Apenas una semana después de que terminara su mandato, Gustavo Petro acumula ya dos rechazos de conjuntos residenciales en la zona metropolitana de Bogotá. El último episodio ocurrió en Bosques de Encenillo, un exclusivo complejo ubicado sobre la vÃa que conecta la capital con La Calera, en el departamento de Cundinamarca. Según reveló Blu Radio, una exministra de su gobierno le habrÃa prestado su vivienda, desatando una reacción inmediata entre los vecinos del sector.
Bosques de Encenillo : el rechazo más reciente al expresidente
Los residentes de Bosques de Encenillo se enteraron de la situación de una manera bastante reveladora : comenzaron a ver ingresar cajas y pertenencias a una de las viviendas del conjunto, todo en un proceso discreto que no fue anunciado previamente. Cuando circuló la información sobre el posible nuevo habitante, la reacción no se hizo esperar.
El motivo principal del malestar no fue ideológico, al menos según los propios vecinos. El problema central es el esquema de seguridad que implicarÃa la presencia de un expresidente colombiano. Petro ha mencionado públicamente, en al menos 12 ocasiones, que existen planes de atentado en su contra. Para los residentes, eso plantea una pregunta concreta : ¿qué dispositivo de protección se instalarÃa dentro del conjunto y cómo afectarÃa la movilidad y la privacidad de quienes ya viven allà ?
Las cifras del sector dan contexto a la magnitud del entorno. Los inmuebles de Bosques de Encenillo tienen avalúos que oscilan entre 2.600 millones y 6.000 millones de pesos, con arriendos mensuales de entre 12 y 15 millones de pesos. No es un conjunto cualquiera. La casa en cuestión pertenece a Diana Marcela Morales, quien ocupó el cargo de ministra de Comercio, Industria y Turismo durante el gobierno de Petro. Según la cadena radial, la vivienda habrÃa sido cedida como hospedaje, no mediante un contrato de arrendamiento formal. Hasta la publicación de esta nota, ni Petro ni Morales se han pronunciado sobre el asunto.
El antecedente de Sierra del Moral y la lista OFAC
Este episodio no llegó solo. Apenas dÃas antes, una carta fechada el 18 de septiembre de 2026 circuló entre los propietarios del conjunto Sierra del Moral, ubicado en el norte de Bogotá. El documento, que generó su propia polémica interna, solicitaba evaluar jurÃdicamente cualquier operación de compra o arrendamiento que involucrara al expresidente.
El argumento legal del comunicado era directo : el nombre de Gustavo Petro aparece en los registros de la OFAC (Office of Foreign Assets Control), conocida popularmente como Lista Clinton. Para los firmantes, esa circunstancia justificaba una revisión previa y documentada antes de permitir cualquier transacción. Asà lo expresaron en el texto :
“Para los firmantes, esta circunstancia constituye una señal de alerta relevante. Por ello, manifestamos nuestro desacuerdo con que una eventual operación se concrete sin una evaluación jurÃdica previa y documentada de las restricciones aplicables y de sus posibles efectos para las partes y la copropiedad.”
Sin embargo, no todos los residentes de Sierra del Moral respaldaron ese comunicado. Algunos aseguraron que no hubo ninguna junta ni consulta previa. “Ni siquiera en el comunicado salen las firmas de los residentes”, declaró un habitante a Noticias Uno, cuya identidad fue protegida por razones de seguridad. Un proceso que pretendÃa mostrar unidad vecinal terminó evidenciando una división interna.
Petro respondió en su cuenta de X con contundencia :
- Negó haber visitado Sierra del Moral recientemente.
- Afirmó no tener intención de arrendar ni comprar allÃ.
- Señaló que no dispone de los recursos económicos para adquirir una vivienda en ese conjunto.
“Yo no he pensado vivir en Sierras del Moral. Ni he ido, ni la he visitado últimamente, ni quiero arrendar allà y menos comprar una casa hecha porque no me alcanza el dinero”, escribió el exmandatario. Una respuesta que cerró ese capÃtulo, pero que no evitó el siguiente.
Separación, seguridad y la búsqueda de una nueva residencia
El trasfondo de toda esta situación tiene una dimensión personal inevitable. Petro atraviesa un proceso de separación con la exprimer dama Verónica Alcocer, lo que lo obliga a buscar una vivienda propia al margen de la que fuera residencia familiar. Esa búsqueda, que en cualquier ciudadano serÃa un trámite privado, se convierte en un asunto público cuando quien busca casa es un expresidente con escolta y con un perfil de amenaza declarado.
El siguiente cuadro resume las diferencias clave entre los dos conjuntos involucrados en esta controversia :
| Conjunto | Ubicación | Motivo del rechazo | Pronunciamiento de Petro |
|---|---|---|---|
| Sierra del Moral | Norte de Bogotá | Lista OFAC, seguridad, privacidad | Sà (negó interés en X) |
| Bosques de Encenillo | VÃa Bogotá-La Calera | Seguridad, llegada discreta | No (silencio hasta ahora) |
Lo que este caso pone sobre la mesa va más allá de la anécdota residencial. La gestión de la seguridad de un exmandatario colombiano tiene un impacto real y cotidiano sobre los vecinos de cualquier conjunto donde decida instalarse. No es una preocupación abstracta : implica controles de acceso, personal armado y una transformación del ambiente del barrio. Cualquier decisión que tome Petro al respecto tendrá consecuencias para terceros. Un debate que, por cierto, recuerda las tensiones que suelen rodear las decisiones del ejecutivo colombiano cuando la polÃtica se convierte en espectáculo público.
La pregunta que nadie ha respondido todavÃa es quién asume los costos reales de esa convivencia forzada, y si el Estado colombiano tiene algún protocolo claro para facilitar la transición residencial de sus exmandatarios sin afectar a los ciudadanos de a pie.
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