Colombia paga por erradicar coca : nueva estrategia contra el narcotráfico

Colombia paga por erradicar coca : nueva estrategia contra el narcotráfico

La nueva estrategia colombiana para combatir el narcotráfico está generando debates intensos entre expertos y agricultores. El gobierno de Gustavo Petro ha implementado un programa innovador que ofrece incentivos económicos a familias dispuestas a erradicar voluntariamente sus cultivos de coca. Esta iniciativa marca un cambio significativo en la lucha contra la producción de cocaína en uno de los mayores productores mundiales.

El pago por erradicación: una apuesta arriesgada contra el narcotráfico

En el suroeste colombiano, específicamente en la municipalidad de Argelia ubicada en el cañón del Micay, cerca de 3.900 familias han aceptado la propuesta gubernamental para eliminar sus cultivos ilícitos. El programa ofrece 12 pagos mensuales, iniciando con un adelanto de 300 dólares destinado exclusivamente al proceso de erradicación. Los pagos subsiguientes financiarán la transición hacia cultivos legales como café o cacao.

Alirio Caicedo, de 77 años, y su hijo Nicolas, de 44, representan un ejemplo de esta iniciativa. Ambos han comenzado a arrancar manualmente casi dos hectáreas de arbustos de coca plantados en su propiedad. “El proceso de erradicación resulta emocionalmente difícil“, confiesan a medios internacionales. Nicolas explica que “cuando se planta coca, existe la esperanza de obtener una cosecha y beneficios económicos rápidos, pero arrancarla significa renunciar a ingresos futuros”.

Gloria Miranda, directora de la agencia gubernamental encargada de la sustitución de cultivos ilícitos, ha comunicado que el programa tiene como objetivo eliminar al menos 45.000 hectáreas en tres de las zonas más conflictivas del país. La finalidad principal es “reducir significativamente la oferta de materia prima” disponible para los narcotraficantes.

Según datos oficiales de las Naciones Unidas, Colombia registró 253.000 hectáreas de cultivos ilícitos de coca durante 2023. Para financiar esta ambiciosa iniciativa anunciada en marzo, el gobierno colombiano ha destinado aproximadamente 14,4 millones de dólares, aunque este presupuesto podría modificarse según el número final de participantes.

Aspecto del programa Detalle
Familias participantes 3.900 aproximadamente
Pago inicial 300 dólares (adelanto)
Número total de pagos 12 pagos mensuales
Hectáreas objetivo 45.000 hectáreas
Presupuesto inicial 14,4 millones de dólares

Cambio de enfoque en la política antidrogas colombiana

El presidente Gustavo Petro llegó al poder en 2022 con la promesa de transformar radicalmente el enfoque tradicional contra el narcotráfico y los grupos armados que se financian mediante esta actividad ilícita. Inicialmente, Petro propuso equiparar la cocaína con bebidas como el whisky y abogó por su legalización, generando controversia internacional.

Sin embargo, la realidad política ha obligado a ciertos ajustes estratégicos. El mandatario ha iniciado numerosos diálogos de paz con diversos grupos armados, aunque muchas negociaciones se han suspendido debido a que estos aprovecharon los periodos de cese al fuego para fortalecer su control territorial. Como respuesta, las fuerzas armadas colombianas han intensificado sus operaciones militares.

La implementación de este programa coincide con un momento diplomático delicado, ya que Colombia espera que la administración del presidente Donald Trump renueve en septiembre la certificación que la reconoce como aliado en la lucha contra el narcotráfico. Varios analistas sugieren que este programa representa un viraje estratégico del gobierno Petro para adaptarse al regreso de Trump a la Casa Blanca.

Los expertos en narcotráfico muestran opiniones divididas sobre la efectividad potencial de esta iniciativa. Estefania Ciro, ex coordinadora de investigaciones sobre narcotráfico de la Comisión de la Verdad, cuestiona el enfoque adoptado. Según ella, este programa “ha sido construido bajo las mismas premisas” que estrategias anteriores que resultaron fallidas, pues se basa en el “principio fundamental” de erradicar la coca sin abordar cuestiones más profundas como:

  • La finalización del conflicto armado interno que persiste en zonas rurales
  • El desarme efectivo de grupos ilegales que controlan territorios
  • La implementación de alternativas económicas sostenibles para comunidades vulnerables
  • El desarrollo de infraestructura rural necesaria para comercializar productos lícitos

Desafíos y testimonios desde el terreno

La implementación práctica del programa enfrenta retos considerables. Las autoridades han establecido un sistema de monitoreo satelital para verificar el cumplimiento, aunque Miranda reconoce que resultará “complicado” realizar controles presenciales en todas las zonas. Funcionarios locales en Argelia han expresado preocupación por la posibilidad de que algunos beneficiarios intenten “engañar al sistema” recibiendo el adelanto de 300 dólares sin completar la erradicación prometida.

Para la familia Caicedo, la transición hacia cultivos legales representa tanto un desafío como una oportunidad. En su propiedad ya crecen plantas de café, un cultivo que genera expectativas positivas debido al incremento de precios en el mercado internacional. Alirio y Nicolas afirman que su decisión también está motivada por la búsqueda de “tranquilidad y paz mental“, ya que, contrariamente a los narcotraficantes, ellos nunca se enriquecieron con la coca. Según sus estimaciones, su producción ilícita les generaba aproximadamente 2.500 dólares trimestrales.

“Nos hemos comprometido con este nuevo programa y veremos adónde nos lleva”, comenta Alirio con cautela. Otro agricultor participante, que prefirió mantener su anonimato por razones de seguridad, manifestó sus temores ya que “ningún grupo armado que vive del narcotráfico tolerará que los agricultores abandonen los cultivos de coca”. Esta realidad subraya las amenazas que enfrentan quienes deciden acogerse al programa gubernamental.

En definitiva, el programa de pago por erradicación voluntaria representa una estrategia innovadora pero controversial en la compleja batalla contra el narcotráfico en Colombia. Su éxito dependerá no solo de los incentivos económicos ofrecidos, sino también de la capacidad del gobierno para garantizar seguridad a los participantes y proporcionar alternativas económicas viables a largo plazo.

Juan Pérez
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