El lunes 31 de agosto de 2026, la tarde en el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá tomó un giro inesperado. La Aeronáutica Civil de Colombia (Aerocivil) confirmó fallas intermitentes en los sensores del sistema de visualización de pantallas del Centro de Control de Área (CGAC), la herramienta que permite a los controladores de tránsito aéreo monitorear en tiempo real la posición de cada aeronave, los datos de radar y la información meteorológica. En pocas palabras : las pantallas que guían los vuelos sobre Colombia empezaron a fallar.
Qué falló exactamente en el centro de control de El Dorado
No se trata de una falla menor. El sistema de visualización del CGAC es el núcleo operativo desde donde los controladores coordinan el tráfico aéreo que cruza el espacio aéreo colombiano. Sin esas pantallas funcionando de forma continua, la separación segura entre aeronaves depende de procedimientos alternativos más lentos y exigentes.
Aerocivil describió la situación como fallas intermitentes, lo que implica que el sistema no colapsó por completo de golpe, sino que presentó cortes y recuperaciones sucesivas durante la tarde. Ese comportamiento errático es, en muchos casos, más complejo de gestionar que una caída total : los operadores no saben cuándo la pantalla volverá a apagarse.
Según la información que circuló entre pasajeros y que varias aerolíneas confirmaron directamente en sus mostradores, el problema se originó en los sensores del radar en Bogotá. Usuarios en redes sociales también reportaron retrasos desde ciudades como Medellín y Bucaramanga con destino a la capital, lo que evidencia el alcance real de la contingencia más allá de El Dorado.
La afectación se limitó, según Aerocivil, al aeropuerto bogotano. Ningún otro terminal del país reportó incidencias similares durante ese lapso.
El plan de contingencia activado : control por procedimientos, no radar
Ante este escenario, Aerocivil no esperó. La entidad activó de forma inmediata los protocolos institucionales de contingencia diseñados para exactamente este tipo de eventos. La medida central fue clara y directa :
- Transición al esquema de control por procedimientos (no radar) para todas las aeronaves en vuelo.
- Despliegue de un equipo especializado de profesionales y técnicos para atender la falla en tiempo real.
- Ingenieros trabajando, según la entidad, a su máxima capacidad para restablecer la normalidad operacional.
- Comunicación directa a pasajeros para que consultaran el estado de sus vuelos con sus respectivas aerolíneas.
El control por procedimientos es una modalidad que existe precisamente para estos escenarios. En lugar de guiarse por los datos en tiempo real de las pantallas de radar, los controladores aplican separaciones basadas en posiciones reportadas, tiempos estimados y rutas predefinidas. Funciona, pero reduce la capacidad del espacio aéreo de forma significativa, lo que explica los retrasos registrados.
Franchement, este tipo de plan de contingencia es parte del estándar internacional que exige la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Que Aerocivil lo tuviera listo y lo activara de inmediato es exactamente lo que se espera. El problema no fue la respuesta, sino la falla en sí.
| Aspecto | Control radar normal | Control por procedimientos (contingencia) |
|---|---|---|
| Visibilidad de aeronaves | Tiempo real en pantalla | Posición reportada por la tripulación |
| Separación entre aviones | Mínimos más cortos | Mínimos mayores por procedimiento |
| Capacidad del espacio aéreo | Alta | Reducida considerablemente |
| Riesgo para pasajeros | Normal operacional | Gestionado, con retrasos |
Impacto real en los vuelos y lo que deben saber los pasajeros
Los retrasos fueron el efecto más visible. Vuelos desde Medellín y Bucaramanga hacia Bogotá acusaron alteraciones en sus itinerarios durante la tarde del 31 de agosto. Las aerolíneas informaron a los pasajeros sobre la situación en sus mostradores y canales digitales, atribuyendo los cambios al daño en los sensores del radar bogotano.
Aerocivil subrayó un dato fundamental : hasta el momento de su comunicado, no se registró ninguna emergencia ni accidente vinculado a la falla. Eso no es un detalle menor. Significa que el plan de contingencia cumplió su objetivo principal : mantener la seguridad operacional mientras se trabajaba en la solución técnica.
Para cualquier persona con un vuelo ese día, el consejo es simple y sin rodeos : contacta directamente a tu aerolínea. Aerocivil lo dijo de forma explícita, y tiene toda la lógica del mundo. La aerolínea es quien tiene la información actualizada de tu itinerario específico, no los portales generales ni las redes sociales.
El episodio del 31 de agosto deja una lección útil para viajeros frecuentes : cuando escuches “falla en el radar de Bogotá”, no significa que los aviones vuelen a ciegas. Significa que los controladores trabajan con márgenes más amplios y que los tiempos de espera aumentan. La seguridad, por diseño, no se negocia. Lo que sí se resiente es la puntualidad, y eso, hay que reconocerlo, es un inconveniente real para miles de pasajeros.
El Dorado maneja alrededor de 34 millones de pasajeros al año, según datos históricos del terminal. Cualquier alteración en su sistema de control tiene un efecto en cadena que va mucho más allá de Bogotá. Por eso, la velocidad de respuesta de Aerocivil y la solidez de sus protocolos de contingencia no son un lujo : son una necesidad operativa de primer orden.
- Team USA domina Colombia en clasificatorias mundialistas 2027 - septiembre 2, 2026
- Eutanasia en Colombia : el caso de María Consuelo - septiembre 2, 2026
- Aerocivil alertó falla en radar de El Dorado - septiembre 1, 2026


