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La tenebrosa red que mezclaba cemento a medicamentos para vender en Bogotá

Hay gente realmente mala. ¿Qué otra expresión puede usarse para definir a la banda que fue desarticulada por la policía en la capital? Los maleantes falsificaban las drogas, las rendían con cemento y luego las vendían en farmacias de Bogotá. Y no en cualquier chuzo de barrio sino en puntos estratégicos, frecuentados por centenares de usuarios como La Droguería Marlyn’s, ubicada a pocos metros de la Clínica Marly, y Farmacancerología, cerca al Instituto Nacional de Cancerología.

Pero, ¿cómo podían actuar así a plena luz del día? Era tan perversa la estrategia que había reclutado a un empleado de la Secretaría de Salud para obtener los avales. Se trata de Álvaro Hernando Zambrano, encargado de la vigilancia y el control de las droguerías y quien laboraba en la entidad desde hacía 10 años.

 

La Sijín de la Policía Metropolitana de Bogotá, junto con la Fiscalía, señala a Raúl Alfonso López Ángel de ser  el líder de la organización delincuencial. Los investigadores calculan que cada uno de esos establecimientos podía generarles ganancias de al menos 50 millones de pesos semanales.

 

El Tiempo cuenta en su edición de este sábado que debajo de colchones, así como en baños y albercas de distintas casas permanecían decenas de medicamentos ‘chiviados’ para el supuesto tratamiento de enfermedades huérfanas, cáncer y VIH, que eran comercializados como originales en 18 droguerías de Bogotá.

La mayoría de ellos eran manipulados luego de un largo trayecto, vía terrestre, desde Caracas (Venezuela) hasta la capital; era planeado por una red de 37 personas y tenía una duración de día y medio.

El periódico anota que en una de las conversaciones que sostuvieron dos de los delincuentes –en total fueron interceptadas 50 líneas telefónicas– encontraron que incluso eran ‘rendidos’ con cemento blanco. En otro de los audios, entre Martha Liliana Quiñonez –pieza clave de la organización y cuya función era la de hacer la logística para recibir y distribuir los medicamentos falsos– y Zambrano se les escucha hablar cínicamente sobre lo que él debería hacer pero no hace. –“Me llaman desde la clínica especialistas, que si les podemos ayudar a conseguir un Clonazepam gotas (medicina para tratar las convulsiones).

–“Sí, si lo tengo…Pero verdad que estoy hablando con el señor de salud. ¿Qué tal que venga y me cierre?
(Risas)

Según el periódico, lo que causa aún más indignación es que no les importaba alterar las fechas de vencimiento de las cajas, pese a que algunas de ellas se utilicen para tratar a personas que sufren de alzheimer o neumonía. Lo peor es que algunas otras son consideradas benzodiacepinas (actúan directamente sobre el sistema nervioso central y pueden ser utilizados como sedantes). Esa tarea la tenía otro delincuente y todo se vendía sin fórmula médica. En conclusión, realmente hay gente muy mala. Basta imaginar el drama de una familia con uno de sus miembros enfermos al que día a día se le veía empeorar a pesar de seguir un tratamiento adecuado pero que era una simple porquería.

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