Balacera en norte de Bogotá : seis heridos en intento de homicidio

Personas en calle nocturna con luces de emergencia y humo

El lunes 13 de abril de 2026, a las 6 de la tarde, varios disparos rompieron la calma del norte de Bogotá. El escenario : la calle 156 con carrera 7H, una vía transitada donde peatones y residentes quedaron atrapados en medio de un intercambio de balas que nadie esperaba. El resultado fue de seis personas heridas, entre ellas un niño de ocho años. No fue un robo. Fue un intento de homicidio.

Las primeras versiones que circularon en redes sociales apuntaban a un atraco frustrado. Sin embargo, el brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, fue contundente ante los micrófonos de City TV : “Un sicario quiso quitarle la vida a una persona que llegaba en ese vehículo”. La víctima objetivo bajó de una camioneta, detectó la amenaza y respondió con su propia arma de fuego. Ahí comenzó el tiroteo.

Lo que ocurrió en la calle 156 : un sicario, una camioneta y balas en plena vía pública

El atacante no pasaba desapercibido, aunque claramente lo intentaba. Las cámaras del sector y los videos grabados por habitantes registraron a un hombre vestido con chaqueta blanca y negra a rayas, gorra oscura, jean claro, tapabocas y gafas. Un detalle que llamó la atención de los investigadores : llevaba un audífono inalámbrico que acomodó en varias ocasiones, lo que sugiere que podría haber recibido instrucciones de cómplices durante la operación.

Cuando la víctima se disponía a abordar la camioneta, el sicario abrió fuego. La reacción de la víctima —armada— derivó en un cruce de disparos en plena calle. En ese caos, cuatro transeúntes resultaron heridos de manera accidental, además del propio atacante y la persona a quien iba dirigido el atentado. Seis heridos en total. Todos, según confirmó Cristancho, fuera de peligro.

El menor de ocho años, que se encontraba en el lugar por casualidad, fue trasladado de inmediato a un centro médico. “Los médicos le están haciendo todas las pruebas y exámenes pertinentes”, precisó el comandante. Tanto el presunto sicario como la víctima objetivo permanecen bajo atención especializada y custodia policial.

Las autoridades descartaron formalmente el hurto y la extorsión como móviles. La investigación apunta a un ajuste de cuentas o encargo criminal, aunque la Policía no tenía reportes previos de amenazas contra la víctima. Para esclarecer si hubo más involucrados, se revisaron cámaras de seguridad del sector y se activaron labores de inteligencia.

Víctima Condición Situación médica
Objetivo del ataque Herido Fuera de peligro, bajo custodia
Presunto sicario Herido Atención especializada
4 transeúntes (incluido menor de 8 años) Heridos accidentales Estables, fuera de peligro

Un lunes negro para Bogotá : dos tiroteos en un mismo día

El de la calle 156 no fue el único tiroteo de ese lunes. Horas antes, en la mañana del 13 de abril, una balacera alteró el orden público cerca del Centro Administrativo Nacional (CAN). Dos delincuentes que se movilizaban en una motocicleta azul de alto cilindraje intentaron atracar a una funcionaria de la Registraduría. El intento terminó en disparos.

Lo que más generó reacción política ese día no fue solo la violencia, sino un detalle revelador : uno de los capturados en el episodio del CAN portaba un brazalete electrónico del INPEC. Era un reincidente que supuestamente cumplía detención domiciliaria. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, no guardó silencio. Calificó la situación como “muy jodido” y cuestionó abiertamente la efectividad del sistema de vigilancia con brazaletes, exigiendo una revisión de las decisiones judiciales que permiten este tipo de beneficios a personas que continúan delinquiendo.

Este tipo de ataques con armas de fuego en sectores exclusivos de Bogotá pone en evidencia que ninguna zona de la ciudad está blindada frente a la delincuencia organizada. Los hechos ocurridos en Rosales y ahora en el norte confirman esa tendencia.

Investigación abierta y preguntas sin respuesta

El operativo policial desplegado tras la balacera incluyó revisión de circuitos cerrados de televisión y trabajo de campo de unidades especializadas. Cristancho anunció la asignación de un grupo de policía judicial e inteligencia para determinar todos los móviles del ataque y establecer si el sicario actuó solo o como parte de una red.

Hay varias preguntas clave que la investigación debe responder :

  • ¿Quién contrató al sicario y con qué objetivo específico ?
  • ¿Con quién hablaba el atacante a través del audífono inalámbrico ?
  • ¿Tenía la víctima vínculos con estructuras criminales ?
  • ¿Por qué no existían reportes previos de amenazas contra ella ?

Francamente, el perfil del atacante —organizado, disfrazado, con comunicación activa— no corresponde a un criminal improvisado. Esto sugiere un encargo planificado, no una riña espontánea. La frialdad con la que operó en una vía pública y transitada es lo más inquietante del caso.

Para los residentes del norte de Bogotá, este lunes dejó una marca. Un barrio que no suele figurar en los informes de violencia grave amaneció el martes con la imagen de una camioneta acribillada y seis personas en hospitales. Las cifras de seguridad de la capital en 2026 ya muestran señales de alerta que el Distrito no puede seguir ignorando. Galán tiene ahora una presión adicional : explicar cómo dos tiroteos en un mismo día, en zonas distintas de la ciudad, con perfiles criminales distintos, revelan un patrón que va más allá de incidentes aislados.

María Gómez
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