Señalización vial en Bogotá : caos, siniestros y millonarios contratos bajo la lupa

Intersección con obras, señales de tránsito y obreros en vías

Más de 7.038 quejas formales en un solo año. Ese es el saldo que acumula la Secretaría de Movilidad de Bogotá por la instalación de nueva señalización vial en distintas localidades de la ciudad. No se trata de un malestar pasajero : comerciantes, residentes y usuarios de la vía han documentado accidentes, cierres arbitrarios y cambios de sentido sin previo aviso. Y todo esto, financiado con un contrato que supera los $168.800 millones de pesos.

Contratos millonarios, resultados cuestionables en la señalización bogotana

La Secretaría de Movilidad adjudicó $131.000 millones para la instalación de señalización vial, distribuidos en siete zonas de la capital, con un promedio de $18.700 millones por contratista. A esa cifra se suma una interventoría valorada en $37.800 millones, elevando el total a casi $169.000 millones de recursos públicos. El concejal Julián Forero, conocido popularmente como Fuchi, puso estas cifras sobre la mesa durante el debate de control político denominado “Bogotá colapsada y el recaudo disparado”.

Lo que más genera suspicacia no es solo el monto total, sino las inconsistencias detectadas en los precios unitarios. Forero alertó sobre diferencias superiores al 30% en el costo de un mismo bordillo según la zona de instalación : en el suroccidente de la ciudad, ese elemento cuesta alrededor de $193.043, mientras que en el nororiente el precio sube a $260.771. Sin explicación técnica. Sin justificación contractual clara. “Estas diferencias deben explicarse, porque podrían constituir un detrimento patrimonial”, advirtió el cabildante.

Ante las 7.038 peticiones, quejas, reclamos, sugerencias y denuncias (PQRSD) recibidas solo en 2025, las autoridades han mantenido una postura defensiva, amparadas en la existencia de los contratos ya firmados. Esa actitud, para muchos ciudadanos, equivale a ignorar el problema.

Concepto Valor (COP)
Contrato principal de señalización (7 zonas) $131.000 millones
Contrato de interventoría $37.800 millones
Inversión total $168.800 millones
Promedio por contratista $18.700 millones

Improvisación vial que genera siniestros y afecta comunidades enteras

Bolardos sin criterio técnico. Materas atravesadas en plena calzada. Maletines de obra mal ubicados que obstruyen el paso de vehículos. Cambios de sentido vial sin ningún tipo de socialización previa. Esta es la realidad que enfrentan localidades como Kennedy, Engativá, Usaquén, Teusaquillo y Barrios Unidos. El concejal Forero documentó cada uno de estos casos y los presentó ante el pleno del Concejo.

El impacto más grave se concentra en el corredor de la carrera 79 en el barrio Estados Unidos (Kennedy), donde se registraron ocho siniestros directamente asociados a la nueva infraestructura. En un video presentado durante el debate, se observa a un motociclista que no logra reaccionar a tiempo ante unos bordillos recién instalados. La imagen resume con crudeza lo que está ocurriendo en varias vías de la ciudad.

Forero también denunció que los paraderos del SITP fueron ubicados sobre la ciclorruta, generando riesgo simultáneo para peatones y ciclistas. Adicionalmente, identificó que la nueva señalización dificulta el paso de vehículos de emergencia en corredores con ciclorrutas en ambos costados, lo que viola directamente el Código Nacional de Tránsito. Para los cerca de 150 comerciantes afectados en Kennedy, el problema tiene también un componente económico : las restricciones de cargue y descargue han golpeado sus operaciones cotidianas.

Si circula por estas zonas, tenga en cuenta que los horarios y restricciones de movilidad han cambiado. Para no verse sorprendido por sanciones adicionales, consulte la información actualizada sobre pico y placa en Bogotá, placas habilitadas hoy, horarios y multas vigentes antes de salir.

Acción popular y exigencias de rendición de cuentas

Tras tres mesas de trabajo con la comunidad del barrio Estados Unidos, donde el rechazo a la señalización instalada en la carrera 79 fue unánime, Forero radicó una acción popular ante un juzgado administrativo. El objetivo : lograr la desinstalación de los elementos viales cuestionados y suspender la ejecución de los contratos mientras se verifica su conformidad con el marco jurídico vigente.

Los argumentos presentados son concretos y verificables :

  • Afectación al espacio público sin responder a las necesidades reales de residentes y comerciantes.
  • Incumplimiento del Manual de Señalización Vial : señales poco claras y mal ubicadas.
  • Falta de accesibilidad para personas con discapacidad.
  • Cambios viales implementados sin informar oportunamente a la comunidad.
  • Obstrucción a vehículos de emergencia por diseño inadecuado del corredor.

Lo que más preocupa al concejal es que este modelo de intervención se está replicando en otros puntos de Bogotá. Si las mismas prácticas —bolardos sin sustento técnico, cierres de bahías sin justificación, reducción arbitraria de carriles— se extienden a otras localidades, el problema dejará de ser puntual para convertirse en una crisis de movilidad sistémica.

Francamente, lo que describe Forero no es un error aislado de diseño urbano. Es un patrón. Y cuando un patrón se repite con contratos de casi $170.000 millones de por medio, la pregunta obligada es : ¿quién supervisa realmente la ejecución de estas obras ? La ciudadanía necesita respuestas, no más materas en la calzada.

Luis Rodríguez
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