El domingo 12 de julio de 2026, a las 3 :15 de la tarde, Rosa Mayerly Olaya Coronado fue atacada con un cuchillo dentro del almacén de artículos para el hogar donde trabajaba en Soacha, Cundinamarca. Cuatro heridas. Sin posibilidad de defensa. Su agresor, Óscar Giovanny Marulanda, fue capturado en flagrancia por la Policía Metropolitana de Soacha minutos después. Pero para entender por qué ocurrió este crimen, hay que retroceder cinco meses.
Cinco meses de acoso antes del feminicidio en Soacha
Todo comenzó en febrero de 2026. Marulanda entró por primera vez al establecimiento comercial donde Rosa Mayerly llevaba cinco años trabajando. Allí le manifestó que quería iniciar una relación sentimental con ella. La respuesta fue clara y directa : no estaba interesada. Para cualquier persona que respeta la voluntad ajena, esa conversación habría terminado en ese instante.
No fue así. Según los elementos materiales probatorios recopilados por la Fiscalía General de la Nación, ese rechazo marcó el inicio de una conducta de persecución sistemática. Marulanda comenzó a frecuentar el almacén sin pretexto comercial alguno, buscando insistentemente a una mujer que ya le había dicho que no quería ningún vínculo con él.
La cronología que reconstruyó el ente acusador durante la audiencia de imputación es elocuente :
- Febrero de 2026 : primer contacto en el almacén y rechazo explícito de Rosa Mayerly.
- Semanas siguientes : visitas reiteradas al lugar de trabajo y seguimientos al salir de la jornada laboral.
- Intervención policial (en dos ocasiones) : la Policía Nacional acompañó a la víctima desde el almacén hasta su residencia para evitar nuevos episodios de hostigamiento.
- 10 de mayo : Marulanda se presentó en la vivienda de la madre de Rosa Mayerly para buscarla e intimidarla.
- 5 de junio : acudió a la casa del excompañero sentimental de la víctima con el mismo propósito.
- 12 de julio : ingresó al almacén y la atacó con un arma cortopunzante.
Lo que comenzó como una insistencia en el trabajo se expandió hacia los espacios más íntimos de su vida personal. Para la Fiscalía, esa progresión no es accidental : es la firma de una conducta obsesiva que escala cuando el agresor no obtiene lo que reclama como si fuera un derecho.
El ataque y la respuesta institucional
Aquel domingo, Marulanda regresó al mismo lugar donde había conocido a Rosa Mayerly. La Fiscalía sostiene que su presencia allí no fue casual. Entró al establecimiento, la abordó y sacó un cuchillo. Cuatro heridas. El ataque ocurrió frente a otras personas presentes en el local. Rosa Mayerly fue trasladada de urgencia al Hospital Cardiovascular de Cundinamarca en una patrulla policial, pero la gravedad de las lesiones hizo imposible salvarle la vida.
Durante la audiencia de imputación, el fiscal de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Cundinamarca fue contundente al explicar la naturaleza del crimen :
| Cargo imputado | Agravante reconocido | Medida impuesta |
|---|---|---|
| Feminicidio agravado | Condición de indefensión de la víctima y uso de arma cortopunzante | Detención preventiva en centro carcelario |
Marulanda no aceptó los cargos. Un juez penal de control de garantías decidió, con base en los argumentos presentados por la Fiscalía, imponerle medida de aseguramiento en establecimiento carcelario mientras avanza el proceso penal. El fiscal subrayó que “ella se encontraba en condición de indefensión” y que el agresor aprovechó la desigualdad de fuerza para ejecutar el ataque.
La posición del ente acusador fue clara : el feminicidio no comenzó el 12 de julio, sino en febrero, cuando Rosa Mayerly rechazó a Marulanda y él decidió ignorar esa decisión. “Usted la veía como una meta, como un propósito. Casi la vio como un objeto de su propiedad”, afirmó el fiscal durante la diligencia.
Soacha, violencia de género y lo que este caso exige
El alcalde de Soacha, Julián Sánchez ‘Perico’, confirmó la captura e informó que este es el primer caso de feminicidio registrado en el municipio durante 2026. El mandatario solicitó a la Secretaría de Desarrollo Social acompañamiento integral para la familia de Rosa Mayerly y pidió que el proceso judicial avance sin dilaciones. “En Soacha no toleraremos ningún tipo de violencia contra nuestras mujeres ni permitiremos que quede en la impunidad”, declaró.
Lo que ocurrió en ese almacén no es un hecho aislado. El patrón que describe la Fiscalía, rechazo seguido de acoso, hostigamiento que escala y violencia final, aparece de forma repetida en los feminicidios documentados en Colombia. La violencia de género no suele anunciarse con un solo episodio : se construye lentamente, en silencio, aprovechando la tolerancia social al acoso y la falta de mecanismos efectivos de protección para las víctimas que ya han pedido ayuda. En este caso, la Policía intervino dos veces para proteger a Rosa Mayerly. No fue suficiente.
Casos como el de el asesinato de Sara Millerey, otra mujer que perdió la vida víctima de la violencia de género en Colombia, recuerdan que este problema no distingue edades ni contextos. Lo que sí se repite es la impunidad cuando las alertas tempranas no se traducen en protección real. Rosa Mayerly pidió ayuda. La señal estaba ahí. La pregunta que debe hacerse el sistema es por qué no alcanzó para salvarle la vida.
- Capturado José David López por asesinato de Laura Valentina Lozano - agosto 6, 2026
- Capturan presunto feminicida de Laura Valentina en Bogotá - agosto 5, 2026
- Bogotá sorprende a influencers españoles : gastronomía y historia - julio 30, 2026


