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La polarización y la radicalización frenan el desarrollo de Bogotá

Es importante no ahorrar esfuerzos para que Bogotá  caiga peligrosamente dividida en dos extremos opuestos o en facciones extremas, como consecuencia de la polarización ciega y llena de intereses personalizados o grupistas que perjudican las voces moderadas, y que estas pierdan su poder de influencia de ver más allá de la enfermedad del egoísmo.

Los valores de juicio acerca de una idea, una ideología o figura política son aceptables, siempre y cuando prime el beneficio general ante el individual. Y lo peor, que se haga como una acción que corresponda a fuerzas externas con sesgos mediáticos, buscando un resultado partidista, electoral o personal.

Una polarización popular, por experiencia en América Latina, por ejemplo, no ha dejado nada bueno .Para mencionar algunos de los más dolorosos casos tengo que recordar a Chile en los años 70, Argentina en los 80, Venezuela actualmente y Colombia en una sangrienta violencia partidista entre liberales y conservadores, que degeneró en violencia por más de 50 años, incluyendo otros actores.

Los medios de comunicación han caído, por orden de intereses superiores, por engaño o simplemente por la rapidez de los hechos, en la desinformación, circunstancia que ha contribuido a la polarización.

Otros peligrosos temas son los termómetros de medición de la opinión pública, cuando se pagan estudios con intereses para obtener determinados resultados a favor. Y otra estrategia es la mentira, la desinformación: “mentid y mentid que de esa calumnia algo queda”.

Peligrosas prácticas clientelistas y desafortunadas dañan programas de gobierno, buenas oportunidades para el desarrollo de comunidades y llenan de caos y confrontación entre amigos, vecinos y familiares que se identifican con las mismas necesidades, pero que divididos, polarizados, no encuentran la salida a las urgentes prioridades de desarrollo de la ciudad.

Una muestra del manejo interesado de los asuntos de la ciudad y de la intención de dividir a los bogotanos es el manejo que se le dio a la revocatoria, que se empezó a ambientar desd el dia de la eleccion antes de que se cumpliera el primer año de gobierno, sin darle tiempo a la administración, y el espacio suficiente, para cumplir sus planes de gobierno y basados en mentiras o en posiciones ideológicas.

Llamo a la cordura, a la reflexión y al buen juicio para que avancemos por Bogotá.

Es bienvenida la oposición, la crítica constructiva y propositiva, que es muy distinto a una disidencia “díscola” o grupos disidentes fundamentalistas que se oponen por oponerse. A los que nada les satisface la ciudad y su desarrollo.

Los habitantes deben estar por encima de cualquier rédito político. Porque es lo que quieren los candidatos en la campaña presidencial, sacar beneficios propios sin pensar en el presente y futuro de la ciudad. Solo hay intereses políticos cuando se cuestiona sin fundamentos y se pasa por encima de las necesidades y prioridades de la ciudad y sus habitantes.

Avancemos por Bogotá.

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