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El río Bogotá: una riqueza natural en pérdidas

Por: Gabriela Riaño

Bogotá  tiene grandes atractivos turísticos, riquezas culturales y bellos espacios naturales  para realizar caminatas y admirar lo que la tierra nos regaló. Sin embargo, la ciudadanía no ha sido consiente del daño que causa diariamente a estos recursos que tenemos. Es más, no los considera propios.  Empero, la realidad diaria  nos remite directamente a la problemática ambiental que estamos afrontando en Colombia y particularmente en nuestra capital. En el marco de la discusión sobre lo que está sucediendo con el Río, surge la pregunta: ¿Por qué razón no existe un adecuado tratamiento de las aguas residuales por medio de las cuales las diferentes industrias arrojan desechos contaminantes y tóxicos a los ríos, porqué esa actitud pasiva y cómplice del estado y de la misma sociedad, frente a la intervención del ser humano depredando y  contaminando el medio ambiente sin que haya control alguno por parte de las autoridades ambientales?

Evidentemente, hay factores políticos e intereses económicos que torpean este proceso, como ejemplo señalaré tres aspectos:

  1. El interés de ganancias y consumo que le ha restado importancia en los planes corporativos al tema ambiental. Empresarios que no dimensionan la importancia de cuidar estos recursos, escasos en tiempos modernos, y que tal vez marcarán guerras futuras y graves enfermedades para la población.

La Sentencia del Consejo de Estado hace más de 10 años, obliga al distrito de la mano del Gobierno Nacional y las autoridades competentes a realizar un trabajo conjunto para la recuperación del Río Bogotá. Esto se deriva de la preocupación ciudadana plasmada en una Acción Popular donde se evidenció la falta de interés de las empresas y el Gobierno por descontaminar el Río, y frente a la necesidad de crear nuevos canales de saneamiento para el agua y mejorar la vida de los ciudadanos que viven en territorios  aledaños.

Recordemos que la Acción Popular y la Sentencia emitida años atrás evidencian el grave problema afecta  el medio ambiente y la calidad de vida de muchos bogotanos. También deja un panorama de como los derechos fundamentales a la vida, a la salud y por conexidad al ambiente sano están siendo vulnerados y afectan a un importante sector de la población capitalina. Los procesos de recuperación hasta ahora adelantados, lucen excesivamente lentos y no arrojan resultados favorables pero si cuestan mucho dinero.  Razón por la cual es necesario hacer un llamado a la población con el fin de que se empodere del tema y ejerza veeduría sobre los programas para la  recuperación del Río de Bogotá.

  1. Falta de voluntad política. Existe una débil articulación y gerencia de las entidades públicas para frenar la contaminación y proveer nuevas alternativas de empleo a quienes causan contaminación masiva, como sucede con las curtiembres ubicadas en el barrio San Benito, al sur de la ciudad, en la localidad de Tunjuelito.

La Alcaldía Mayor de Bogotá en cumplimento de la Sentencia del Consejo de Estado, atendiendo  la Solicitud de la Procuraduría General de la Nación,  y con el fin de reforzar los trabajos que adelanta la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca -CAR- emprendió de manera articulada  con la comunidad y la empresa privada, Adelanta unas jornadas de reubicación laboral a empleados de curtiembres del sector San Benito, con lo que se espera reducir la contaminación del río Tunjuelo, cuyo cauce contaminado desemboca en el río Bogotá.

No obstante, se tiene información que personas que trabajan en el sector de cueros o curtiembres terminan siendo manipuladas por sus empleadores, para que no abandonen sus empleos y continúen con dicha actividad contaminante. En este tema el juego político tiene mucho que ver con lo económico y esto ha retrasado la tarea de erradicar o por lo menos comprometer a los empresarios del cuero en la responsabilidad que deben asumir con la descontaminación del río y el uso de las aguas. Esto sumado a las escasas posibilidades de trabajo hace resistente la negociación para empezar la recuperación.

De igual forma la CAR y las autoridades han empezado la construcción del parque lineal, un corredor ecológico que busca reactivar la presencia de ciudadanos en parques. Si a este proceso se le suma una campaña de cultura ciudadana, en los sectores de Soacha hasta la calle 80 seguramente aportará de mejor manera  al cumplimiento de la Sentencia y al mejoramiento de las condiciones ambientales del el Río de Bogotá.

Recordemos: El Río nace sano en Guacheneque y muere contaminado en Girardot, donde la población vulnerable que vive a orillas del río consume pescado en mal estado, lo cual afecta directamente la salud y el desarrollo de esa población.  Por ello es fundamental, que todos nos apropiemos del río, pues a la larga todos por acción o por omisión tenemos responsabilidad en la situación. Es muy importante entonces que nos informemos sobre el tema y nos comprometamos  conjuntamente con la comunidad y el gobierno en procesos que mitiguen el daño causado.  Otra posibilidad es participar en las veedurías ciudadanas para aportar ideas a los procesos que se vienen gestando, esto es reglamentado por la Ley 850 del 2003.  Igualmente a través de este link: http://ambientebogota.gov.co/normatividad2 pueden consultar las normas que rigen a la Secretaría de Ambiente del Distrito. Esta entidad tiene la responsabilidad de cuidar nuestros recursos naturales.

El llamado es a trabajar en equipo con las entidades competentes, sin esperar  que se presente una Alerta Roja por contaminación ambiental como sucedió en Medellín. Insisto en el compromiso de todos, de la empresa privada,  del Gobierno nacional, departamental y distrital, de la comunidad, etc.  Seamos una voz que se multiplica para cuidar el planeta y comencemos por materializar nuestro compromiso de salvar al Río Bogotá.

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