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No más espejos retrovisores

@sevillanojarami

Ojalá que la reciente presentación del informe con el que la administración de Enrique Peñalosa quiere que los bogotanos conozcan el estado en el que encontró las finanzas del Distrito Capital, luego de doce años en que la ciudad estuvo, según el documento, “sin mayor control en el gasto público”, acabe con la confrontación que existe en el momento, entre la nueva alcaldía y los pasados inquilinos del Palacio de Lievano.

Los bogotanos quieren recuperar la confianza en la administración pública y para esto es necesario pasar la página y mirar lo que en adelante necesita la ciudad.

Hizo muy bien el Alcalde Peñalosa en demostrar que en las tres últimas administraciones no hubo el control al gasto público y el aumento en la contratación de personal contratista fue abismal. Lo que si no estaría bien, es que este tema se le vuelva caballito de batalla cada vez que la oposición a su gobierno le reclame por algo que desde su punto de vista, no esté bien.

Realizar un balance al estado en que se encontró a la administración de Bogotá, era algo que Peñalosa debía hacer y ojalá que la ciudadanía lo tome a bien. Las explicaciones que se deben dar a los órganos de control por los señalamientos que se hacen por el gasto desmedido que señala el documento, es asunto de Gustavo Petro, sus funcionarios y todos sus antecesores.

Enrique Peñalosa debe continuar su alcaldía, sin necesidad de estar apelando al espejo retrovisor que en sus primeros cien días de gobierno ha puesto a la capital del país en medio de una confrontación política, que en nada le hace bien y que no permite debatir sanamente lo que busca la nueva administración.

Bogotá ya aprendió la lección y no creo que esté dispuesta a repetir los escenarios de confrontación política que vivió durante la administración de Gustavo Petro, ni mucho menos la corrupción que padeció con Samuel Moreno y el abandono que empezó a padecer con Luis Eduardo Garzón. Por lo anterior, no está bien que en lugar de ser propositivos con ella y con la ciudadanía en general a quien es necesario invitar a ser una parte activa en ese cambio que Enrique Peñalosa quiere darle, sigamos en la tarea de estar recordando un pasado oscuro, que no le hizo bien a la ciudad,.

Es por esto que insisto una vez más, en que es necesario un diálogo ciudadano constante entre la administración y todos los sectores que habitan en Bogotá, porque solo así los bogotanos pueden quedar satisfechos cuando se les dé una respuesta a temas que por el momento han levantado ampolla como por ejemplo, las razones que tiene el Alcalde Mayor para proponer un metro elevado y no uno subterráneo; ¿por qué se propone la urbanización en los terrenos de la Reserva Van der Hammen? ; ¿Cuáles son los planes alternativos para las personas que se dedican a las ventas ambulantes?; ¿Se mantendrán los programas de refrigerios escolares y nutrición infantil en los colegios públicos? ; ¿ Va a continuar con los comedores comunitarios o si por el contrario los va a eliminar?.

Los bogotanos esperan sostener un diálogo directo con el Alcalde y sus secretarios, que permita entender las ideas que el burgomaestre no ha podido explicar bien ante las cámaras y micrófonos de los medios de comunicación, donde constantemente cae en imprecisiones, no sé si por falta de experticia en el discurso que quiere dar y que solo han ayudado a polarizar el ambiente muchísimo, más de lo que ya está.

En pocas palabras señor Alcalde Mayor, menos cámaras y micrófonos, más diálogo social y cero espejo retrovisor.

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