Colombia : la población atrapada entre militares y guerrilleros en zonas de cultivo de coca

Colombia : la población atrapada entre militares y guerrilleros en zonas de cultivo de coca

La situación en las regiones productoras de coca en Colombia refleja una realidad compleja donde las comunidades rurales se encuentran atrapadas entre las operaciones militares del gobierno y la presencia de grupos guerrilleros. Este conflicto multidimensional ha generado una crisis humanitaria que afecta directamente a miles de familias campesinas en departamentos como el Cauca, donde la economía local depende en gran medida del cultivo de la hoja de coca.

El cañón del Micay: epicentro del conflicto entre población, militares y guerrilleros

En marzo de 2025, los habitantes del Cañón del Micay protagonizaron un acto de resistencia colectiva que evidencia la tensión extrema en la región. Cientos de campesinos ascendieron montañas cubiertas de cultivos de coca para confrontar a militares apostados en las cumbres, exigiéndoles que abandonaran el territorio. Este episodio siguió a la retención temporal de 29 soldados y policías, una manifestación de la frustración comunitaria tras enfrentamientos violentos entre fuerzas estatales y grupos armados irregulares.

“Experimentamos miedo, angustia, desesperación y una profunda tristeza”, confesó una lĆ­der comunitaria de 67 aƱos a periodistas internacionales, reflejando el sentir colectivo de una población agobiada. La operación “Perseo”, iniciada en octubre por las autoridades colombianas, ha intensificado la militarización en esta zona que alberga una de las mayores extensiones de cultivos ilĆ­citos del paĆ­s.

El Cañón del Micay representa un microcosmos de la problemÔtica nacional. Las estadísticas revelan que en el departamento del Cauca, los cultivos de coca se han multiplicado por cinco en la última década, alcanzando aproximadamente 32.000 hectÔreas en 2023 según datos de la ONU. Esta realidad convierte a la región en un objetivo estratégico tanto para el gobierno como para los grupos armados que disputan el control territorial.

Actores del conflicto Intereses primarios MƩtodos de control
Fuerzas militares Erradicación de cultivos y soberanía estatal Operativos militares y presencia armada
EMC (disidentes FARC) Control de producción y rutas de narcotrÔfico Intimidación y gobierno paralelo
Población campesina Subsistencia económica y paz territorial Resistencia civil y adaptación

La economĆ­a de la coca y las promesas incumplidas de desarrollo alternativo

Para comprender el arraigo de los cultivos ilícitos en regiones como el Cauca, es fundamental analizar las condiciones socioeconómicas que enfrentan sus habitantes. La coca representa la única fuente viable de ingresos para miles de familias campesinas que habitan zonas históricamente olvidadas por el Estado colombiano. Esta realidad económica contrasta con las promesas de transformación social del gobierno actual.

“Se suponĆ­a que este serĆ­a el gobierno del cambio, pero miren cómo nos ataca, solo nos trae guerra”, lamenta un cultivador de coca de 37 aƱos. La decepción es palpable entre quienes depositaron sus esperanzas en la administración de Gustavo Petro, elegido con un abrumador 81% de los votos en el Cauca durante las elecciones de 2022.

El presidente Petro ha defendido la operación militar argumentando que busca “transformar la economĆ­a hacia una que genere progreso” y ha acusado a grupos como el Frente Carlos PatiƱo del Estado Mayor Central (EMC) de ser “un ejĆ©rcito privado de los carteles mexicanos”. Sin embargo, para los habitantes locales, estas declaraciones contrastan con la realidad de un territorio donde la violencia asociada al narcotrĆ”fico podrĆ­a mitigarse con alternativas como la legalización controlada, tal como ha ocurrido parcialmente con el cannabis.

Los desafíos para implementar alternativas económicas viables incluyen:

  • Ausencia de infraestructura bĆ”sica (carreteras, electricidad, agua potable)
  • Falta de acceso a mercados legales para productos agrĆ­colas alternativos
  • Insuficiente asistencia tĆ©cnica para la reconversión productiva
  • Presiones de grupos armados que controlan la cadena productiva de la coca
  • Desconfianza histórica hacia las iniciativas estatales

Fragmentación de guerrillas y control territorial en zonas cocaleras

La dinÔmica del conflicto en el Cañón del Micay se ha complejizado desde la firma del acuerdo de paz con las FARC en 2016. El vacío de poder dejado por esta guerrilla ha propiciado una reconfiguración del panorama armado, con múltiples grupos disputÔndose el control de territorios estratégicos para el narcotrÔfico.

En esta región operan simultÔneamente el EMC, el ELN y la Segunda Marquetalia, estableciendo fronteras invisibles que fragmentan comunidades y familias. Los habitantes evitan desplazarse entre poblados vecinos por temor a represalias, ya que cualquier forastero es considerado potencialmente sospechoso. Esta atomización del conflicto dificulta enormemente cualquier iniciativa de paz territorial.

La presencia guerrillera se manifiesta abiertamente. Miembros del EMC, vestidos de civil o con uniformes militares, instalan retenes improvisados y ejercen un gobierno de facto, estableciendo normas que van desde la prohibición del consumo de cocaína hasta restricciones sobre el alcohol. Paralelamente, controlan laboratorios clandestinos donde las hojas de coca se transforman en pasta base, primer paso en la cadena productiva de la cocaína.

  1. El EMC constituye la organización armada mÔs influyente en la zona
  2. Los enfrentamientos entre grupos rivales generan violencia adicional
  3. Las comunidades sufren extorsiones y reclutamiento forzado
  4. La militarización estatal agrava la vulnerabilidad civil

SegĆŗn Juana Cabezas, investigadora de la ONG Indepaz, “Colombia no ha regresado a los tiempos antiguos” del conflicto armado que causó 1,1 millones de muertes en mĆ”s de medio siglo. Sin embargo, el momento actual se caracteriza por una “reconfiguración armada” con consecuencias devastadoras para las poblaciones rurales que quedan atrapadas entre mĆŗltiples fuegos cruzados, tanto literal como figurativamente.

El despliegue de aproximadamente 1.500 efectivos entre soldados y policías en esta zona del Cauca refleja la apuesta gubernamental por una solución militarizada, estrategia que históricamente ha demostrado limitaciones significativas para abordar un problema cuyas raíces son profundamente sociales, económicas y políticas.

Juan PƩrez
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