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Linda travesía por el Cauca

Foto: Cortesía.
Parte de los equipos que llevaba cada parapentista, en este caso Thomas, quien no quiso perder detalles de lo vivido.

Aman la libertad, el viento, las aves y todo lo que implique naturaleza. Son amantes de lo extremo y para combinar estas pasiones se ingenian recorridos que para cualquier mortal sería imposible de realizar, algo que para ellos es ya común en el día a día.

Por tal razón programaron hace un año un viaje que los llevara de territorio vallecaucano a tierras antioqueñas. Una travesía que duró seis días (12 al 17 de febrero) bordeando el río Cauca y en el que Alex Villa, colombiano; Horacio Llorens, español y Thomas Dorlodot, belga, quedaron con intención de repetir próximamente, e incluso de probar otros caminos.

Fueron seis largas jornadas en las quepusieron a prueba el colegaje y trabajo en equipo, como en la primera, en la que despegaron de Cerrito (Valle), el clima no ayudó y por tal razón a Thomas le tocó caminar cerca de quince kilómetros, para alcanzar a sus compañeros, quienes lograron planear unos 25 kilómetros nada más y llegar hasta la localidad conocida como Media Canoa.

El segundo día “fue muy regular también. Despegamos a doce kilómetros de Media Canoa y los vientos fuertes no permitieron hacer mucho. Debimos descansar en un pueblo llamado Huasano”, recuerda Llorens.

La tercera sesión se partió en dos. En la primera aterrizaron en la Unión y luego emprendieron un nuevo vuelo hasta el municipio del Toro, todavía en tierras vallecaucanas. Allí, la cosa fue mejorando, pues los vuelos fueron más prolongados y la experiencia más enriquecedora.

“En todo este recorrido atravesamos cañones con vientos muy fuertes y zonas con mucha vegetación en las que hubiese sido muy complicado aterrizar y luego despegar. Por eso caminábamos muy seguido en esos días, para encontrar un punto alto del cual arrancar, todo eso con un equipo que desarmado y cargado en una maleta podía pesar hasta 15 kilos, pero bien valía la pena por las panorámicas y paisajes tan asombrosos”, dice Dorlodot.

Esta modalidad del parapente, la de viajar de una ciudad a otra, la inició hace quince años, un francés llamado Pierre Bouvilloux y se conoce como vuelo vivac.

Mejores jornadas

Para el cuarto día volaron como si fueran aves, con una autonomía tal que gracias al buen clima y buenas nubes les permitió atravesar 120 kilómetros para llegar al municipio de Caramanta (Antioquia), un largo recorrido que les hizo recordar a Thomas y Horacio las vivencias que les dejó su paso por Pakistán y el recorrer el África de Norte a Sur, sus experiencias más gratas hasta el momento.

En las dos últimas fechas todo fue especial. En la quinta volaron desde Caramanta y recorrieron Támesis, Jericó, Titiribí y aparecieron de la nada en Armenia Mantequilla, en donde los niños de una escuela rural se vieron sorprendidos con su presencia.

“Pararon las clases. Nos tocaban, miraban nuestros equipos, preguntaban si habíamos saltado de un avión y cosas por el estilo. Fue muy especial para nosotros compartir con ellos y darles a conocer lo que hacemos”, cuenta el deportista belga.

Para el martes 17 de febrero, el sexto y último día de actividades, todo parecía terminar muy pronto. El viaje desde Armenia Mantequilla a Santa Fe de Antioquia fue cómodo, chévere y divertido. Sin embargo a Alex, oriundo de Medellín, le pareció que aún estaba lejos de casa e invitó a sus amigos extranjeros a volar desde ahí hasta el corregimiento de San Félix, petición a la que accedieron, pero debieron exigirse.

“Ese es un vuelo muy técnico y complicado, porque se trata de ascender a 3.700 metros de altura y saber enfrentar muy bien los vientos, debido a que estamos pasando de un piso térmico a otro, algo que es complicado”, asegura el deportista antioqueño, quien se da por bien servido con esta hazaña.

“Nos dejó demasiado conformes esta aventura. Tenemos planes de repetirla el próximo año y de hacer otros recorridos por el país que más adelante estaremos contando. Colombia, como lo reconocen mis compañeros, es un país en el que podemos disfrutar mucho este deporte, sus tres cordilleras lo hacen especial y eso hay que aprovecharlo al máximo”, concluyó Villa.

Elogios al talento local

El español Horacio Llorens y el belga Thomas Dordolot estuvieron varios días en el país e hicieron una evaluación de los parapentistas locales, quienes les causaron respeto y admiración a ambos.

“Ustedes tienen muchas cosas a favor, están los paisajes y un potencial muy alto en los que practican el parapente en Colombia. Tienen condiciones para hacer grandes cosas”, dijo Dordolot, quien es deportista extremo de la marca Red Bull y compite en los eventos internacionales más importantes de esta modalidad deportiva.

Por su parte, Horacio Llorens, campeón mundial de parapente acrobático, dio su palabra y se comprometió: “Voy a volver, no sólo a repetir la travesía sino a compartir un tiempo con los jóvenes, que están tomando este camino. Quiero enseñarles algunos trucos y reglas de seguridad muy importantes para realizarlos”.

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