En Colombia, el dolor de las familias de personas desaparecidas encuentra una forma innovadora de expresión a través de la cocina. Desde el 26 de noviembre, la Casa de la Memoria en MedellÃn acoge una muestra fotográfica extraordinaria que vincula la gastronomÃa con la memoria histórica. Este proyecto artÃstico, originario de México, llega al territorio colombiano para visibilizar una tragedia que afecta a miles de hogares y mantener vivo el recuerdo de quienes ya no están.
La iniciativa “Recetario para la memoria” representa mucho más que una colección de recetas tradicionales. Cada plato preparado simboliza una ausencia, un testimonio silencioso de vidas truncadas por la violencia. Las cifras resultan abrumadoras : según la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas (UBPD), más de 132.877 colombianos fueron declarados desaparecidos durante el conflicto armado, mientras que el CICR documentó otros 2.000 casos posteriores al acuerdo de paz de 2016.
Un proyecto artÃstico que transforma el dolor en resistencia
La fotógrafa argentino-española Zahara Gómez Lucini ideó este concepto como una herramienta de lucha contra el olvido. Tras desarrollar dos ediciones previas con familias mexicanas, la artista llevó su propuesta a Colombia, donde 44 familias decidieron participar. Su objetivo consistÃa en democratizar un debate que habitualmente permanece encerrado entre especialistas y periodistas, utilizando la cocina como lenguaje universal.
El enfoque de Zahara evita deliberadamente los formatos académicos o técnicos tradicionales. En su lugar, propone una metodologÃa donde los familiares cocinan el plato favorito de su ser querido desaparecido. Esta acción aparentemente sencilla se convierte en un acto profundamente polÃtico y emotivo, permitiendo que el público general conecte con historias individuales más allá de las estadÃsticas frÃas.
La exposición instalada en MedellÃn recrea una cocina tÃpica colombiana con todos sus elementos caracterÃsticos. Los visitantes encuentran frutas, verduras, utensilios tradicionales y hasta un rincón con fogón de leña. Las paredes exhiben paneles que combinan dos imágenes poderosas : una fotografÃa del plato preparado junto a otra de quien lo cocinó, estableciendo asà un vÃnculo tangible con la persona ausente.
| Elemento del proyecto | Impacto generado |
|---|---|
| FotografÃas de platos | Humanización de las vÃctimas |
| Testimonios familiares | Visibilización del dolor colectivo |
| Espacios de cocina | Recreación de la cotidianidad perdida |
| Talleres participativos | Sensibilización de nuevas generaciones |
Historias personales que representan una tragedia colectiva
Patricia Zapata participó en el proyecto preparando frijoles rojos antioqueños en honor a su sobrino Jorge, cantante de rap desaparecido en 2017 cuando salió a grabar el videoclip de su última composición. El plato tradicional incluye plátano, arroz, huevo y chicharrones, ingredientes que evocan momentos compartidos ahora imposibles de repetir.
Esta mujer forma parte de un colectivo que organiza manifestaciones regulares para exigir verdad y justicia. Reconoce que iniciativas como esta exposición resultan dolorosas pero necesarias. Cada evento público representa una oportunidad para recordarle a la sociedad que detrás de cada desaparición existe una familia entera que vive en la incertidumbre permanente.
MarÃa Eugenia Naranjo perdió a su hijo en 2019 y participó en un taller de cocina realizado en la Universidad Nacional de MedellÃn. Inicialmente, el proyecto le pareció extraño, pero rápidamente comprendió su importancia. Durante el evento, preparó tres preparaciones diferentes : una sopa, pasta y frijoles, mientras compartÃa su historia con estudiantes que escuchaban atentamente.
La dimensión transnacional del problema se hizo presente con Viviana Mendoza, una “buscadora” mexicana que participó en la primera edición del proyecto. Su hermano Manuel fue secuestrado en 2018 por hombres armados que irrumpieron en su hogar. Ella misma busca sus restos en fosas comunes, una realidad que comparten muchas familias colombianas. Para el evento, preparó un caldo de espinazo, buscando restituir la humanidad a su hermano más allá de los números y estadÃsticas.
La cocina como herramienta pedagógica y espacio de diálogo
El proyecto trasciende la simple exhibición al convertirse en una performance artÃstica culinaria. Después de la inauguración, el público compartió alimentos con las familias afectadas, generando espacios de conversación auténtica. Esta metodologÃa permite que quienes no han vivido directamente la tragedia puedan aproximarse a ella desde la empatÃa y el entendimiento.
El taller realizado en la universidad incluyó la participación de estudiantes como Valery Giraldo, quien estudia historia. Para ella, la experiencia resultó profundamente conmovedora, pues representó una manera diferente de acercarse a acontecimientos que la sociedad tiende a olvidar. La preparación conjunta de alimentos facilitó conversaciones que difÃcilmente se producirÃan en contextos más formales.
Esta iniciativa resulta especialmente relevante considerando que herramientas modernas de cocina facilitan la preparación de recetas tradicionales, permitiendo que estas tradiciones culinarias permanezcan vivas en las nuevas generaciones. La cocina representa un patrimonio inmaterial que conecta pasado, presente y futuro.
El legado de la memoria gastronómica
Las actividades desarrolladas en MedellÃn y Bogotá demuestran que la resistencia cultural adopta formas diversas. Colombia ha desarrollado múltiples expresiones artÃsticas para procesar su historia violenta, desde el teatro hasta la música. Zahara reconoce que el paÃs latinoamericano tiene mucho que enseñar al mundo en materia de justicia transicional y creatividad para mantener viva la memoria.
Los siguientes elementos caracterizan este proyecto innovador :
- FotografÃas que documentan tanto los platos como a quienes los preparan
- Recreación de espacios domésticos que evocan la cotidianidad interrumpida
- Talleres participativos que involucran a diferentes generaciones
- Testimonios directos de familiares que buscan verdad y justicia
- Conexión con experiencias similares en otros paÃses latinoamericanos
La normalización de la violencia representa uno de los mayores peligros para cualquier sociedad. Iniciativas como “Recetario para la memoria” combaten activamente esta tendencia, recordando que cada desaparición afecta a personas reales con historias, sueños y platos favoritos. La gastronomÃa se convierte asà en un vehÃculo poderoso para recuperar la humanidad de quienes la violencia intentó borrar.
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