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“Escribir puede ser angustiante o delicioso, y eso no depende siempre de uno.”: Sergio Ocampo Madrid.

Sergio Ocampo Madrid es periodista y escritor de los libros de cuentos A Larissa no le gustaban los escargots (2009) y El amante fiel de medianoche (2014), y de las novelas El hombe que murió la víspera (2011) y Limpieza de oficio (2013). Nació en Medellín, pero vive en Bogotá desde los 4 años, por lo que afirma que “aquí he estado casi toda mi vida, y creo que es el único lugar del mundo donde no me siento extraño. Viví en Londres un tiempo y allá comprendí que mi nostalgia no era por Colombia sino por Bogotá, por el aire frío, por la luz, porque la tierra mojada aquí huele diferente. Llevo esta ciudad en la entraña y me gusta deambular por sus calles a pesar de que tiene los andenes más desastrosos del mundo, cuarteados, disparejos, en una heterogeneidad irritante, de acuerdo con el edificio que tengan al frente. A pesar de eso vale la pena andareguear por esta ciudad donde cabemos todos, hasta los cachacos cachacos.”

¿Qué libro está leyendo en este momento?

Varios: Aquiles o el guerrillero y el asesino, de Fuentes. Hijos sin hijos, de Vila Matas. El año del verano que nunca llegó, de Ospina. El resto es silencio, de Carla Guelfenbein. Y uno inédito, sobre Carl Jung, que me encantó.

¿Cuántos libros lee al año?

Con juicio, unos 20, y a medias otro tanto. Hace tiempo decidí que hay libros en los que no vale la pena insistir hasta el final.

¿Cuál es el libro que más ha releído?

Los viajes de Gulliver, una novela enorme, crítica, profunda, con ideas anticipadas a su tiempo y aún a este tiempo. Una obra maestra a la que le hicieron el daño de reducirla a los dos primeros viajes y volverla cuentos para niños.

¿Qué libro recuerda de su infancia?

Corazón, de Edmundo de Amicis. Entrañable y ya sin lugar en un mundo como el de hoy. Ya de viejo supe que esas historias sensibles y melosas en una escuela de Turín fueron clave en la construcción de la unificación italiana.

¿Qué libro que leyó de adulto le hubiera gustado leer de niño?

El maestro y Margarita, de Bulgakov. Me hubiera evitado varios años de miedos y de culpas.

¿Para qué escribir?

Para ser eterno. Lo único que perdura en el tiempo es lo que queda escrito.

¿Cuál es su rutina para escribir?

Hay días de 10 horas al frente del computador; otros de apenas dos horas. Escribir puede ser angustiante o delicioso, y eso no siempre depende de uno. Tampoco de las musas, de quienes, parafraseando a Sabina, creo que son unas putas que siempre se van con otros.

¿Quién lee sus borradores?

Mi círculo íntimo: Héctor Mario, Verónica, y a veces un par de grandes amigos escritores.

¿Cuándo decidió que quería ser escritor?

Cuando escribí mi primera crónica en El Tiempo y sentí la frustración de no poder torcer las historias, ajustar cuentas con muchos personajes, y dar unos finales menos horribles a la realidad colombiana.

¿Cuál fue el mejor consejo que le dieron para escribir?

Siga adelante. No mire atrás. Que solo sea usted quien le ponga el tamaño a sus angustias y a sus ambiciones.

¿A qué escritor le gustaría revivir y llevar a tomar onces al Florida?

A Silva (José Asunción) y a Pombo para mostrarles lo feo y apaleado que está el centro de esta ciudad.

¿Con qué escritor le gustaría pegarse una borrachera?

Con Borges, para ponerlo a hablar mal de todo el mundo, y para constatar si el viejito fue siempre tan aconductado y flemático, y si es verdad, como dice el mito, que se enamoraba de muchas pero que de aquello nada.

¿Qué lugar de Bogotá no cambiaría por nada en el mundo?

El parque el virrey, donde está mi hogar.

¿Cuál es su plan preferido en Bogotá?

Trotar los domingos por la ciclovía, comer mango en carrito ambulante y terminar con pandebono o palito de queso en un Panpayá.

¿Qué es lo que más detesta y lo que más le gusta de Bogotá?

De Bogotá me encanta la luz; la mezcla del verde del cerro con el rojo del ladrillo, desde el sur hasta el norte. Lo que más detesto es que siendo una ciudad tan leal, tan abierta a todos, los bogotanos no se la han apropiado y la maltratan de muchas maneras.

Libro Sergio Ocampo Madrid

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En 2007 fue seleccionada por el Hay Festival entre los 39 escritores menores de 39 años más destacados de Latinoamérica. En 2010 recibió el VIII Premio de Novela La Mar de Letras por Coleccionistas de polvos raros. Sus cuentos han sido traducidos a varios idiomas y aparecido en revistas y antologías de América Latina, España, Italia, Alemania, Estados Unidos, Filipinas y China.

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