La propuesta de unir fuerzas guerrilleras en Colombia contra posibles intervenciones militares estadounidenses cobra relevancia en medio de las tensiones regionales. Antonio García, comandante de la Armada de Liberación Nacional, expresó mediante comunicación digital su apoyo a esta iniciativa defensiva. Esta coalición insurgente busca proteger el territorio nacional frente a lo que consideran amenazas extranjeras sobre los recursos naturales colombianos.
El contexto político regional se torna complejo tras los recientes acontecimientos en Venezuela y las declaraciones desde Washington. Las organizaciones armadas interpretan estos movimientos como señales de una estrategia más amplia que podría afectar la soberanía sudamericana. La frontera compartida entre ambos países se convierte en escenario estratégico para múltiples actores armados que controlan diversas economías ilegales.
Origen de la convocatoria insurgente
La iniciativa partió de Iván Mordisco, líder de la principal facción disidente de las antiguas FARC, quien planteó la realización de un encuentro cumbre entre comandantes guerrilleros. Este llamamiento surge como respuesta directa a la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro, acontecimiento que modificó el panorama de seguridad regional. Según García, esta convocatoria representa una defensa de la patria ante lo que califican como agresión foránea.
El dirigente del ELN señaló que ambas organizaciones compartirán espacios de lucha común. Esta declaración marca un posible punto de inflexión en las dinámicas de los grupos armados colombianos, tradicionalmente caracterizados por rivalidades territoriales. La confluencia de intereses frente a un adversario externo podría reconfigurar las alianzas internas del conflicto armado colombiano.
Especialistas en narcotráfico identifican al ELN como una de las principales estructuras dedicadas al tráfico de estupefacientes en América Latina. Sus actividades abarcan extensas zonas donde ejercen control territorial mediante economías criminales diversificadas. La organización mantiene presencia significativa en regiones fronterizas donde convergen múltiples actividades ilícitas.
| Organización | Combatientes estimados | Líder principal |
|---|---|---|
| ELN | Aprox. 5,000 | Antonio García |
| Disidencias FARC | Aprox. 4,400 | Iván Mordisco |
| Total conjunto | 9,400 | – |
Movimientos estratégicos tras la crisis venezolana
Analistas de seguridad consideran que numerosos jefes guerrilleros habrían regresado a territorio colombiano después del tres de enero. Este retorno masivo coincide temporalmente con la operación militar ejecutada en Venezuela contra su presidente. El repliegue hacia Colombia sugiere una reconfiguración táctica ante la nueva situación geopolítica regional.
La administración estadounidense no descartó públicamente realizar operaciones militares en Colombia tras su acción venezolana. Esta posibilidad genera alarma entre las estructuras armadas ilegales que operan en el país. Tanto el ELN como las disidencias comandadas por Mordisco denuncian lo que interpretan como un plan expansionista para apropiarse de recursos naturales colombianos.
Las cifras militares de 2025 estiman que ambas organizaciones suman aproximadamente nueve mil cuatrocientos combatientes activos. Esta capacidad operativa representa un desafío significativo para las fuerzas estatales. La frontera colombo-venezolana, con sus más de dos mil doscientos kilómetros permeables, constituye el principal teatro de operaciones donde estos grupos disputan rentas criminales provenientes de :
- Narcotráfico y producción de cocaína
- Minería ilegal de oro y otros minerales
- Contrabando de mercancías diversas
- Extorsión a poblaciones locales
Diplomacia entre Bogotá y Washington
El presidente Gustavo Petro y su homólogo estadounidense acordaron hace aproximadamente siete días ejecutar acciones conjuntas contra la guerrilla del ELN. Este compromiso surgió tras una conversación telefónica que marcó el primer contacto directo entre ambos mandatarios después del secuestro de Maduro. La comunicación buscó reducir las tensiones acumuladas entre Colombia y Estados Unidos durante las semanas previas.
Petro confirmó públicamente su visita programada para el tres de febrero a la Casa Blanca. Este encuentro presidencial confirma la distensión de las relaciones bilaterales que habían atravesado momentos críticos. La reunión abordará temas de cooperación militar, combate al narcotráfico y estrategias regionales frente a grupos armados ilegales. Para comprender mejor el complejo escenario que atraviesa el país, resulta fundamental conocer Colombia : la ONU alerta sobre los riesgos del frágil proceso de paz.
Consultado sobre su disposición para entablar confrontación armada con Estados Unidos, el comandante del ELN respondió evasivamente que su organización actúa según las necesidades de cada momento. Esta declaración mantiene la ambigüedad estratégica característica del grupo insurgente. García evitó comprometer públicamente su estructura con declaraciones explícitas sobre enfrentamientos directos contra fuerzas estadounidenses.
Implicaciones para la seguridad nacional
La eventual materialización de esta alianza insurgente plantea desafíos significativos para la estabilidad colombiana. La convergencia operativa entre el ELN y las disidencias modificaría sustancialmente las dinámicas del conflicto armado interno. Históricamente, estos grupos mantuvieron rivalidades territoriales que limitaban su capacidad de coordinación estratégica conjunta.
El gobierno colombiano enfrenta la compleja tarea de equilibrar su cooperación con Washington mientras gestiona procesos de negociación con grupos armados. Las declaraciones sobre acciones militares coordinadas contra el ELN contrastan con anteriores intentos de diálogo para alcanzar acuerdos de paz. Esta dualidad refleja las contradicciones inherentes a la política de seguridad actual.
La población civil en zonas fronterizas permanece especialmente vulnerable ante la escalada de tensiones militares. Cualquier intensificación del conflicto impactará directamente sobre comunidades que ya sufren las consecuencias de décadas de violencia armada. Los desplazamientos forzados y las violaciones a derechos humanos podrían incrementarse si la situación se deteriora militarmente.


