Paloma Valencia condena interrupción de misa de Viernes Santo en Bogotá

Mujer hablando ante audiencia en iglesia gótica iluminada

El Viernes Santo de 2026 dejó una escena perturbadora en el centro de Bogotá. Mientras decenas de fieles católicos realizaban la tradicional visita a los siete templos, un grupo de personas vestidas con atuendos de látex, cadenas y símbolos religiosos irrumpió frente a la iglesia de San Francisco, en pleno corazón de la capital colombiana. Los cánticos y las provocaciones de este grupo, que se identificó como satánico, obligaron a la Policía a intervenir. Dentro del templo, algunos creyentes intentaron cerrar las puertas para proteger la celebración del Viacrucis. Las imágenes recorrieron redes sociales en cuestión de horas, generando un amplio debate sobre los límites de la expresión pública y el respeto a la fe religiosa.

La reacción de Paloma Valencia ante la perturbación del Viernes Santo

La senadora Paloma Valencia no tardó en pronunciarse. Desde Popayán, su ciudad natal, donde participó personalmente en las celebraciones de Semana Santa, la congresista emitió un mensaje contundente : “Lo vivido en Bogotá el Viernes Santo hacia cientos de creyentes es una agresión contra todos”. No se dirigió únicamente a los católicos, sino a la sociedad colombiana en su conjunto, apelando a un principio de convivencia que considera irrenunciable.

Valencia fue directa en su postura : ninguna creencia justifica ridiculizar o provocar a otros. “Nada justifica agredir, ridiculizar o provocar desde cualquier creencia”, escribió en sus mensajes públicos, insistiendo en que el respeto mutuo debe ser la base de la vida en comunidad. Para ella, la fe de millones de colombianos no puede ser objeto de burla ni de provocación deliberada.

La senadora también calificó de “horribles” los videos en los que personas identificadas como satánicas intentaron impedir las conmemoraciones en torno a la pasión de Cristo. Fue más allá de la condena simbólica : señaló con claridad la ausencia de autoridad capaz de defender el derecho a la expresión religiosa, un derecho que, recordó, tiene rango fundamental en el ordenamiento jurídico colombiano.

Su mensaje final resume bien su posición : “En Colombia hay un principio básico : el respeto. Y quien no respeta, rompe la convivencia. La fe que profesamos millones de colombianos no se toca. Se respeta. Siempre”. Pocas frases, ninguna ambigüedad.

Lo que ocurrió frente a la iglesia de San Francisco

Los hechos se desarrollaron durante la tarde del viernes 4 de abril de 2026. El grupo perturbador apareció en la puerta de la iglesia de San Francisco, ubicada en la carrera séptima con avenida Jiménez, uno de los templos más emblemáticos del centro histórico bogotano. Según los videos publicados por los propios asistentes a la misa, las personas llevaban vestimentas llamativas y comenzaron a entonar cánticos provocadores frente a los fieles.

La reacción dentro del templo fue inmediata. Varios creyentes cerraron las puertas del recinto para continuar el Viacrucis sin interrupciones. La Policía Nacional intervino para controlar la situación, aunque la escena ya había sido captada en múltiples grabaciones. En minutos, los clips circularon masivamente en redes sociales, multiplicando el rechazo de la comunidad cristiana.

Elemento Detalle
Fecha del incidente Viernes 4 de abril de 2026
Lugar Iglesia de San Francisco, centro de Bogotá
Quiénes interrumpieron Grupo identificado como satánico
Respuesta institucional Intervención de la Policía Nacional
Senadora que se pronunció Paloma Valencia (desde Popayán)

Este tipo de alteraciones del orden durante celebraciones religiosas no son completamente nuevas en el contexto urbano colombiano. Sin embargo, la visibilidad que alcanzó este episodio lo convierte en un referente del debate sobre convivencia y libertad de culto. Cabe recordar que movilizaciones recientes en la capital también han generado tensiones en el espacio público; las marchas propalestinas en Bogotá que generaron bloqueos y desvíos en TransMilenio son otro ejemplo de cómo la protesta pública puede colisionar con la vida cotidiana de los ciudadanos.

Respeto religioso y libertad de expresión : un equilibrio necesario

El episodio del Viernes Santo reabre un debate que las democracias latinoamericanas no han resuelto del todo : ¿dónde termina la libertad de expresión y dónde empieza la agresión a las creencias ajenas ? En Colombia, la Constitución de 1991 garantiza simultáneamente la libertad de culto y la libertad de expresión, dos derechos que en ocasiones entran en tensión directa.

Conviene tener presentes algunos principios fundamentales que enmarcan este tipo de situaciones :

  • La libertad de culto protege el derecho de toda persona a practicar su religión sin interferencias.
  • La libertad de expresión no ampara conductas que inciten al odio o perturben deliberadamente el ejercicio de derechos ajenos.
  • El orden público en espacios religiosos puede ser objeto de protección policial activa.
  • Las manifestaciones en espacios públicos deben respetar los derechos de terceros que también ocupan ese espacio.

El rechazo generado en redes sociales fue masivo. La comunidad cristiana colombiana, que representa una proporción muy significativa de los más de 52 millones de habitantes del país, expresó indignación ante lo ocurrido. Paloma Valencia canalizó ese sentimiento desde una posición institucional, pero el debate trasciende la política partidista : toca fibras profundas de identidad, convivencia y respeto mutuo que ninguna sociedad democrática puede ignorar.

Más allá de las condenas y los pronunciamientos, el incidente plantea una pregunta práctica y urgente : ¿qué protocolos de seguridad aplican las autoridades bogotanas para proteger las celebraciones religiosas masivas en espacios públicos ? La ausencia de una respuesta preventiva —y no solo reactiva— sigue siendo la asignatura pendiente que señaló la propia senadora Valencia.

Luis Rodríguez
Scroll to Top