El pasado 30 de marzo de 2026, una mujer que salía del gimnasio entró a un supermercado Carulla ubicado en la calle 63, en la localidad de Chapinero, al nororiente de Bogotá. Lo que debía ser una compra rápida se convirtió en una situación de acoso verbal que quedó registrada en video y que, horas después, circuló masivamente en redes sociales. El hombre señalado como responsable fue identificado por su nombre, Francisco, y sus palabras generaron una ola de rechazo inmediata entre miles de usuarios.
Lo que ocurrió dentro del supermercado de Chapinero
Según el relato de la víctima, cuya identidad permanece protegida, el hombre no esperó a que rodara la cámara para comenzar con sus comentarios. El hostigamiento inició antes de que ella pulsara el botón de grabación, en la zona de panadería del establecimiento, donde otros clientes también estaban presentes. La joven intentó alejarse moviéndose hacia el otro lado del mostrador, pero el individuo no cesó.
“Yo decidí correrme para el otro lado de la panadería, y ese señor seguía mirándome y diciendo cosas”, relató en entrevista con Citytv. Cuando recibió su pan, decidió sacar el teléfono. En ese instante, Francisco le dijo frente a todos los presentes : “Vístase si no quiere que la miren”. Justificó su conducta señalando que ella “andaba en shortcitos”, haciendo referencia a su ropa deportiva tras la sesión de ejercicio.
La mujer pidió ayuda al personal de seguridad del local y los guardias acudieron al lugar. Ante ellos, ella fue clara : “No es justo que yo venga a comprar un pan y tenga que aguantar esto”. Otros clientes que presenciaban la escena intervinieron para respaldarla. Finalmente, el hombre se marchó del supermercado sin mayores consecuencias inmediatas.
Los hechos ilustran un patrón de violencia verbal hacia las mujeres en espacios cotidianos, algo que organizaciones de género han documentado ampliamente. El acoso callejero y en establecimientos comerciales sigue siendo una realidad que muchas mujeres enfrentan a diario en Bogotá y en otras ciudades del país.
| Aspecto del incidente | Detalle |
|---|---|
| Lugar | Supermercado Carulla, calle 63, Chapinero, Bogotá |
| Fecha | 30 de marzo de 2026 |
| Agresor identificado | Francisco (nombre dado por la víctima) |
| Motivo del acoso | Vestimenta deportiva de la mujer |
| Reacción de testigos | Intervinieron para defender a la víctima |
“Yo estaba temblando, tenía mucho miedo” : el testimonio de la víctima
Más allá de las imágenes del video, el estado emocional de la joven durante y después del hecho fue devastador. En sus propias palabras, expresó que el miedo no terminó cuando el hombre se fue del supermercado. “En el video se puede ver que yo estaba temblando, tenía mucho miedo. De hecho, creo que al último también dije que tenía miedo de irme a mi casa porque normalmente me voy a pie”, confesó.
Agradeció públicamente a quienes estuvieron allí y reaccionaron : “gracias a las personas que estaban ahí presentes”, dijo, reconociendo que su intervención marcó una diferencia. No fue solo una situación incómoda, sino un episodio que afectó su sensación de seguridad en el espacio público.
Al publicar el video en sus redes sociales, la mujer explicó el contexto completo. Había salido del gimnasio y entró al supermercado con ropa deportiva. Su mensaje fue directo y contundente :
- Rechazó que su vestimenta pueda justificar cualquier tipo de acoso verbal.
- Cuestionó que las mujeres no puedan transitar libremente sin ser intimidadas.
- Denunció que personas como Francisco se creen con el derecho de agredir y acosar.
- Hizo un llamado expreso a las autoridades y a los responsables de seguridad de los establecimientos comerciales.
“Este video es un llamado a las autoridades y a las personas responsables de seguridad de este tipo de establecimientos porque si una mujer les está haciendo este llamado de ayuda, es para que realmente presten atención”, afirmó con firmeza. Su decisión de hacer público el video no fue impulsiva, sino una acción deliberada para generar conciencia y exigir respuestas. Este caso recuerda otros episodios de violencia en espacios urbanos bogotanos, como los que investiga la Fiscalía, incluyendo situaciones documentadas en la ciudad donde se han registrado abusos que aprovechan circunstancias de vulnerabilidad en Bogotá.
La respuesta institucional y el rechazo social ante el acoso en establecimientos comerciales
El caso no pasó desapercibido para las autoridades distritales. La Secretaría Distrital de la Mujer reaccionó rápidamente tras la viralización del video y anunció medidas concretas frente a lo ocurrido. La entidad confirmó que se puso en contacto con la víctima para ofrecerle acompañamiento institucional y orientación a través de sus canales oficiales.
Además, la Secretaría anunció que iniciaría un proceso de diálogo con el supermercado Carulla para revisar sus protocolos internos de atención a situaciones de acoso. El mensaje de la entidad fue claro y sin ambigüedades : “Cuestionar a una mujer por su forma de vestir y responsabilizarla por ser acosada es violencia”.
El pronunciamiento institucional también incluyó un llamado social : “No normalizar ni justificar estas violencias es clave para prevenirlas”. Esta postura evidencia que el acoso en espacios comerciales no puede seguir siendo tratado como un asunto menor o privado.
En redes sociales, cientos de usuarios compartieron el video y expresaron su rechazo hacia la conducta del hombre. Muchas mujeres relataron experiencias similares, lo que amplió el debate sobre la seguridad femenina en lugares cotidianos. El caso de Chapinero se convirtió, en pocas horas, en un punto de inflexión para visibilizar una problemática estructural que afecta a las mujeres bogotanas en su día a día, desde el supermercado hasta la calle, y que exige respuestas urgentes tanto del sector privado como de las instituciones públicas.


