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Una mala noche

No hay otra forma de explicar la primera derrota como local de Millonarios. El partido del sábado logró generar dudas a la hinchada sobre la diversidad de juego que puede tener el equipo. No se vieron variables o propuestas alternas que pudieran cambiar el curso del partido ni pensar en evitar la derrota azul.

Durante la previa del partido, las graderías del estadio estaban llenas de optimismo y alegría. Y no era para menos: Mayer Candelo volvía al Campín. Desde que salió a calentar, la hinchada le regaló una cálida ovación donde se le hacía sentir que aún estaba en el aprecio y cariño de la gran mayoría de los hinchas azules. Pero la emoción de ver al antiguo diez azul duro poco. Desde el comienzo del partido, se pudo ver a un Cortuluá muy bien parado y tocando el balón de manera ordenada, siendo liderados Mayer, y generando muchos problemas a las líneas defensivas de Millonarios. En el minuto nueve, una falta cobrada rápidamente por Mayer, aprovechó la distracción de la defensa azul, e hizo que Borja definiera con certeza ante la salida de Vikonis.

Luego del gol Millonarios fue un equipo sin reacción y sin efectividad al ataque. El segundo tiempo no hubo variante en la táctica ni en el estilo de juego. Como consecuencia, Cortuluá supo controlar el partido ante un equipo sumamente predecible y confirmó su superioridad al anotar el segundo gol, nuevamente por medio de Borja luego de recibir un pase de Mayer que lo dejó sólo frente a Vikonis para mandar el balón por debajo de las piernas del arquero y sentenciar el partido.

La noche se venía encima y Millonarios quería mostrar algo de reacción. Un cabezazo de Cadavid en el travesaño y el cambio de Carrascal por Robayo (valga decir, incomprendido por la mayoría de la hinchada), fue lo primero que ocurrió después del segundo gol de los visitantes. El deseo de lograr un gol se fue apagando, y el partido se iba enfriando gracias a la pérdida de tiempo que hacía el arquero del Cortuluá, sin tener mayor llamado de atención por parte del árbitro.

El descuento azul llegó más por ganas que por buen juego. Un remate de Jonathan Estrada hizo que el arquero visitante generara un rebote para que Silva rematara con el arco vacío. Un gol que permitía animar el partido y creer en la posibilidad de voltear el marcador. Pero la falta de claridad y el desespero por conseguir el empate, hizo ver a un Millonarios desordenado y sin generar mayor peligro hasta el término del partido. Derrota justa para los embajadores.

A pesar del amargo resultado, la derrota del sábado no perjudica la clasificación del equipo a la siguiente ronda. Pero si genera mucha preocupación ver que Millonarios sólo depende del buen juego de dos jugadores como Jonathan Estrada y David Silva, o de la velocidad de Maxi Nuñez. Si ellos logran ser bloqueados durante el partido, hacen ver a Millonarios como un equipo muy vulnerable, y a la vez, que el técnico al parecer no tenga en cuenta más variantes o que no haya confianza en otros jugadores, como Oscar Barreto o Jonathan Agudelo, para que puedan revertir un marcador en contra.

Ahora solo resta esperar que se puedan corregir los errores mostrados en esa mala noche azul y confirmar la clasificación este fin de semana frente a Equidad en el Campin. A pesar de ser visitantes, hay que aprovechar que se va a jugar en nuestro estadio y lograr los tres puntos para poder continuar en la parte alta de la tabla y poder reafirmar que Millonarios es un fuerte candidato para esta liga.

Felipe López

 

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