El 27 de octubre de 2026, una motocicleta chocĂł deliberadamente contra el vehĂculo de Miguel Castellanos, aspirante a la alcaldĂa de CĂșcuta. Cuando bajĂł del carro para revisar los daños, el agresor le disparĂł. MuriĂł en la escena. Su hijo de 12 años, que viajaba con Ă©l, saliĂł ileso. Ese detalle lo dice todo sobre el nivel de crueldad que hoy define la violencia en esta ciudad fronteriza.
CĂșcuta, de polo comercial a “ciudad mĂĄrtir”
Hubo un tiempo en que CĂșcuta era sinĂłnimo de dinamismo econĂłmico. Su posiciĂłn estratĂ©gica en la frontera entre Colombia y Venezuela la convirtiĂł durante dĂ©cadas en un corredor comercial fundamental para ambos paĂses. El intercambio de mercancĂas, el movimiento de personas y la actividad empresarial sostenĂan una ciudad que miraba al futuro con optimismo.
El colapso de la economĂa venezoliana cambiĂł ese panorama de forma radical. Con el cierre sucesivo de pasos fronterizos, la caĂda del comercio bilateral y la llegada masiva de migrantes en condiciones de extrema vulnerabilidad, el tejido social y econĂłmico de CĂșcuta se resquebrajĂł. El abandono del Estado colombiano terminĂł de hacer el trabajo : sin presencia institucional sĂłlida, los grupos armados encontraron terreno fĂ©rtil.
Hoy, el podcast Reporte Coronell describe a CĂșcuta como una “ciudad mĂĄrtir”. No es hipĂ©rbole. Es un diagnĂłstico. Diversas organizaciones criminales se disputan el control territorial, los negocios de extorsiĂłn y las rutas de narcotrĂĄfico que atraviesan esa franja porosa entre los dos paĂses. Los habitantes pagan el precio de esa disputa cada dĂa.
| Factor | Impacto en CĂșcuta |
|---|---|
| Colapso econĂłmico venezolano | Cierre del comercio fronterizo, aumento del desempleo local |
| MigraciĂłn masiva | PresiĂłn sobre servicios pĂșblicos y aumento de la vulnerabilidad social |
| Debilidad institucional | ExpansiĂłn de grupos armados y economĂas ilegales |
| Proximidad geogrĂĄfica con Venezuela | Control de rutas de narcotrĂĄfico y contrabando |
Francamente, resulta difĂcil hablar de CĂșcuta sin sentir que el Estado colombiano lleva años mirando hacia otro lado. La ciudad no cayĂł en el caos de la noche a la mañana : fue un proceso lento, previsible y en gran parte evitable.
El asesinato de Castellanos y la espiral de violencia preelectoral
Miguel Castellanos era policĂa retirado y candidato independiente a la alcaldĂa de CĂșcuta, sin afiliaciĂłn partidaria. El dĂa de su muerte visitaba a su hermano, el exsenador Jairo Castellanos, quien permanecĂa hospitalizado tras sufrir un infarto, segĂșn informĂł el diario El PaĂs AmĂ©rica. Viajaba sin escolta. Una decisiĂłn fatal en una ciudad donde la violencia no distingue entre figuras pĂșblicas y ciudadanos anĂłnimos.
El mĂ©todo utilizado, una motocicleta como señuelo para provocar una detenciĂłn en plena vĂa, es una modalidad de ejecuciĂłn ya documentada en otros contextos del conflicto colombiano. RĂĄpido, pĂșblico y difĂcil de rastrear. El mensaje es tan importante como el crimen en sĂ : nadie estĂĄ a salvo, ni siquiera quien aspira a gobernar.
La reacciĂłn del presidente colombiano Abelardo de la Espriella fue inmediata. En su cuenta de X escribiĂł : “ÂĄEl asesinato de Miguel Castellanos no debe quedar impune !”, y prometiĂł enviar una comisiĂłn de investigaciĂłn a la regiĂłn. Esta zona fue precisamente una de las que mĂĄs respaldĂł sus promesas de mano dura durante la elecciĂłn presidencial de junio. La presiĂłn polĂtica sobre su gobierno es, por tanto, doble : simbĂłlica y concreta.
Lo que ocurriĂł esa misma semana no se limitĂł al homicidio de Castellanos. SegĂșn fuentes locales citadas por El Tiempo, el terror se extendiĂł por varios barrios de la ciudad con nuevos episodios de violencia que incluyeron un atentado con coche bomba. Para entender la magnitud de lo que vive CĂșcuta, basta con considerar que las elecciones regionales de 2027 todavĂa estĂĄn a meses de distancia. Y la violencia ya llegĂł.
- Asesinato de Miguel Castellanos, candidato a la alcaldĂa, el 27 de octubre de 2026
- Atentado con coche bomba en la misma semana
- Clima de terror generalizado en barrios de CĂșcuta
- Promesa presidencial de enviar comisiĂłn de investigaciĂłn
Qué puede hacer Colombia antes de que llegue 2027
El ciclo electoral colombiano convierte a ciudades como CĂșcuta en blancos directos para quienes quieren controlar el poder local. No es casualidad que la violencia se intensifique con la aproximaciĂłn de los comicios. Los grupos armados saben perfectamente que un alcalde afĂn o paralizado por el miedo les garantiza impunidad operativa durante años.
Para romper ese ciclo, Colombia necesita algo mĂĄs que comisiones de investigaciĂłn reactivas. El Ministerio del Interior y la Unidad Nacional de ProtecciĂłn deben establecer protocolos obligatorios de seguridad para candidatos en zonas de alto riesgo, especialmente en municipios fronterizos. Que un aspirante a la alcaldĂa recorra la ciudad sin escolta en 2026 no es valentĂa : es una falla institucional inaceptable.
Por otro lado, la respuesta no puede ser exclusivamente policial. Recuperar CĂșcuta implica inversiĂłn econĂłmica real, reactivaciĂłn del comercio fronterizo y, sobre todo, presencia del Estado en los barrios donde hoy mandan otros. Cada plaza abandonada por las instituciones es una plaza ganada por la criminalidad.
Si el gobierno de De la Espriella tomĂł el poder prometiendo orden y firmeza, tiene en CĂșcuta su examen mĂĄs visible antes de 2027. El asesinato de Castellanos no es solo un crimen : es una advertencia dirigida a toda la clase polĂtica regional. La pregunta que queda abierta es si BogotĂĄ responderĂĄ con hechos o con declaraciones en redes sociales.
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