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Vendedores ambulantes son víctimas del clasismo de Peñalosa

@VillanoJair

La salida de los vendedores ambulantes de las calles de Bogotá debería discutirse. No es justo que la mirada elitista de un funcionario esté en desmedro de un importante número de familias cuyo sustento deriva(ba) de las ventas informales.

De otro lado, también es necesario analizar la forma en que se construye la economía de las clases menesterosas del país. Ciertamente, la venta informal no es un empleo digno, pero eso se matiza si se apela a la lamentable circunstancia socio-económica que padecen millones de colombianos.

La idea de Peñalosa per se no es descartable, puesto que sí es necesario que, en función de su mejoría, los empleados informales pasen a la formalidad. Pero para eso se necesita crear una política que permita que estas personas tengan igual o mayores utilidades que las que les ofrece el negocio de las calles.

En este sentido, Peñalosa fue apresurado. No está bien que, de la noche a la mañana, se empiecen a desalojar de los peatonales a personas que, tras esta medida, quedaron sin nada que les permita sobrevivir.

En un país donde el empleo es un privilegio, que solo algunos profesionales obtienen, la condición de pobreza y falta de educación es un óbice al momento de encontrar ofertas en el campo laboral.

Pensémoslo de esta manera: si para un profesional promedio es difícil encontrar trabajo, ¿cómo podría ser para personas que carecen de estudios?

La situación es alarmante porque detrás de los vendedores ambulantes hay familias. Familias con niños y niñas que ante la adversidad social y económica adoptan aptitudes que podrían tornarse malsanas para la sociedad y, claro, para ellos mismos.

Se le habla de paz a la gente, y esta piensa: ¿Paz? Pero si me arrebataron el trabajo…

La incertidumbre acompañada de la pobreza es una condición que Peñalosa nunca ha padecido, por eso, no le conmueve la suerte de los cientos de manifestantes que ayer (29 de febrero) salieron a las calles.

Pero, hay que ser justos, no toda la culpa recae en Enrique. Porque si miramos mejor, su mirada condensa el pensar de una minoría clasista a la que le fastidia ver en las calles la realidad de la ciudad que solo por televisión conocen. Es el desdén de una élite a la que le repugna el olor a fritanga, y, en general, lo que constituye identidad popular.

La supuesta apropiación del espacio público -que arguyen para justificar su medida- es una falacia. Si por ellos fuera los carriles  serían más amplias, de esta manera,  podrían burlar la precariedad del transporte público, gracias a sus automóviles.

Los directores de los medios tradicionales están felices. Es curioso ver el contraste de un noticiero como CM&, que, como se recordará, solía ser muy crítico con la gestión del exalcalde Petro, pero que hoy despliega un contenido condescendiente ante las constantes fallas de Peñalosa. El burgomaestre, por recordar un caso, descontinuó la franja de opinión del Canal Capital, que se emitía en horario prime time, y nadie alegó nada…

Como en las protestas de los ambulantes no hubo desmanes, en los medios no se presentó el cubrimiento extenuante que sí lo hubiera merecido si en esta las expresiones violentas fueran sido las protagonistas. Pero como se trató de una manifestación pacífica no hubo más que reportes escuetos. ¡Ay, los criterios de noticia!

Y sin embargo, se volvió proverbio oficial: toda protesta popular está tinturada de intereses políticos (!). Subestiman la capacidad de unión de las personas corrientes cuando afirman que detrás de las marchas hay políticos que las utilizan.

Se deslegitima, de esta forma, un derecho constitucional que los colombianos tienen. Se diluye un tejido social diverso, se somete a la estrecha visión de desarrollo en que se contempla la ciudad. Se cae ante los caprichos de un alcalde al cual le vamos entendiendo la razón psicológica que lo llevaba a expresar su animadversión por el saliente administrador

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Un Comentario

  1. http://www.eldiariobogotano.com/formalizar-la-economia-bogotana-una-costosa-tarea-con-pocos-resultados/

    La critica no es para el que llego a organizar sino para los ineptos que en doce años despillfarraron cuantiosos recursos del erario sin haberle solucionado nada a los pobres ni haber recuperado el espacio publico que es un bien constitucional de todos. La izquierda necesita de los pobres para mantenerse enl el poder por eso no le interesa mejorar su calidad de vida.

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