El martes 23 de septiembre de 2026, Santa Marta amaneció paralizada. Camiones ardiendo en las carreteras, autobuses calcinados en los barrios, comercios con las persianas bajadas y calles desiertas donde normalmente circulan cientos de miles de personas. Una ciudad de casi 570.000 habitantes sometida al terror en cuestión de horas.
Una ciudad caribeña bajo el control armado de las ACSN
Todo comenzó con una operación que sacudió la estructura criminal de la región : 13 miembros de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) fueron abatidos, entre ellos uno de sus lÃderes. Este grupo armado de origen paramilitar controla las rutas del narcotráfico y exige extorsiones sistemáticas a comerciantes, transportadores y habitantes de la costa Caribe colombiana.
La respuesta fue inmediata y calculada para sembrar el miedo. Videos difundidos en redes sociales mostraban a hombres armados recorriendo en moto las calles de Santa Marta, disparando contra los negocios que se atrevÃan a abrir. No era un rumor : periodistas de la Agencia France-Presse confirmaron sobre el terreno la presencia de un camión en llamas sobre una vÃa principal y los restos carbonizados de un autobús en otro sector de la ciudad.
Las ACSN lanzaron además amenazas directas contra la población civil. Según declaró el presidente Abelardo de la Espriella en un mensaje en video, los grupos criminales pretendÃan “incendiar una gran parte de la región Caribe, empezando por Santa Marta”. Amenazaron a comerciantes, residentes y conductores para imponer un cierre total que dejara en evidencia su capacidad de control territorial.
Para entender la magnitud del problema, conviene identificar quiénes son los actores en juego :
- Las ACSN : grupo paramilitar que domina rutas de narcotráfico en la Sierra Nevada y el litoral Caribe.
- La PolicÃa Nacional : desplegó unidades antiextorsión y fuerzas especiales en las zonas comerciales.
- El Ejército colombiano : movilizado por orden presidencial para militarizar la ciudad.
- El presidente De la Espriella : se desplazó personalmente a Santa Marta para supervisar el operativo.
El presidente ordena la militarización y advierte : “El que no se someta será eliminado”
Abelardo de la Espriella no tardó en reaccionar. Desde su alocución en video, fue contundente : “He ordenado que Santa Marta sea militarizada”. Y añadió una advertencia sin matices que resumÃa perfectamente su doctrina de seguridad : “El que no se someta será eliminado”. No es retórica vacÃa, sino una posición coherente con su perfil polÃtico.
Ex abogado millonario respaldado por la administración Trump, De la Espriella llegó al poder en agosto de 2026 con una agenda de mano dura contra los grupos armados vinculados al tráfico de cocaÃna. Colombia sigue siendo el primer productor mundial de cocaÃna, un dato que pesa enormemente sobre cualquier estrategia de seguridad nacional. Desde su llegada, ha ordenado bombardeos aéreos contra campamentos guerrilleros en varias regiones, operaciones que han provocado decenas de muertos, incluyendo menores de edad.
Además del despliegue policial en las zonas comerciales, el Ejército fue posicionado a lo largo de la ruta que conecta Santa Marta con el departamento de La Guajira, fronterizo con Venezuela, una vÃa estratégica para el transporte de estupefacientes. El presidente confirmó su presencia en la ciudad mediante un mensaje publicado en X, donde anunció que supervisaba personalmente el despliegue de fuerzas.
El enfoque del mandatario ha generado polémica a nivel nacional. Sus conferencias de prensa junto a los sacos mortuarios con los cadáveres de guerrilleros abatidos han dividido a la opinión pública. Quienes critican la escalada de violencia institucional en Colombia señalan que estas tácticas pueden agravar la espiral de represalias en territorios ya frágiles.
Santa Marta, entre el turismo de postal y la presión narco
La paradoja es brutal. Santa Marta recibe cada año cientos de miles de visitantes atraÃdos por sus playas y por dos joyas naturales excepcionales : el Parque Nacional Tayrona, un bosque seco rodeado de aguas cristalinas, y la Sierra Nevada de Santa Marta, una cadena montañosa que asciende hasta el mar y que los pueblos indÃgenas de la región consideran sagrada.
| Zona de interés | Tipo | Relevancia |
|---|---|---|
| Parque Nacional Tayrona | Reserva natural | Turismo internacional masivo |
| Sierra Nevada de Santa Marta | Cadena montañosa costera | Patrimonio indÃgena y ruta narco |
| Ruta Santa Marta – La Guajira | Corredor vial | Estratégico para el narcotráfico |
Francamente, la imagen de una ciudad turÃstica de primer nivel paralizada por hombres armados en moto resulta demoledora para la economÃa local. Cada dÃa de cierre representa pérdidas directas para miles de familias que viven del comercio y los servicios. La militarización puede frenar el caos inmediato, pero la pregunta real es si el Estado tiene capacidad para sostener ese control sin que el vacÃo sea ocupado nuevamente por otra organización criminal.
Lo que ocurrió en Santa Marta este martes no es un episodio aislado. Es el sÃntoma más visible de una disputa territorial que involucra rutas de cocaÃna, poder local y un Estado que apuesta por la respuesta militar como primera herramienta. Si esa apuesta resultará suficiente para devolver la tranquilidad a esta ciudad caribeña, es una pregunta que solo los próximos meses podrán responder con honestidad.
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