La violencia polĆtica resurge con inusitada virulencia en Colombia mientras se acercan las elecciones legislativas y presidenciales de 2026. Los candidatos enfrentan amenazas constantes en un contexto donde grupos armados controlan vastos territorios del paĆs, convirtiendo esta campaƱa electoral en una de las mĆ”s peligrosas desde la firma del acuerdo de paz con las FARC en 2016.
El clima de inseguridad alcanza niveles alarmantes. SegĆŗn datos de la Misión de Observación Electoral, al menos 61 responsables polĆticos fueron asesinados durante 2025, cuando la campaƱa apenas comenzaba. La amenaza se extiende a 130 municipios colombianos, representando casi un tercio del territorio nacional donde los aspirantes polĆticos no pueden hacer campaƱa libremente.
La violencia se instala en el corazón de la campaña
El asesinato del senador de derecha Miguel Uribe en junio pasado marcó un punto de inflexión dramĆ”tico. Este joven polĆtico fue atacado en pleno dĆa en BogotĆ”, falleciendo semanas despuĆ©s. Uribe tenĆa ambiciones presidenciales para suceder al mandatario de izquierda Gustavo Petro en las elecciones de mayo próximo.
Para muchos colombianos, estos episodios evocan los aƱos oscuros de las dĆ©cadas de 1980 y 1990. Durante aquella Ć©poca, cinco candidatos presidenciales fueron abatidos mientras narcotraficantes como Pablo Escobar imponĆan su ley del terror. La sensación de retroceso histórico resulta palpable entre la población.
El ministro de Defensa, Pedro SĆ”nchez, ha anunciado el despliegue de fuerzas de seguridad con medidas “reforzadas” para los comicios. Sin embargo, las garantĆas de seguridad parecen insuficientes frente a la magnitud de la amenaza que enfrentan polĆticos y activistas sociales en las regiones mĆ”s conflictivas del paĆs.
| Periodo | Tipo de violencia | Contexto polĆtico |
|---|---|---|
| 1980-1990 | 5 candidatos presidenciales asesinados | Era del narcotrƔfico |
| 2016 | Firma del acuerdo de paz con FARC | Esperanza de estabilidad |
| 2025-2026 | 61 responsables polĆticos eliminados | Recrudecimiento de violencia |
El Cauca, epicentro del riesgo electoral
Esneyder Gomez, candidato indĆgena de 46 aƱos al Parlamento, recorre el departamento del Cauca en condiciones extremadamente peligrosas. Su vehĆculo blindado atraviesa carreteras montaƱosas controladas por guerrilleros armados, donde cada minuto representa un peligro mortal. Hace meses, su automóvil recibió disparos al regresar de un mitin polĆtico.
Hijo de un policĆa afrocolombiano y de una guerrillera indĆgena nasa, Gomez avanza protegido por un grupo de guardias indĆgenas, muchos de ellos adolescentes armados Ćŗnicamente con bastones. Esta protección voluntariamente desarmada busca evitar confrontaciones directas con los grupos ilegales.
La senadora indĆgena Aida QuilcuĆ© sufrió un secuestro durante varias horas la semana pasada en esta misma zona, antes de ser liberada. “El riesgo es constante”, afirma Gomez, quien seƱala que la juventud colombiana enfrenta presión continua de las guerrillas en estos territorios abandonados por el Estado.
JosĆ© YatacuĆ©, coordinador de los guardias indĆgenas, reconoce que su candidato “corre un riesgo importante” por su pasado como lĆder social y mĆ”s aĆŗn en su rol actual. Los guardias apuestan por el diĆ”logo, conscientes de que la confrontación armada resultarĆa suicida en un territorio dominado por disidentes de las FARC.
Las causas del resurgimiento de la violencia polĆtica
Expertos y crĆticos atribuyen este retorno de la violencia a la estrategia del gobierno saliente. La polĆtica de negociación con grupos armados, privilegiada sobre el enfrentamiento militar, habrĆa permitido la expansión territorial de guerrillas, paramilitares y cĆ”rteles. Esta situación coincide con cifras rĆ©cord de producción de coca en Colombia.
Las montaƱas del Cauca, cubiertas de bruma, exhiben laderas tapizadas de cultivos ilĆcitos. Colombia mantiene su posición como primer productor mundial de cocaĆna, abasteciendo los mercados norteamericano y europeo. Los ingresos generados financian la infraestructura armada de los grupos ilegales.
Los principales factores del recrudecimiento incluyen :
- Fortalecimiento de disidencias de las FARC que rechazaron el acuerdo de 2016
- Control territorial ejercido por grupos armados en regiones abandonadas
- Producción récord de coca y trÔfico de drogas
- Reclutamiento forzado de jóvenes indĆgenas
- Debilitamiento de la presencia estatal en zonas rurales
“Justo despuĆ©s del acuerdo de paz de 2016, las personas podĆan desplazarse con mayor tranquilidad”, recuerda Gomez. Sin embargo, los grupos ilegales recuperaron fuerza rĆ”pidamente, imponiendo su dominio mediante violencia sistemĆ”tica contra comunidades indĆgenas.
El pueblo Nasa bajo ataque sistemƔtico
IvĆ”n Mordisco, el guerrillero mĆ”s buscado de Colombia, lidera disidentes de las FARC acusados de genocidio contra el pueblo Nasa. La fiscalĆa colombiana lo responsabiliza del asesinato de figuras de la sociedad civil y del reclutamiento forzado de niƱos indĆgenas en la región.
“He visto caer a muchos, muchos compaƱeros” bajo las balas de grupos armados, declara Gomez, expresando rabia e impotencia ante la situación. Los guerrilleros exhiben orgullosamente su dominio territorial mediante carteles que proclaman “61 aƱos de lucha” con fotografĆas de lĆderes históricos de las FARC.
Los rebeldes armados mantienen puestos de control donde los transeĆŗntes deben identificarse. Las cĆ”maras no son bienvenidas en estas zonas donde el Estado prĆ”cticamente ha desaparecido. “Es sistemĆ”tico”, afirma Gomez. “Se ensaƱan con el pueblo Nasa. Esto debe cesar.”
Las próximas elecciones legislativas del 8 de marzo y presidenciales del 31 de mayo servirĆ”n como prueba crucial. DeterminarĆ”n si Colombia puede garantizar elecciones libres, equitativas y seguras en todo su territorio nacional, o si la violencia continuarĆ” condicionando la participación polĆtica democrĆ”tica en vastas regiones del paĆs.


