Egan Bernal abandona lugar tras accidente con taxi en Bogotá

Ciclista en ropa de Colombia junto a taxi amarillo en Bogotá

La madrugada del sábado 22 de agosto de 2026 dejó a Egan Bernal en el centro de una polémica que poco tiene que ver con el ciclismo. El campeón del Tour de Francia 2019 protagonizó un choque entre su Tesla y un taxi en plena Zona T de Bogotá, uno de los sectores de mayor movimiento nocturno al norte de la capital. Lo que vino después del impacto generó más controversia que el accidente en sí.

Un choque a las 2 de la mañana en la Zona T

Según el relato que el taxista afectado ofreció a Caracol Radio, el Tesla conducido por Bernal impactó contra el lateral de su vehículo aproximadamente a las 2 :00 a.m. de ese sábado. El corredor colombiano, de 29 años, no estaba compitiendo esa semana : había descartado participar en la Vuelta a España y regresó al país para tomarse unas vacaciones antes de iniciar una nueva campaña con el equipo Ineos. El descanso, en pocas palabras, acabó con un fender-bender nocturno en uno de los barrios más concurridos de Bogotá.

El taxista describió con detalle lo que ocurrió desde su perspectiva. Circulaba por su carril cuando el Tesla giró bruscamente hacia la izquierda y luego fue enviado hacia la derecha, golpeando su carro sin que él pudiera frenar a tiempo. “Lo que pasó es que él sacó el carro a la izquierda y lo mandó a la derecha y me le pegó al carro mío”, declaró el conductor ante el medio radial.

El propio Caracol Radio aclaró un punto fundamental : aunque existen versiones contradictorias entre los involucrados sobre las circunstancias del accidente, el medio pudo confirmar que Bernal era quien conducía el Tesla en el momento del choque. Ese dato no está en discusión.

Detalle Información confirmada
Fecha del accidente Sábado 22 de agosto de 2026
Hora aproximada 2 :00 a.m.
Lugar Zona T, norte de Bogotá
Vehículo de Bernal Tesla
Conductor confirmado Egan Bernal

Tensión, acompañantes y una versión que incomoda

Tras el impacto, el taxista se bajó del carro y comenzó a reclamarle directamente a Bernal, quien iba acompañado por otras personas. Lo que siguió fue una discusión en plena calle. “Se bajó y dijo : ‘No, no pasó nada’ y se iba a volver a montar al carro”, relató el conductor, quien insistió en que el daño era real y que Bernal debía responder por él.

Uno de los puntos más delicados del relato tiene que ver con el estado de los acompañantes del ciclista. El taxista señaló que al menos uno de ellos olía a alcohol, aunque en ningún momento confirmó si el propio Bernal también había consumido bebidas alcohólicas. Esa distinción es importante : no hay una declaración que acuse directamente al corredor de conducir en estado de embriaguez.

El intento del taxista por documentar el accidente tampoco fue sencillo. Cuando quiso tomar fotos del choque, tuvo problemas con las personas que acompañaban a Bernal, lo que le impidió registrar correctamente los daños. Esta situación, sumada a la hora y al clima de tensión, complicó cualquier posibilidad de levantar un registro claro del incidente.

  • El Tesla golpeó el lateral del taxi sin que el conductor pudiera frenar.
  • Bernal y sus acompañantes discutieron con el taxista en el lugar.
  • El taxista no logró fotografiar bien los daños por la interferencia de los acompañantes.
  • Al menos un acompañante presentaba olor a alcohol.

Bernal se va y la policía no puede actuar

El desenlace del episodio generó aún más preguntas. Egan Bernal subió nuevamente a su Tesla y abandonó el lugar del accidente, dirigiéndose a un parqueadero privado cercano donde dejó el vehículo estacionado. El taxista llamó de inmediato a la Policía para reportar lo ocurrido y trazar el paradero del carro.

Los uniformados llegaron hasta el parqueadero, pero se encontraron con un obstáculo concreto : al tratarse de un establecimiento privado, no tenían facultades legales para ingresar. “Al estar en el parqueadero, los policías me dijeron que no podían hacer nada porque ya estaba en una zona privada”, explicó el conductor. Esta situación es más común de lo que parece en Bogotá, donde los accidentes de tránsito en la ciudad frecuentemente derivan en conflictos de competencia entre autoridades.

Lo que el taxista pedía era, según sus propias palabras, bastante concreto. No reclamaba una compensación económica cuantiosa ni una denuncia formal como prioridad : quería una disculpa. Ese gesto nunca llegó, al menos no de forma pública.

Hasta la publicación de esta nota, ni Bernal ni el equipo Ineos habían emitido un comunicado oficial sobre el incidente. El corredor tampoco apareció en redes sociales para aclarar su versión de los hechos. Para quienes siguen de cerca la carrera del zipaquireño, este silencio resulta llamativo, especialmente cuando los detalles del choque ya circulan ampliamente en los medios colombianos. Si Bernal opta por callar, esa misma omisión se convierte en parte de la narrativa. Una respuesta directa, aunque incómoda, siempre genera menos daño reputacional que el vacío de información.

Juan Pérez
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