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Los títeres del mesías

El pasado sábado el Centro Democrático se puso cita en la sede de una iglesia cristiana conocida como La Misión Carismática Internacional, allí se realizó la Segunda Convención Nacional de dicho partido. La convención tuvo de todo: gritos estridentes, una salida del clóset y hasta un show de títeres. En esta ocasión la iglesia no albergó a un pastor, esta vez fue el propio mesías (el criollo) quien dirigió todo el espectáculo. El mesías añora que alguno de sus lacayos tome el trono del poder, ese que él tanto extraña, y del cual, jamás quiso salir.

A estas alturas del partido no hay que creer en coincidencias, haber realizado la convención del uribismo en una iglesia cristiana manda un mensaje claro: el afán de conquistar el electorado religioso ha hecho que las posturas de la derecha sean cada vez más cercanas a los dogmas de la fe cristiana. Alguien les debería recordar que, al menos por ahora, Colombia es un Estado laico.

La salida del closet durante la convención tuvo como intérprete al exministro Fernando Londoño Hoyos, quien dijo que el Centro Democrático como partido de centro no tenía nada, y que eso era un partido de derecha pura y dura. Nada que no supiéramos, pero como Colombia es un país lleno de paradojas, resulta que la afirmación más obvia resultó ser la más polémica. En un destello de sensatez y franqueza, muy inusual en el exministro Londoño, declaró que se sentía orgulloso por ser de derecha y de paso dijo que de llegar a la presidencia alguno de los candidatos del CD, lo más importante era volver trizas el ‘maldito acuerdo final’. Eso dijo, aún en la casa del Señor, y lo peor, salió en un mar de aplausos.

El discurso del exministro además de ser radical, muestra un sin número de afirmaciones que son, cuando menos, falsas. El hombre tiene ganas de coronarse como el amo de la posverdad. Entre sus declaraciones dijo que hoy en Colombia quien gobernaba era el dictador Maduro, tesis que lleva defendiendo desde hace un par de meses, por supuesto que dicha tesis es indefendible. Además, Londoño dijo sin oprobio moral de ninguna clase que había 4 Estados en Venezuela donde las FARC tenían el control total, y remató su arsenal de incoherencias haciendo una comparación burda entre el impopular presidente Santos y el monstro de Pinochet. Propongo un minuto de silencio por la cordura del exministro.

La convención tuvo a un par de no muy ilustres invitados, entre los que se encontraban el exprocurador e inquisidor supremo de la Santa Sede Alejando Ordóñez y el ex líder sindical y ex vicepresidente Angelino Garzón. Ordoñez en su discurso dijo que el triunfo del NO en el plebiscito les había marcado un camino y que había que llegar a la primera vuelta de las elecciones del 2018 con  una coalición amplia de toda la derecha y, desde luego, sumando algunos grupos religiosos. Su intervención se puede resumir más fácilmente en palabras marxistas: Godos, Religiosos,  y derechistas de toda Colombia ¡Uníos!

En cuanto a Angelino garzón… no, ese no merece palabras.

El show de títeres no podía faltar, cada uno de los candidatos del uribismo, muy aplicados ellos, empezaron sus discursos con tremendos lambetazos al titiritero mayor. La precandidata que sobresalió por su tono estridente fue la senadora Paloma Valencia, quien se despachó con unas palabras cargadas de un fanatismo sinigual hacia la figura del expresidente Uribe, esa idolatría me pareció sorprendente, aún en ella.

Entre los precandidatos del uribismo la cosa no parece fácil de resolver, Uribe bien sabe que tiene un pie en la segunda vuelta y otro en el palacio; acertar en la decisión del candidato único puede ser la clave para dar el último paso. Además, en la convención se fijó como plazo máximo el 15 de agosto para definir al candidato, esa fecha parece mandar un mensaje claro a uno de los candidatos tapados del uribismo: Luis Alfredo Ramos, quien tendrá que resolver su situación jurídica para poder aspirar a la presidencia.

Con un discurso que se torna cada vez más de derecha radical, el partido de Uribe prende los motores para retomar el poder, la intención es evidente y perder las elecciones no es una opción para él. Qué peligro. En la vida las conclusiones no son del todo buenas, sin embargo, creo haber llegado a una: al Centro Democrático le sobra mano, y le falta corazón.

 

Por: Felipe Arrieta Betancourt

@felipe_arrieta

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