Los barrios de La Fortaleza y Trigal del Norte, situados en los mĆ”rgenes de CĆŗcuta, albergan a miles de venezolanos que llegaron entre 2017 y 2018 huyendo de la crisis humanitaria en su paĆs. A pesar de la captura de NicolĆ”s Maduro el 3 de enero durante una operación militar estadounidense, estos migrantes no contemplan el regreso inmediato a Venezuela. La precariedad en Colombia, aunque difĆcil, les ofrece oportunidades que consideran imposibles en su tierra natal, especialmente la posibilidad de alimentar a sus familias y educar a sus hijos.
La esperanza del cambio no justifica el retorno inmediato
Franklin Petit, ayudante de albaƱilerĆa de 55 aƱos, expresa con claridad la posición de muchos compatriotas : “No contemplamos regresar todavĆa porque tomarĆ” tiempo para que el paĆs se recupere”. SegĆŗn su perspectiva, la situación venezolana permanece esencialmente inalterada, con la Ćŗnica diferencia de que “se llevaron al jefe”. Esta visión pragmĆ”tica refleja el escepticismo generalizado sobre una transformación rĆ”pida de las condiciones que provocaron el Ć©xodo masivo.
Su esposa, Nellisbeth MartĆnez, costurera de 42 aƱos, recuerda entre lĆ”grimas la pobreza extrema que enfrentaron en Cabimas, una localidad junto al lago de Maracaibo. La pareja abandonó Venezuela con su hija mayor en brazos, mientras que la menor nació ya en territorio colombiano. Para ellos, la principal motivación para permanecer es garantizar la escolarización de sus dos hijas, algo que consideran inaccesible en su región de origen. La captura de Maduro generó celebraciones entre venezolanos en Colombia, pero no cambió sus planes de permanencia.
Sobrevivir en medio de la violencia y el narcotrƔfico
Los sectores donde residen estos migrantes colindan con el Catatumbo, región dominada por cultivos de coca y laboratorios clandestinos de producción de cocaĆna. Este territorio es disputado violentamente por el EjĆ©rcito de Liberación Nacional (ELN), facciones disidentes de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y miembros del Tren de Aragua, organización criminal venezolana.
Los entrevistados evitan mencionar los nombres de estas organizaciones por temor a represalias. La convivencia cotidiana con esta violencia vinculada al narcotrĆ”fico representa un desafĆo constante, pero no suficiente para motivar su regreso. Las viviendas precarias con pisos de tierra apisonada contrastan con la relativa estabilidad económica que han conseguido. Aunque las condiciones laborales son precarias, les permiten acceder a ingresos regulares que destinan principalmente a alimentación y educación.
| Aspecto | Situación en Venezuela | Situación en Colombia |
|---|---|---|
| Alimentación | Hambre y escasez permanente | Acceso diario a comida |
| Empleo | Ingresos insuficientes | Trabajo precario pero constante |
| Educación | Sistema colapsado | Escolarización garantizada |
| Seguridad | Crisis institucional | Riesgos por narcotrƔfico |
Historias de superación y trabajos alternativos
Luisana Serrano, antigua auxiliar de enfermerĆa de 34 aƱos, llegó a Colombia en 2018 con su esposo y cuatro hijos. Su testimonio ilustra la transformación económica que experimentan estos migrantes : “AllĆ” mi marido trabajaba una semana y tenĆamos para comer un dĆa. AquĆ trabaja su semana y tenemos para” alimentarnos todos los dĆas. Actualmente se desempeƱa como panadera en CĆŗcuta, profesión distinta a su formación original.
Aunque reconoce que su familia le hace falta, mantiene la esperanza de un eventual retorno. Sin embargo, es realista respecto a los tiempos : el cambio “no se harĆ” de la noche a la maƱana, pero sĆ© que se harĆ””. Esta expectativa a largo plazo caracteriza la actitud de numerosos venezolanos que agradecen las oportunidades en Colombia pese a las dificultades. Los principales motivos para permanecer incluyen :
- Estabilidad alimentaria : acceso regular a alimentos bƔsicos para toda la familia
- Oportunidades educativas : escolarización continua de los hijos menores
- Ingresos constantes : empleos precarios pero con remuneración periódica
- Incertidumbre venezolana : falta de garantĆas sobre mejoras inmediatas en el paĆs de origen
Atrapados entre dos realidades y sueƱos truncados
Muchos de estos migrantes deseaban continuar su trayectoria hacia destinos como Estados Unidos, siguiendo los pasos de millones de venezolanos que abandonaron el paĆs durante la Ćŗltima dĆ©cada. Se estima que ocho millones de personas han dejado Venezuela en este perĆodo, conformando una de las crisis migratorias mĆ”s significativas del continente americano.
Imer Montes, quien colabora en la iglesia del barrio donde su hijo Israel de 12 aƱos toca violĆn, baterĆa y flauta, expresa su frustración : “QuerĆa continuar hasta Estados Unidos, pero sin dinero, sin pasaporte, con el temor al hambre, terminĆ© quedĆ”ndome aquĆ”. La falta de recursos económicos, documentación y el miedo a enfrentar nuevas carencias durante la travesĆa les obliga a establecerse en CĆŗcuta de manera indefinida.
Esta ciudad fronteriza se ha convertido en un punto de estancamiento forzoso para miles de familias que aspiraban a mejores horizontes. La mezcla de tristeza, ira y fe cristiana caracteriza el estado emocional de estas comunidades. Pese a la caĆda del rĆ©gimen de Maduro, estos venezolanos enfrentan una realidad compleja donde la miseria colombiana resulta preferible a la incertidumbre de regresar a un paĆs que consideran aĆŗn sumido en la crisis, independientemente de los cambios polĆticos recientes.
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