Seguridad vial : el reto “Más lento, más pro” para motociclistas de Bogotá

Motociclista con chaleco reflectante en calle urbana.

El 19 de abril de 2026, Bogotá contabilizaba ya más de 190 fallecidos en siniestros viales, un 19 % más que en el mismo período de 2025. Un dato que sacude : el 43 % de esas víctimas iba sobre una moto. No son estadísticas abstractas, son personas que salieron de casa y no regresaron. Ante esta realidad, la Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) decidió actuar con una propuesta que rompe los esquemas habituales de las campañas de tránsito.

El reto que desafía la cultura de la velocidad en moto

La SDM lanzó el 26 de abril de 2026 el reto “Más lento, más pro”, una iniciativa pedagógica dirigida directamente a los motociclistas bogotanos. La lógica es tan simple como provocadora : gana quien tarde más tiempo en recorrer tres pistas, no quien llegue primero. Eso obliga a cada participante a demostrar control absoluto del vehículo, equilibrio y precisión. Francamente, es una de las propuestas más inteligentes que ha lanzado la ciudad en materia de movilidad en los últimos años.

Las tres pistas de baja velocidad tienen distintos niveles de complejidad, diseñadas para medir destreza real, no adrenalina. El formato incluye válidas eliminatorias a lo largo del año, con una gran final prevista para octubre, en el marco del Día del Motociclista durante la XX Semana de la Seguridad Vial. Los mejores de cada eliminatoria avanzan. Una estructura competitiva que, paradójicamente, premia la calma.

La competencia se divide en cuatro categorías bien definidas :

  • Mujeres novatas : menos de dos años desde la expedición de la licencia
  • Mujeres expertas : más de dos años de licencia
  • Hombres novatos : menos de dos años desde la obtención del permiso
  • Hombres expertos : más de dos años de experiencia certificada

Esta segmentación no es caprichosa. Separar novatos de experimentados permite evaluar habilidades reales según el nivel de cada conductor, evitando comparaciones injustas y, sobre todo, identificando dónde se concentran las mayores carencias técnicas. Claudia Díaz, secretaria de Movilidad, lo expresó sin rodeos : “Un buen motociclista es quien domina su vehículo, toma decisiones seguras y protege la vida en la vía”, cuestionando directamente el mito de que velocidad equivale a habilidad.

Conducción segura para motociclistas : cifras que exigen acción inmediata

Que los motociclistas representen el 43 % de las víctimas mortales en vías bogotanas no es casualidad. Es el resultado acumulado de comportamientos de riesgo normalizados : exceso de velocidad, adelantamientos peligrosos, ausencia de equipos de protección adecuados y una cultura que históricamente ha asociado la moto con la libertad sin límites. El problema es estructural.

Para entender mejor el panorama actual, conviene observar la evolución reciente de la accidentalidad :

Período Fallecidos totales en Bogotá Víctimas motociclistas
Enero–19 abril 2025 ~160 (referencia comparativa) Aprox. 43 %
Enero–19 abril 2026 Más de 190 43 % confirmado

El incremento del 19 % interanual es una señal de alerta que no admite demoras. La SDM enmarca el reto dentro de su estrategia de gestión de la velocidad, un enfoque más amplio que busca transformar hábitos de conducción mediante herramientas pedagógicas, no solo sanciones. Porque multar no cambia mentalidades : educar, sí.

Para un motociclista que circula a diario por Bogotá, integrar buenas prácticas no es opcional sino una necesidad concreta. Así como conviene conocer las restricciones de pico y placa en Bogotá para motos y demás vehículos para evitar sanciones innecesarias, dominar la técnica de conducción a baja velocidad reduce exponencialmente el riesgo de siniestros en intersecciones y zonas congestionadas. Son dos caras de la misma moneda : circular bien implica conocer las normas y dominar el vehículo.

Más allá del reto : cómo mejorar tu conducción en moto desde hoy

Participar o no en el reto “Más lento, más pro” es secundario. Lo que importa es interiorizar su filosofía. El control a baja velocidad es, técnicamente, la habilidad más difícil de dominar en motociclismo. Mantener el equilibrio a 5 km/h exige más coordinación que rodar a 80 km/h en línea recta. Si dominas lo primero, lo segundo se vuelve infinitamente más seguro.

Hay ajustes concretos que cualquier motociclista bogotano puede aplicar sin esperar a ninguna competencia. Reducir la velocidad en zonas residenciales y escolares no solo cumple la norma : disminuye el tiempo de reacción disponible ante imprevistos. Mantener distancias de seguimiento generosas en trancones evita el efecto acordeón, responsable de múltiples colisiones traseras. Y revisar el estado de frenos y llantas antes de cada salida lleva menos de tres minutos, pero puede ser decisivo.

La corresponsabilidad vial que promueve la SDM parte de una premisa incómoda pero cierta : nadie puede protegerte en la vía mejor que tú mismo. Las campañas institucionales abren ventanas de conciencia. Aprovecharlas depende de cada conductor. Bogotá tiene hoy una herramienta pedagógica concreta, medible y competitiva para que sus motociclistas den ese paso. La pregunta es si la comunidad motoviajera de la ciudad está dispuesta a demostrar que ir despacio también es un arte.

Luis Rodríguez
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