Marina Bassols recibe amenazas de muerte tras perder en Bogotá : “Te voy a matar

Mujer con teléfono en callejón oscuro por la noche

Un mensaje llegó a la cuenta privada de Marina Bassols Ribera pocas horas después de su eliminación en Bogotá : “Estás muerta oficialmente. He pagado a un cártel para que te maten.” No era el único. La tenista española recibió una avalancha de amenazas de muerte directas, vinculadas presuntamente a apostadores que habían perdido dinero con su derrota en la fase previa del torneo WTA colombiano.

Mensajes que van mucho más allá del insulto deportivo

Lo que Marina Bassols decidió difundir públicamente no son simples críticas ni comentarios hirientes. Las capturas de pantalla que compartió muestran mensajes de una brutalidad que pocas deportistas se habrían atrevido a exponer. Las amenazas llegaron a través de sus perfiles privados, lo que supone una intrusión directa en su esfera personal, muy distinta del ruido habitual de las redes sociales públicas.

Entre los mensajes más perturbadores, uno de los remitentes aseguraba haber contratado a un grupo criminal para acabar con su vida a la salida del club. Otro usuario le escribió : “Búscate un buen seguro de vida y un abogado porque te voy a matar en cuanto vuelvas a casa.” Un tercero llegó más lejos : “¿Cómo quieres morir ? Te voy a matar 100%, tenlo claro.” La acumulación de estos mensajes dibuja un patrón sistemático, no un arrebato puntual.

Este tipo de acoso está directamente ligado a las pérdidas económicas de apostadores anónimos. La lógica es tan retorcida como preocupante : una jugadora pierde un partido, alguien pierde dinero por esa derrota, y la consecuencia es una cascada de amenazas contra quien, simplemente, compitió. La responsabilidad del resultado se traslada de forma irracional y peligrosa sobre la deportista.

Tipo de mensaje recibido Contenido Nivel de gravedad
Amenaza directa de muerte “Te voy a matar 100%” Extremo
Contratación supuesta de sicario “He pagado a un cártel para que te maten” Extremo
Amenaza con localización “Sé dónde vives” Muy alto
Intimidación sobre regreso al hogar “Te voy a matar en cuanto vuelvas a casa” Muy alto

Lo que ocurrió en Bogotá y por qué desató esta violencia

Marina Bassols cayó en la fase previa del torneo WTA de Bogotá ante la tenista rusa Anastasia Tikhonova con un marcador de 1-6, 6-4 y 3-6. El resultado la dejó fuera del cuadro principal del campeonato colombiano, un torneo disputado sobre tierra batida en el que la catalana esperaba avanzar. Una eliminación deportiva absolutamente normal, del mismo tipo que sucede decenas de veces cada semana en el circuito profesional femenino.

Sin embargo, ese resultado activó una respuesta desproporcionada por parte de quienes habían apostado a su favor. La industria de las apuestas deportivas mueve cifras astronómicas : solo en España, el mercado de apuestas online registró ingresos superiores a 700 millones de euros en 2023, según datos de la Dirección General de Ordenación del Juego. Parte de ese dinero se juega partido a partido, set a set, con jugadores anónimos que después se convierten en acosadores cuando el resultado no les favorece.

Este caso no es el primero de estas características. la agresión verbal y física en el norte de Bogotá evidenció que la intolerancia extrema, tanto en el espacio digital como en las calles de la ciudad, genera situaciones de gran alarma social. La violencia, sea física o virtual, deja cicatrices reales.

Bassols tomó la decisión de no callar. Compartir esas capturas de pantalla fue un acto deliberado de denuncia pública. No todas las deportistas que reciben este tipo de mensajes se atreven a exponerlos, ya sea por miedo a represalias, por vergüenza o simplemente por agotamiento.

El acoso digital a deportistas : un problema que escala sin freno

La situación que vivió la tenista española refleja una tendencia preocupante que afecta especialmente a las mujeres del deporte profesional. Según un informe publicado por la Asociación de Tenistas Profesionales (WTA), más del 85% de las jugadoras del circuito femenino ha recibido alguna forma de acoso en redes sociales a lo largo de su carrera.

Las plataformas digitales permiten el anonimato casi total, lo que facilita que cualquier persona lance amenazas sin asumir consecuencias inmediatas. La brecha entre lo que se dice online y lo que sería posible decir cara a cara es enorme. Esa distancia genera una falsa sensación de impunidad.

  • Identificación y rastreo de los remitentes de amenazas por parte de las autoridades
  • Colaboración obligatoria de las plataformas digitales con las investigaciones judiciales
  • Protocolos de seguridad específicos para deportistas durante torneos internacionales
  • Formación a los propios jugadores sobre cómo documentar y denunciar el acoso

El deporte profesional necesita mecanismos reales de protección. Denunciar públicamente, como hizo Bassols, es solo el primer paso. La respuesta institucional —tanto de los organismos deportivos como de los sistemas judiciales— determina si ese paso tiene algún impacto real o se diluye en el silencio.

Mientras tanto, cada mensaje amenazante que llega a la bandeja privada de una deportista representa un fracaso colectivo : de las plataformas que no filtran ese contenido, de las instituciones que no actúan con suficiente rapidez y de una cultura del juego que traslada sus frustraciones sobre personas de carne y hueso. Marina Bassols puso nombre y pantalla a algo que lleva años ocurriendo en silencio.

Juan Pérez
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