Dron con explosivos hallado cerca de Catam en Bogotá

Dron transportando paquete sobre calle urbana con edificios

El 6 de mayo de 2026, los equipos antiexplosivos de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) recuperaron en la localidad de Kennedy un artefacto que encendió todas las alarmas : un dron cargado con explosivos tipo C4, diseñado para ser controlado mediante fibra óptica. El hallazgo se produjo a apenas 5,4 kilómetros de la rampa militar del Comando Aéreo de Transporte Militar (Catam), una de las instalaciones aeronáuticas más sensibles del país.

Un dispositivo diseñado para burlar los sistemas antidrones

Lo que hace especialmente preocupante este artefacto no es solo la presencia de explosivos en su interior. Es la tecnología empleada para controlarlo. El sistema utilizaba un cable físico de fibra óptica conectado directamente al operador, en lugar de una señal de radio convencional. Esa diferencia técnica no es menor : los inhibidores electrónicos y los sistemas antidrones estándar funcionan bloqueando o interfiriendo frecuencias de radio. Con fibra óptica, esa capacidad queda prácticamente anulada.

Frankamente, este tipo de adaptación muestra un nivel de sofisticación que ya no se puede ignorar. Los grupos armados ilegales no improvisaron : eligieron deliberadamente una tecnología que neutraliza las defensas más comunes desplegadas alrededor de instalaciones estratégicas.

El brigadier general Jonhn Henry López Mejía, comandante del Catam, confirmó que el dispositivo fue localizado gracias a labores de inteligencia coordinadas con la Fiscalía de Popayán. Según sus palabras : “Se obtuvo la ubicación exacta de los restos de un dron que cayó hace unos días en cercanías al complejo aeronáutico de la ciudad de Bogotá.” La precisión del dato —5,4 kilómetros de distancia— no es casual : marca el perímetro de riesgo real alrededor de una infraestructura crítica para la aviación colombiana.

Vale la pena recordar que este hallazgo no ocurre de forma aislada. Colombia registra desde hace años episodios violentos en su capital. la explosión de una granada que dejó tres muertos y nueve heridos en Bogotá es un ejemplo reciente de cómo la violencia armada alcanza cada vez más entornos urbanos.

Característica del dron Detalle técnico Implicación táctica
Sistema de control Cable de fibra óptica Inmune a inhibidores electrónicos
Carga explosiva C4 (explosivo plástico) Alta potencia destructiva
Zona del hallazgo Localidad de Kennedy, Bogotá Proximidad al complejo aeronáutico
Distancia a Catam 5,4 kilómetros Dentro del perímetro de riesgo

La respuesta de la FAC y los operativos conjuntos en El Dorado

Frente a este escenario, la Fuerza Aeroespacial Colombiana activó de inmediato sus protocolos de seguridad. El general López Mejía fue claro : la FAC tiene tanto la capacidad como la responsabilidad de proteger las unidades militares aéreas, y cuando se detecta este tipo de situación, los mecanismos de respuesta se despliegan sin dilación.

Los operativos conjuntos alrededor del complejo aeronáutico El Dorado reúnen actualmente a cinco instituciones :

  • Ejército Nacional
  • Armada Nacional
  • Fuerza Aeroespacial Colombiana
  • Policía Nacional
  • Estamentos de seguridad de la Aeronáutica Civil

Esta articulación interinstitucional busca garantizar que la operación aérea civil y militar no se detenga ni se ponga en riesgo. Para quienes viajan regularmente por El Dorado, esto significa que el dispositivo de seguridad que rodea el aeropuerto no es solo policial : es una red integrada con capacidades militares reales.

La coordinación lograda entre la Fiscalía de Popayán y las unidades de Bogotá merece atención especial. Que la inteligencia para localizar un artefacto en la capital proviniera de una fiscalía regional ilustra cómo las redes ilegales operan de forma transversal en el territorio nacional, sin respetar fronteras administrativas.

Bogotá como nuevo frente : amenazas urbanas que ya no son excepción

El mensaje más contundente del general López Mejía no fue técnico. Fue político y social : “Este tipo de amenaza también está presente en las ciudades.” Esa frase desmonta un relato que muchos colombianos aún mantienen —que la violencia armada sofisticada ocurre lejos, en selvas o zonas de conflicto histórico.

Para mí, ese es el dato más relevante de todo este episodio. No el explosivo en sí, sino la normalización del riesgo urbano. Bogotá no es un escenario excepcional; se ha convertido en un objetivo para grupos que adaptan tecnología militar a entornos civiles. La fibra óptica como sistema de control no se improvisa en un garaje : requiere planificación, recursos y conocimiento técnico.

Las autoridades habilitaron dos líneas para que los ciudadanos reporten actividades sospechosas cerca del complejo aeronáutico : 314 358 7212 y la línea de emergencias 107. No subestimes ese llamado. En este tipo de operaciones, la información ciudadana ha demostrado ser tan valiosa como cualquier sistema de detección electrónica.

El reto que enfrentan las ciudades colombianas ahora no es solo detectar explosivos convencionales. Es anticipar el uso de tecnologías duales —desarrolladas para fines civiles pero adaptadas para ataques— por parte de actores armados que siguen evolucionando. Invertir en inteligencia urbana y en la formación de la ciudadanía como primer eslabón de alerta resulta tan urgente como blindar las instalaciones físicas.

María Gómez
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