El pasado 12 de febrero de 2026, Gustavo Andrés Aponte, destacado empresario del sector arrocero, fue víctima de un ataque sicarial en el norte de Bogotá. Junto a él perdió la vida su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez. El crimen ocurrió en plena calle 85 con carrera 7, a las afueras de un conocido centro deportivo. Lo que parecía una tarde normal se convirtió en una tragedia que conmocionó al país. El presentador Felipe Arias, amigo cercano de la víctima, reveló detalles inquietantes sobre las amenazas que el empresario venía recibiendo.
Las amenazas que precedieron al crimen
Según el testimonio de Felipe Arias ante los micrófonos de La Fm, Gustavo Aponte había confesado estar recibiendo llamadas intimidatorias provenientes de grupos armados ilegales. Estas comunicaciones amenazantes se relacionaban directamente con sus actividades empresariales en el Tolima, región donde el empresario tenía importantes inversiones agrícolas. Arias explicó que su amigo manifestaba preocupación por la situación, aunque intentaba mantener la calma.
El periodista recordó que Aponte le había comentado : “Yo tengo susto de ir a las tierras en Tolima”. Sin embargo, el empresario mostraba una actitud de confianza que quizás le hizo subestimar el verdadero peligro que enfrentaba. Felipe Arias mencionó que Gustavo solo se desplazaba con dos escoltas, una medida de seguridad que, en retrospectiva, resultó insuficiente ante la determinación de los sicarios.
Las autoridades colombianas investigan ahora estas revelaciones como una línea prioritaria. La presencia de grupos criminales en zonas rurales del Tolima no es nueva, pero el alcance de sus operaciones hasta afectar empresarios prominentes en la capital representa una escalada preocupante. Casos similares de violencia en la ciudad, como cuando hallaron muerto a un menor secuestrado en Los Laches, muestran la complejidad del panorama de seguridad en Bogotá.
| Aspecto del caso | Detalle |
|---|---|
| Fecha del crimen | 12 de febrero de 2026 |
| Ubicación | Calle 85 con carrera 7, norte de Bogotá |
| Víctimas | Gustavo Andrés Aponte y Luis Gabriel Gutiérrez |
| Origen de amenazas | Grupos armados ilegales en Tolima |
| Arma utilizada | Calibre 9 milímetros (según investigaciones) |
La personalidad del empresario asesinado
Gustavo Aponte era conocido no solo por su éxito empresarial, sino también por su profundo compromiso social y religioso. Felipe Arias lo describió como un hombre de entusiasmo, buenos modales y costumbres ejemplares. El empresario arrocero ostentaba la distinción de ser ministro de la comunión, una responsabilidad dentro de la Iglesia católica que permite consagrar y distribuir la eucaristía durante las celebraciones litúrgicas.
Según el relato del presentador, conoció a Aponte durante un Santo Rosario, y posteriormente compartieron una misión humanitaria en Nilo para ayudar a personas en situación vulnerable. Esta dimensión solidaria del empresario se manifestaba constantemente en su disposición para apoyar causas benéficas. De hecho, ambos tenían programada una reunión para coordinar ayudas destinadas a los afectados por las inundaciones en Córdoba, cita que nunca se materializó debido al asesinato.
Características personales de Gustavo Aponte destacadas por quienes lo conocieron :
- Profunda fe religiosa y participación activa en actividades de la Iglesia
- Compromiso con obras sociales y apoyo constante a comunidades vulnerables
- Amor por el deporte y hábitos de vida saludables
- Dedicación absoluta a su familia y especialmente a sus hijos
- Optimismo inquebrantable ante las adversidades
Detalles revelados por la investigación
Las autoridades de Bogotá han obtenido material audiovisual que resulta crucial para esclarecer el crimen. Un video capturado por cámaras de seguridad muestra al sicario reconociendo la zona durante varios minutos antes del ataque. En las imágenes se observa al criminal hablando por teléfono, posiblemente coordinando los últimos detalles del homicidio. Posteriormente se escuchan las detonaciones de lo que los investigadores identifican como un arma de 9 milímetros.
Este material forense proporciona pistas valiosas sobre la planificación del atentado. El hecho de que el sicario recorriera previamente el lugar demuestra que se trató de una operación premeditada, no un acto impulsivo. Las llamadas telefónicas previas sugieren coordinación con otros miembros de una organización criminal estructurada.
Felipe Arias reveló que Aponte le había comentado que “estaba volviendo a pasar algo que vivió hace 30 años”. Esta declaración sugiere que el empresario ya había enfrentado situaciones de riesgo en el pasado, posiblemente durante épocas de mayor violencia en las zonas rurales colombianas. El presentador confesó haber considerado sugerirle que abandonara el país con su familia, aunque nunca llegó a expresárselo directamente porque sabía que Gustavo amaba profundamente a Colombia.
El legado de un hombre de servicio
La última conversación entre Felipe Arias y Gustavo Aponte ilustra perfectamente la generosidad que caracterizaba al empresario. Cuando el periodista le describió la devastación provocada por el frente frío en Córdoba y le propuso organizar una campaña con empresarios para construir viviendas o entregar donaciones, la respuesta inmediata de Aponte fue : “Hágale, hermano, ¿Qué hay que hacer ?”. Esta disposición instantánea para ayudar refleja los valores que guiaban su vida.
A través de redes sociales, Arias compartió un emotivo mensaje tras conocer el asesinato : “Qué tristeza, qué dolor, qué desolación”. El presentador lamentó que precisamente por ser tan bueno, su amigo no pensara que el mal estaría siempre al acecho. Según sus palabras, el mal no contempla las obras buenas que una persona realiza, simplemente actúa sin conmiseración ni compasión.
Las investigaciones continúan para identificar a los autores materiales e intelectuales del crimen. La revelación sobre las amenazas previas abre nuevas líneas de indagación que podrían conducir a desmantelar redes criminales operando en regiones agrícolas colombianas. La muerte de Gustavo Aponte representa no solo la pérdida de un empresario exitoso, sino también de un ciudadano comprometido con la construcción de una Colombia mejor.


