de la encuesta no es del todo sorprendente, hay que recordar que de su propiedad fueron dos de los ministerios de Santos que más pueden mostrar si de echar cemento se trata: vivienda y transporte. Y así, con esa pre-campaña disfrazada de vicepresidencia, el Doctor Vargas Lleras ha recorrido el país de punta a punta entregando casitas y vías; dejando a su paso unas estructuras políticas regionales con todos los juguetes en cuanto a clientelismo y politiquería se trata.

Doble, maltratador, ególatra y patán. Todas le caben al, por fortuna, ex vicepresidente de Colombia. Vargas Lleras encarna de forma cabal eso que hace que ya nadie crea en la política en Colombia: la falta de convicciones, la falta de principios, y la peor de todas, la falta de amor por la gente y el servicio público. Cada vez que entregó una casa gratis le tocó sonreír, así como quien no quiere, pero él muy bien sabía que: esos son votos, ¡papá!

Que las encuestas posicionen tan bien a Vargas Lleras lo favorece doblemente: en primer lugar alimenta su ego y hace que se le vuelva agua la boca pensando en el poder que le ofrece tomar el puesto de su antiguo jefe, y por otro lado, hace que los zares de la política regional vean en su candidatura la apuesta más segura para poner todos sus rublos.

Vargas Lleras fue vice de un gobierno que, lejos de ser el mejor, hizo una apuesta decidida a sacar adelante un acuerdo de paz histórico que debería cambiar las narrativas violentas de la sociedad colombiana. En la Vicepresidencia no se enteraron. El poco compromiso que mostró con el proceso de paz dejó aún más claro que lo que le falta de convicciones le sobra de oportunismo. Él entendió el tema de la paz como un tema coyuntural que lo alejaba de forma indeseable del uribismo, y que los votos que se pudieran atraer por cuenta del proceso no serían para él sino para otro. Habría que recordarle al ex vice que la paz no es una coyuntura, o al menos no debería serlo.

Ahora que el tema de la implementación del acuerdo de paz está sin rumbo claro, se necesita que el próximo presidente tenga toda la voluntad de llevar todo lo acordado a buen puerto. Si el próximo presidente va a ser Vargas Lleras…

Semejante intención de voto por Vargas Lleras hace ver a Colombia como la muchachita que siempre se termina enamorando del más patán. Definitivamente si los colombianos elegimos al ex vicepresidente como presidente, quedará confirmada mi teoría que sugiere que la cordura de esta nación se perdió ya hace mucho, por allá en el siglo XIX en una discusión entre gólgotas y draconianos.

Lo más triste de todo este cuento es que, teniendo en cuenta como están las fuerzas políticas hoy, el escenario más probable para una segunda vuelta en el 18 va a ser el candidato del uribismo (cualquiera que sea) contra Germán Vargas Lleras. Si Vargas Lleras en la campaña decide tomar un discurso en defensa, así sea tibia, del acuerdo de paz… Habrá que votar por él, sí, con dolor de patria y pasando saliva, pero habrá que votar por él. Muy cruel la democracia colombiana.

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