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Entre tempestades y mentiras Bogotá sale adelante

Por Lucía Bastidas

Es increíble, y a ratos intolerable, el abanico de mentiras y verdades a medias con las que se quiere distraer a los ciudadanos de los avances que ha logrado en 13 meses la administración del alcalde Enrique Peñalosa.

Los atascos y los serios problemas financieros en que la pasada administración dejó sumida a Bogotá no se solucionan de la noche a la mañana. Me refiero a temas como el del Sistema Integrado de Transporte y TransMilenio. En un año se realizaron 242 mejoras en el componente zonal (buses azules) y 88 en el troncal.

Claro que ha mejorado el servicio, pero no hay una solución definitiva porque las pasadas administraciones diseñaron, estructuraron e implementaron mal el sistema y arreglarlo implica revisar unos contratos en los que no se puede improvisar. En  temas como este la oposición ciega sale a mentir diciendo que no se ha hecho nada, pero se abstiene de relacionar los logros, que no son pocos.

El ejemplo más palpable y que nadie se puede atrever a desconocer es la baja de todos los indicadores de seguridad, incluido el homicidio. Con esto no quiero desconocer que hay una tarea por realizar y que los robos y los atracos siguen estando en las calles y en los vehículos de servicio público.

Otro asunto de gran calado entre los bogotanos es el de la reestructuración de la red de hospitales públicos. Se ha mentido al punto de engañar diciendo que pacientes fallecieron  por falta de atención. Una gran mentira develada por la paciente que no solo está viva, sino que asegura que recibió todos los cuidados que requería de los servicios de salud. Es increíble hasta dónde se llega a mentir.

Por supuesto que no se ha solucionado de manera definitiva el tema del hacinamiento, pero es evidente que las cifras astronómicas de hasta 250 por ciento de ocupación de las camas se han reducido a la mitad. Es evidente que el problema no se ha solucionado, porque en 12 años de los pasados gobiernos no se dotó a la ciudad de una sola cama nueva, y obras como la ampliación del hospital de Kennedy se paralizaron por años por cuenta del carrusel de los contratos y la corrupción.

También se ha querido demeritar el gran avance que significó haber intervenido las ollas de expendio de drogas del centro de Bogotá como el Bronx, Cinco Huecos y San Bernardo y el mismo sector de San Victorino en la plazoleta de la Mariposa.

Haber rescatado más de 200 menores de la trata de personas en esos lugares y tener hoy a más de 550 habitantes de calle en procesos de rehabilitación y construyendo una nueva vida son logros más que satisfactorios que se pretenden ocultar con verdades a medias o descalificaciones sin fundamento al trabajo de los funcionarios. Y quiero advertir y contarles que está en proceso un censo de habitantes de calle con el Dane que está vez si nos va a dar una radiografía completa del problema.

Quiero señalar que si hay obras destrabadas y en proceso para ser entregadas, como el deprimido de la calle 94, el cable metro de Ciudad Bolívar o la calle 153 en el norte, se debe a que se solucionaron graves problemas de diseños y planeación que se dejaron avanzar con negligencia, indolencia y desidia en el pasado.

No puedo dejar de mencionar la mentira que más han utilizado los opositores desde el primer día de gobierno, como aquella de señalar que la administración desconoció los estudios del metro subterráneo para la nueva propuesta del metro elevado. Una gran mentira, porque esos estudios, hasta el último dato, han sido la base para empezar a estructurar el trazado definitivo y las obras de detalle que tendrá esta megaobra. Se acepta la crítica y la oposición, pero no la crítica por la crítica.

Se ha mentido descaradamente cuando se señala que el metro subterráneo estaba listo para empezar a ser construido, cuando la verdad es que las cuentas del costo de la obra no cuadraban y se demostró que el valor que se requería era inalcanzable.

Ahora, como si todas estas mentiras que agobian diariamente el ejercicio del gobierno no fueran suficientes, se le vino a  la ciudad la tormenta que generó una decisión del Ministerio de Minas de reducir los recursos de la sobretasa a la gasolina con los que se financia el mantenimiento vial de la capital, el sistema TransMilenio y el futuro metro.

Las mentiras le hacen daño a la ciudad, no la dejan recuperar. Lo grave es que hacen carrera. Calumnia, calumnia, que de la calumnia, algo queda.

 

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