Inicio / La política y el debate / Resistencia Civil

Resistencia Civil

LA HISTORIA ES UNA CARICATURA

En países burlescos como Colombia la historia se repite cíclica e inexorable, y a veces la única manera de sobrevivir es mediante la ironía y la sátira propias de la caricatura. En esta columna recordamos caricaturas antiguas que siguen vigentes y que, como nuestro país, a veces dan más amarguras que sonrisas.

Caricatura UP

!Qué semana para la reconciliación nacional! El encantador (de serpientes) Álvaro Uribe convoca (ante las carcajadas de Mahatma Gandhi, Martin Luther King y Nelson Mandela) a una “resistencia civil” contra el proceso de paz. En realidad, el oxímoron propuesto por el megalomaníaco exmandatario sólo ha servido para desviar la mirada de los papeleos panameños de sus hijos (y de algunos de sus periodistas de bolsillo) y para permitir que los padres de la patria del Centro Democrático se ganen varios millones de pesos sin ir a trabajar.

 Pero no podemos relajarnos ante tan absurda declaración ni los ladridos de apoyo de los acólitos de turno. Si bien es cierto que Uribe, Pachito, la poco cabal Cabal y otros especímenes del Centro Democrático suelen tener raptos ilógicos de oratoria cantinflesca, todos sabemos que algunas de las frases de la ultraderecha colombiana han hecho historia siniestra. No fue gracioso el intento de “refundar la patria”, dudo que los desplazados se hubieran reído cuando el vocero de la empresa que compró sus tierras afirmó que lo habían hecho “de buena fe”, y seguramente ningún periodista sonrió cuando el expresidente los acusó de guerrilleros. Esta insana costumbre uribista de atacar, señalar, insultar cual matón de barrio va más allá de los delirios de un reyezuelo destronado.

 Recordemos que hace pocas semanas la ultraderecha, encabezada por José Félix Lafaurie y bendecida por monseñor Ordóñez, destapó sus cartas y aclaró que se niega a devolver las tierras despojadas a campesinos y desplazados; el Clan Úsuga se ha vanagloriado de su poder militar y ha simbolizado el resurgir de unas autodefensas que en realidad nunca desaparecieron; y, lo peor de todo, hay hordas de colombianos que repiten “duélale a quien le duela” como si en verdad fuera un argumento y no dudan en andar armados y celebrar la muerte del vecino.

 De hecho, el peor acontecimiento ya fue sepultado por la verborrea de Uribe y su cohorte de periodistas arrodillados: el atentado contra la militante de la Unión Patriótica Imelda Daza generó un par de titulares y las condenas de turno de los politicastros, pero pronto desapareció del interés nacional y fue reemplazado por el llamado a esa resistencia civil, tan parecido al que hace dos décadas hiciera Carlos Castaño para fundar las autodefensas.

 Si nos fijamos bien, el cacareo de Uribe es más que una cortina de humo para tapar la aparición de sus hijos en los Panama Papers. Esa convocatoria a la “resistencia civil” no puede causar risa, pues es una amenaza clara y evidente, la misma de Castaño, Lafaurie y Ordóñez para impedir a toda costa la reconciliación nacional, la restitución de tierras y la participación política de la izquierda.

 Ya el atentado contra Imelda Daza es noticia pasada, el olvido y la apatía se asoman impunemente. Por eso traigo esta caricatura de 1990 del maestro Osuna que retrata, tristemente, el exterminio de la Unión Patriótica hace menos de tres décadas; tragedia y vergüenza nacional que no puede olvidarse y mucho menos repetirse. Y, sin embargo, parece que nadie lo recuerda ni lo lamenta; por el contrario, muchos aplauden a quienes quieren perpetuar esa incivil resistencia.

OSCAR PERDOMO GAMBOA

Escritor

Magister en Literatura

oscarperdomo@yahoo.com

Te puede interesar

Juan Carlos Salazar, nuevo director de la Aeronáutica Civil

Salazar se desempeñaba como director de transporte aéreo de la Autoridad General de Aviación Civil de Emiratos Árabes (GCAA) en Dubái.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *