El gobierno colombiano implementarĆ” desde esta semana una estrategia renovada contra los cultivos ilĆcitos mediante el uso de drones especializados para aplicar glifosato en plantaciones de coca. Esta decisión marca un punto de inflexión en la polĆtica antidroga del paĆs sudamericano, que habĆa suspendido estas prĆ”cticas hace una dĆ©cada por presiones sanitarias y ambientales.
TecnologĆa de precisión para minimizar impactos ambientales
La nueva metodologĆa implementada por las autoridades colombianas se diferencia radicalmente de las fumigaciones aĆ©reas anteriores. Los dispositivos no tripulados operarĆ”n a una altura mĆ”xima de 1,5 metros sobre las plantas de coca, permitiendo una aplicación controlada del herbicida. SegĆŗn explicó el ministro de Justicia interino, AndrĆ©s IdĆ”rraga, este sistema busca evitar la dispersión del producto quĆmico hacia comunidades cercanas o ecosistemas vulnerables.
El funcionario detalló durante una rueda de prensa que todas las gestiones administrativas avanzan para que la PolicĆa Nacional inicie estas operaciones entre el jueves y viernes de la presente semana. Las zonas objetivo serĆ”n aquellas donde organizaciones armadas obligan a los campesinos a sembrar hoja de coca, territorios históricamente dominados por el narcotrĆ”fico.
Esta tecnologĆa representa un cambio significativo respecto al mĆ©todo empleado hasta 2015, cuando aviones fumigaban extensas Ć”reas sin la precisión que ahora ofrecen los drones. La implementación de estos equipos responde tambiĆ©n a exigencias judiciales y sanitarias que impidieron la reanudación de aspersiones aĆ©reas durante administraciones anteriores.
Contexto histórico y presiones internacionales
Colombia suspendió en 2015 la aspersión aĆ©rea de este herbicida tras recomendaciones del ministerio de Salud y resoluciones judiciales que alertaban sobre riesgos para la salud humana y recursos hĆdricos. El expresidente IvĆ”n Duque intentó reactivar estas fumigaciones entre 2018 y 2022, pero la Corte Constitucional bloqueó esta iniciativa favoreciendo demandas de comunidades campesinas, afrocolombianas e indĆgenas.
El actual mandatario, Gustavo Petro, quien habĆa criticado sistemĆ”ticamente el uso del glifosato durante su etapa como senador opositor, modificó su postura a ocho meses de concluir su periodo presidencial. Esta transformación polĆtica coincide con cifras rĆ©cord en cultivos de coca registradas en el territorio nacional y tensiones diplomĆ”ticas con Estados Unidos.
| AƱo | Evento | Impacto |
|---|---|---|
| 2015 | Suspensión fumigaciones aéreas | Protección sanitaria y ambiental |
| 2018-2022 | Intento de reactivación bloqueado | Decisión judicial favorable a comunidades |
| 2025 | Implementación con drones | Nuevo enfoque tecnológico |
Washington retiró a Colombia su estatus de aliado principal en la lucha antinarcóticos e impuso sanciones severas al presidente Petro, considerando su gobierno demasiado tolerante con grupos armados vinculados a la producción de cocaĆna. Esta presión estadounidense influyó decisivamente en la reactivación de las fumigaciones, aunque con modalidades diferentes.
Preocupaciones sanitarias y testimonios comunitarios
Los habitantes de regiones afectadas históricamente por las aspersiones mantienen una oposición firme al uso del glifosato. Sus argumentos principales incluyen :
- Problemas de salud documentados en poblaciones expuestas
- Destrucción de cultivos legales y medios de subsistencia
- Reportes de malformaciones congƩnitas posteriores a fumigaciones
- Contaminación de fuentes hĆdricas utilizadas para consumo humano
La Organización Mundial de la Salud advierte sobre los efectos potencialmente cancerĆgenos de este herbicida ampliamente utilizado en agricultura mundial. Estas alertas internacionales respaldan las preocupaciones expresadas por comunidades rurales colombianas que conviven con las consecuencias de dĆ©cadas de guerra contra las drogas.
Para conocer mĆ”s sobre Colombia en guerra contra la cocaĆna : el polĆ©mico uso del glifosato genera debate, resulta fundamental comprender las mĆŗltiples dimensiones de esta controversia que enfrenta seguridad nacional con derechos humanos y preservación ambiental.
Implicaciones para la polĆtica antidroga nacional
La reanudación de fumigaciones con glifosato mediante drones representa un giro pragmĆ”tico en la estrategia gubernamental colombiana. Este cambio ocurre mientras el paĆs enfrenta niveles sin precedentes de cultivos ilĆcitos, desafiando dĆ©cadas de polĆticas represivas que no lograron reducir sustancialmente la producción de cocaĆna.
La decisión genera interrogantes sobre la efectividad real de esta medida y su sostenibilidad polĆtica. Las organizaciones de derechos humanos y grupos ambientalistas mantendrĆ”n vigilancia estrecha sobre la implementación prĆ”ctica de estos protocolos de fumigación, especialmente respecto al cumplimiento de las restricciones de altitud y protección de poblaciones vulnerables.
El Ć©xito o fracaso de esta iniciativa influirĆ” significativamente en las relaciones bilaterales con Estados Unidos y marcarĆ” el legado final de la administración Petro en materia de polĆtica antidroga. Las próximas semanas serĆ”n cruciales para evaluar tanto la viabilidad tĆ©cnica como la aceptación social de este controvertido retorno del glifosato al arsenal antinarcóticos colombiano.


