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Las tarjetas ciudadanas tenían como objetivo crear un sentido de auto regulación entre los mismos ciudadanos, al premiar o castigar conductas inapropiadas.

La cultura ciudadana de Mockus, un legado para recordar

Antanas Mockus es recordado por los bogotanos como el alcalde que a partir de estrategias simbólicas, logró cambiarle la cara a la ciudad.  Pese a que algunas de estas propuestas generaban controversia y escepticismo, con el paso de los años, su primera alcaldía comenzó en 1995,  han sido elogiadas por académicos y medios de comunicación.

En este periodo de cuatro años de la administración Peñalosa, Antanas Mockus será el lider de las nuevas estrategias simbólicas para fortalecer la idea del respeto en el día a día del ciudadano de Bogotá. Hace 20 años este profesor de matemáticas de la Universidad Nacional se convirtió en un fenómeno electoral y fue elegido alcalde de la capital.

Ocurrió después de que en una conferencia en la que los chiflidos de los estudiantes no le permitían hablar, se levantó de la silla y se bajó los pantalones mostrándoles las nalgas. Ese acto que silenció al auditorio, le permitió demostrar su teoría acerca del poder de los símbolos. Y como alcalde Mayor lo puso en práctica, convirtiéndose desde esa época, en un abanderado de la pedagogía y la cultura ciudadana.

Una de las estrategias más recordadas y que mayor impacto tuvo en la capital, fueron los 400 mimos que se encargaron de organizar y corregir la conducta de conductores y peatones. Con la cara pintada y trajes negros, se ubicaban en puntos estratégicos de la ciudad, identificaban a aquellos ciudadanos que incumplían alguna norma y los remedaban. Hacían gestos y llamaban la atención de los demás transeúntes con el objetivo de que este cambiara su conducta. Comprobó que los bogotanos le tenían más miedo al ridículo que al castigo.

Así, Mockus logró a través de una política de no confrontación, mostrarle a la gente cómo sus pequeñas acciones contribuían al caos de la ciudad para que estos la corrigieran sin necesidad de imponer alguna sanción.

Después vinieron las tarjetas ciudadanas, cuyo objetivo era crear un sentido de auto regulación entre los mismos ciudadanos al premiar o castigar conductas inapropiadas. Eran dos tarjetas; una que estaba pintada de rojo y con un dedo cuyo pulgar apuntaba hacia abajo en un lado, y otra pintada de blanco y con una mano cuyo pulgar apuntaba hacia arriba.

Este sistema tuvo críticos inclusive dentro de la administración Mockus que dudaron de la efectividad de un juego tan simple para modificar el comportamiento de seis millones de habitantes, sin embargo, las tarjetas se popularizaron y se convirtieron en una de las grandes estrategias para el cambio de la cultura ciudadana capitalina.

Se recuerdan también las jornadas de vacunación contra la rabia y la violencia, que consistían en invitaciones por parte del distrito a pintar en un globo la cara de una persona a la que se le tenía rencor y desahogarse insultándolo y explotándolo. Lo anterior, fue realizado con el objetivo de disminuir las riñas y los comportamientos violentos en la ciudad al permitir que los ciudadanos desahogaran los rencores acumulados de una manera completamente inofensiva. Además, durante las jornadas el llamado era a que los capitalinos se inmunizaran contra la principal epidemia de la ciudad: la violencia.

De manera similar, se implementaron las jornadas de ‘’ (re) conciliación’’, en las que se llamaba a los bogotanos a invitar a alguien, cualquier persona, con la que habían tenido algún problema complejo para que con el acompañamiento de expertos se desarrollaran técnicas de solución de controversias pacíficas y se alcanzara una solución al problema.

Por otra parte, con el objetivo de reducir las altas tasas de homicidios y riñas Mockus propuso la ‘’Ley Zanahoria’’ bajo la cual los establecimientos que vendían bebidas alcohólicas debían cerrar máximo a la 1:00 A.M. Esta ley, inspirada en la expresión popular de ser ‘’zanahorio’’ (es decir, juicioso, moderado) fue altamente controversial pues los comerciantes adujeron que las pérdidas serían astronómicas. No obstante, la medida estuvo en pie durante varios años generando que las tasas de homicidio, riñas y accidentes de tránsito disminuyeran ampliamente.

En declaraciones publicadas este domingo por diario El Tiempo, Mockus explica que  su trabajo en esta administración seguirá la linea de la cultura ciudadana “La idea sería comenzar por evitar los pecados veniales y seguir con los pecados mortales –explica–. Entonces uno dice: aprendamos. Habría que pensar: si yo tiro el chicle, yo mismo lo puedo pisar; por puro cálculo de consecuencias, deberíamos abstenernos de tirar chicles en la calle.” explica el exmandatario. “Son como pequeños gestos de respeto. Deberíamos comenzar por esto”.

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