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Loquito por sumercé

El grupo bogotano Corotos Teatro hará la presentación de su primera obra en el Festival de Teatro Alternativo

Por Jaír Villano

Fue una tarde común y corriente. Carlos estaba en un quehacer cuando el teléfono se escuchó.

-Sí…maestro Román. Bien, muchas gracias. ¿Una obra? Eh… ¿De lo que sea? Sí, sí, ¡claro! Sí, ¡de una, maestro!

El reconocido Edgardo Román colgó. El estudiante y admirador suyo estalló.

-“¡¿Y ahora que p**** hago?!”, -se dijo para sí-, Tengo cuatro meses para dirigir, montar…

La emoción fue tan sensorial que no pudo evitar el llanto.

Tiempo después, con ideas que iban y venían, con conceptos que articulaba y desechaba, con compromiso, miedo y ganas, Carlos organizó (aunque esto es un decir) lo que proyectaba. Y entonces recuerda:

-Quería hacer una obra light, una historia de amor, no quería romper con el esquema del teatro, algo sencillo, que gustara, que recuperar nuestro arraigo.

Y es que de eso se trata ‘Loquito por sumercé ‘. Una historia sencilla, pero amena; ambiciosa, pero mesurada; divertida, no empalagosa; una obra que rescata los valores de la cultura boyacense a través de una relación sentimental entre un aficionado a la bicicleta, como tantos en Boyacá, y una chica de escuela, que se encuentra con su primer amor en las mañanas, y que de un día para otro debe dejar el departamento.

La inocencia, la valentía, el humor y el talento se amalgaman para hacer de esta obra un espacio agradable, que, como elemento adicional y en aras de reforzar el subyacente argumentativo, hace una interacción con el público.

Su gestación está atestada de anécdotas. Para empezar la del comienzo. El día en que Edgardo Román llamó a López para proponerle dirigir. Y su llamativa reacción, que el director y docente explica:

-Es que por un lado está la alabanza, que el maestro me haya elegido a mí es gratificante; pero a su vez está la responsabilidad y todo lo que ello implica.

Aquí se emociona.

-No podía salir con un chorro de babas.

El ingeniero del teatro

Carlos López supo que el teatro sería lo suyo desde que estaba en el colegio. Era lo que le apasionaba, lo que le llenaba. Tanto así que una vez terminó el bachillerato se presentó a la Universidad Nacional a estudiar Ingeniería (¿?).

-Yo no sabía que el teatro podía ser un estilo de vida –dice con la candidez que lo caracteriza–. No sabía que podía encontrar un lugar serio de hacerlo; en principio consideraba que los actores actuaban por hobby. Cuando descubro que lo puedo hacer de manera profesional me dije: Ok. Lo hago.

En su casa no le creían que se fuera a dedicar al teatro. ¿Artes escénicas?- Le preguntaban en el círculo familiar- ¿en serio? Y no se ponían bravos, pues parecía que se tratara de un chiste. Para ese entonces, Carlos ya había estudiado mecánica industrial, lo cual reforzaba el escepticismo de sus padres.

Pero no era ninguna broma. A los 18 años López terminó estudiando artes escénicas con énfasis en actuación, en tiempos en que la Universidad Distrital se llamaba Academia Superior de Artes de Bogotá (ASAB).

De los 34 años que tiene le ha dedicado 15 a la actuación. Loquito por sumercé es su segundo montaje como director, el primero fue ‘Cada vez que ladran los perros’, la reconocida obra de Fabio Rubiano.

Sus participaciones en eventos teatrales han sido múltiples, de todas las intervenciones que recuerda se remonta a la vez que le tocó hacer un papel que no esperaba. La anécdota es esta:

-Yo había ido a hacer el casting por un papel secundario. A los días me llama el productor y me dice: Hola, quería contarte que quedaste dentro del grupo. (Me alegré mucho porque el personaje para el que me había preparado me parecía chévere). Pero te tengo una noticia –continuó el productor–, no vas a quedar con el personaje por el que hiciste el casting, te vamos a dar otro.

Dije: Bueno sí, pero ¿cuál es el personaje que me darías?

-Te vamos a dar el protagonista.

(El protagonista de la obra, -la obra fue un remontaje-, había sido el hijo de Edgardo Román (Julián Román), el trabajo de este era genial, divino…).

La sorpresa era gigante, pero el productor no había terminado.

-Pero, además, queremos que hagas otro papel; nos parece que tú puedes hacer dos personajes, el del protagonista y el del italiano.

Le dije –y se le pone la voz temblorosa a Carlos–:

-Sí, claro, cuenta conmigo.

(Me mantuve muy serio).

Y pasó lo mismo que con la llamada de Román, una vez el interlocutor colgó, Carlos reventó:

-¡¿Jue**** y ahora qué hago?!

No era de menos: tenía un mes para aprender a bailar, cantar y hablar en italiano…

¡Eso no va ahí!

Loquito por sumercé es del repertorio de Corotos Teatro, grupo creado 2004 por estudiantes de la fundación Actuemos de Edgardo Román.

Dicha fundación lleva más de 20 años en la labor pedagógica-actoral. Su creador, Edgardo Román, ha tenido estudiantes de talla mayor como Flora Martínez, Manolo Cardona, Paola Baldión, Marcelo Cezán, entre otros.

La gestación de la obra es igual de tragicómica que su contenido. Carlos tenía un cúmulo de ideas que Paola Barrera, la dramaturga, procuraba interpretar en el papel. Paola tuvo la ardua tarea de pasar al verbo lo que Carlos tenía en la mente.

Ella escribía un capítulo y Carlos lo ajustaba a nuevas ideas que le iban surgiendo a medida que iban pasando el tiempo y con este los ensayos.

El método era Carlos le indicaba y Paola escribía, Paola escribía y Carlos sugería, Paola sugería y Carlos pensaba.

Las discrepancias, naturalmente, no podían faltar. Una vez hubo en un ensayo para el cual Paola había escrito unas escenas que, por lo demás, esperaba ver montadas, Carlos decidió modificar con la aparición de unas ovejas.

-Pero ¿por qué carajos sacas unas ovejas ahí? –Exclamó con estupor y molestia Barrera–, ¡esas ovejas no tienen nada que ver!

Fue una pelea muy dura; Carlos le dijo:

-A mí me gustan las ovejas.

-No, no, no, Ovejas no –Insistía Paola–. ¿Qué p**** estás haciendo?

-Paola, –le explicaba Carlos–, esto es una fantasía…

Fueron muchas las veces en que Paola pensó en que lo que veía no tenía coincidencia alguna con lo que había escrito.

Loquito por sumercé es eso: una adaptación de otra adaptación, que se iba reelaborando en el escenario. Pero que desde siempre tuvo como idea central rescatar la idiosincrasia boyacense en aras de despertar el patriotismo que deviene desgastado.

Una representación de los valores criollos que el público podrá ver en el marco del Festival de Teatro Alternativo el 15 de marzo en la Universidad Santo Tomás (Auditorio Mayor), y el 16 en el Teatro García Márquez ‘el original’.

 

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Un Comentario

  1. hola su obra fue divertida pero una pregunta como se llama cada uno de ustedes me prodrian decir por favor

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