El 6 de mayo de 2026, a las 3 :00 de la tarde, personal de la FiscalÃa General de la Nación llegó a unas coordenadas en la localidad de Kennedy, en Bogotá, donde encontró elementos tipo cambuche. Lo que vino después encendió todas las alarmas de seguridad de la capital colombiana : integrantes del Grupo Antiexplosivos Aéreos GRUIA-82 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana localizaron un dron con modificaciones no convencionales, equipado con un carrete de fibra óptica y cargado con explosivos. El artefacto estaba a apenas 5,4 kilómetros de la rampa militar de Catam y a poca distancia del aeropuerto internacional El Dorado.
Un dron con tecnologÃa para burlar inhibidores electrónicos
No era un dron común. El dispositivo hallado en los lÃmites de Kennedy con el rÃo Bogotá incluÃa lo que las autoridades describieron como una “adecuación no convencional” : tuberÃa plástica, cableado especializado y, sobre todo, fibra óptica para el guiado del sistema. Esta última caracterÃstica es determinante. A diferencia del control por radiofrecuencia, la fibra óptica permite operar el aparato sin emitir señales detectables, lo que lo hace prácticamente inmune a los inhibidores electrónicos que protegen instalaciones militares y aeroportuarias.
El componente explosivo no estaba ensamblado al dron, sino separado a pocos metros. ConsistÃa en un tubo de PVC con detonador en jeringa y contenÃa aproximadamente 258 gramos de explosivo tipo C4, una carga suficiente para causar daños graves a personas o estructuras. La baterÃa también fue recuperada por separado, lo que sugiere que el artefacto fue desmontado o aún estaba en proceso de montaje cuando fue localizado.
El Grupo Antiexplosivos de la PolicÃa (GRATE) realizó la desactivación controlada del artefacto. Posteriormente, todos los elementos fueron entregados al CTI de la FiscalÃa para iniciar la cadena de custodia. El brigadier general John Henry López, comandante de Catam, confirmó que informes de inteligencia previos permitieron orientar la búsqueda hacia esa zona especÃfica de Kennedy.
| Elemento hallado | Descripción técnica | Estado al momento del hallazgo |
|---|---|---|
| Dron (UAS) | Adecuación con carrete de fibra óptica y tuberÃa plástica | Separado del explosivo |
| Explosivo | ~258 g de C4 en tubo PVC con detonador en jeringa | A pocos metros del dron |
| BaterÃa | Sin especificación técnica pública | Separada del conjunto |
El GAO-r Frente Carlos Patiño, señalado como presunto responsable
Según información del Ejército Nacional conocida por medios colombianos, las autoridades apuntan al GAO-r Frente Carlos Patiño como el grupo armado detrás de este artefacto explosivo. Esta estructura ilegal opera principalmente en el suroccidente del paÃs y ya acumula un historial documentado de ataques con drones cargados de explosivos contra unidades militares y policiales.
Frankamente, este tipo de amenaza ya no se puede circunscribir a zonas rurales o de conflicto histórico. El general López fue directo al respecto : “Este tipo de amenazas también está presente en las ciudades”. Que un dispositivo de estas caracterÃsticas aparezca en Kennedy, una localidad densamente poblada de Bogotá, a metros de dos instalaciones estratégicas del paÃs, representa un salto cualitativo en la capacidad de proyección de estos grupos.
Tras el hallazgo, se activaron operativos conjuntos que incluyeron a la Fuerza Aeroespacial Colombiana, el Ejército, la Armada y la PolicÃa Nacional para reforzar la seguridad del entorno aeronáutico y militar de la capital. El comandante de Catam también hizo un llamado explÃcito a la ciudadanÃa para que reporte cualquier actividad sospechosa con drones.
Más de 400 ataques con drones desde abril de 2024 : una escalada sin precedentes
El hallazgo en Kennedy no ocurre en el vacÃo. Desde abril de 2024, los grupos armados ilegales han multiplicado el uso de drones explosivos contra objetivos militares y policiales en distintas regiones de Colombia. Las cifras oficiales registran más de 400 atentados con este tipo de dispositivos en poco más de un año, una cifra que revela una transformación profunda en las tácticas del conflicto armado colombiano.
El ataque más letal hasta la fecha ocurrió el 18 de diciembre de 2025, en inmediaciones de Aguachica, Cesar : un dron cargado con explosivos dejó siete soldados muertos y cerca de 30 militares heridos. Ese mismo incidente demostró que estos dispositivos no son artilugios improvisados, sino herramientas de guerra cada vez más sofisticadas, con capacidad de causar bajas masivas. Para entender el alcance de la violencia armada en Colombia, vale considerar que una explosión de granada en Bogotá ya dejó tres muertos y nueve heridos, evidenciando que la capital tampoco está blindada frente a este tipo de artefactos.
También hay que recordar que semanas antes del hallazgo del 6 de mayo, dos incidentes con drones en el perÃmetro de El Dorado habÃan obligado a suspender temporalmente operaciones aéreas. El patrón es claro y preocupante.
Las investigaciones actuales buscan responder tres preguntas concretas :
- ¿Quién operó el dron encontrado en Kennedy y desde qué punto ?
- ¿Cuál era el objetivo especÃfico del ataque planeado ?
- ¿Existe una red logÃstica urbana en Bogotá vinculada al GAO-r Frente Carlos Patiño ?
Esta última pregunta es, para mÃ, la más inquietante. Si hay infraestructura de apoyo instalada en la capital, el desafÃo de seguridad es mucho mayor de lo que el hallazgo puntual sugiere. Bogotá tiene más de ocho millones de habitantes y rastrear células clandestinas en ese entorno exige inteligencia sostenida, no solo operativos reactivos. Las autoridades tienen trabajo por delante.
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