El 28 de septiembre de 2026, cientos de mujeres colombianas tomaron las calles de Bogotá con pañuelos verdes en el pelo, en las muñecas y alrededor del cuello. El color no era casual : representa la lucha por el aborto legal y seguro en toda América Latina. Ese lunes coincidió con el DÃa Mundial de Acción por el Aborto Legal y Seguro, y las manifestantes no iban a dejarlo pasar en silencio, menos aún con el nuevo gobierno instalado desde el 7 de agosto.
Un nuevo presidente que llama “monstruosidad” al aborto
Abelardo de la Espriella llegó al poder con un discurso pro-vida que no deja lugar a interpretaciones. El presidente colombiano, abogado millonario de ideologÃa ultraconservadora, ha calificado públicamente el aborto de “monstruosidad” y ha anunciado su intención de revisar la Constitución para eliminar ese derecho. Para quienes siguieron su campaña electoral, no fue ninguna sorpresa : su perfil ideológico, cercano al trumpismo, lo colocaba desde el principio como adversario directo de los avances feministas logrados en el paÃs.
Conoce más sobre el perfil polÃtico de este dirigente en este retrato detallado : De la Espriella : el «Tigre» de extrema derecha. Su ascenso al poder marca una ruptura radical con la lÃnea del gobierno anterior, el de Gustavo Petro, que fue precisamente el que impulsó la histórica decisión constitucional de 2022.
Las manifestantes en Bogotá respondieron con claridad a este giro polÃtico. “Mi útero, mi decisión” fue la consigna que resonó en las calles. No se trató solo de un acto simbólico : las organizadoras habilitaron un espacio llamado “El Muro de las Liberaciones”, donde se ofreció orientación jurÃdica sobre derechos reproductivos, acompañamiento psicológico y actividades artÃsticas presentadas como forma de resistencia colectiva.
Lo que Colombia conquistó en 2022 y lo que hoy está en riesgo
Colombia es un paÃs de profunda tradición católica. Por eso, lo que ocurrió el 21 de febrero de 2022 resultó histórico : la Corte Constitucional despenalizó el aborto hasta las 24 semanas de gestación, sin ninguna restricción. De golpe, Colombia pasó a tener una de las legislaciones más avanzadas de América Latina en materia de interrupción voluntaria del embarazo.
Después de ese plazo, el derecho al aborto se mantiene en tres supuestos concretos :
- Cuando el embarazo es resultado de una violación.
- Cuando la salud fÃsica o mental de la madre está en peligro.
- Cuando el feto presenta malformaciones incompatibles con la vida extrauterina.
Este marco legal, conquistado tras décadas de lucha feminista, es exactamente lo que De la Espriella quiere desmantelar. Y los números muestran que el problema no es solo ideológico : según un informe de la ONG Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, entre febrero de 2022 y febrero de 2025, la organización documentó 1.569 casos de mujeres que encontraron obstáculos concretos para acceder al aborto legal. De esos casos, 420 se registraron únicamente en Bogotá.
Dicho de otra forma : incluso con la ley a su favor, centenares de mujeres fueron bloqueadas en el ejercicio de un derecho reconocido constitucionalmente. La llegada de un gobierno que quiere retirar ese derecho amplifica enormemente el riesgo.
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Fecha de despenalización del aborto en Colombia | 21 de febrero de 2022 |
| Plazo sin restricciones | Hasta 24 semanas de gestación |
| Casos de obstáculos documentados (feb. 2022 – feb. 2025) | 1.569 (420 solo en Bogotá) |
| Fecha de inicio del mandato de De la Espriella | 7 de agosto de 2026 |
Defender el derecho al aborto : una batalla que va más allá de las calles
Francamente, lo ocurrido el 28 de septiembre en Bogotá no fue solo una marcha. Fue una señal polÃtica clara : las mujeres colombianas no van a ceder terreno sin pelear. El pañuelo verde, sÃmbolo adoptado originalmente por el movimiento argentino que logró la legalización del aborto en 2020, se ha convertido en un emblema regional. Verlo en las calles de Bogotá en masa tiene un peso que va mucho más allá del simbolismo.
La movilización tiene también una dimensión jurÃdica crÃtica. Cualquier reforma constitucional en Colombia exige pasar por procesos legislativos complejos, pero el contexto polÃtico actual hace que nada pueda darse por garantizado. Con una ultraderecha decidida y organizada, y con un presidente que usa un lenguaje abiertamente condenatorio hacia el aborto, las organizaciones feministas saben que la defensa del derecho tiene que ser simultáneamente callejera, jurÃdica y mediática.
Si vives en Colombia o sigues este debate desde fuera, hay algo concreto que puedes hacer : informarte a través de fuentes verificadas, apoyar a organizaciones como la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, y entender que cada vez que un gobierno tilda de “monstruosidad” un derecho constitucional, el primer paso del retroceso ya ha comenzado. La historia de América Latina lo demuestra con demasiada frecuencia. Colombia, que tardó décadas en conquistar este derecho, no puede permitirse volver a empezar desde cero.
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