Drone explosivo interceptado cerca del aeropuerto de Bogotá

Dron militar explota sobre ciudad iluminada nocturna

El miércoles 6 de mayo de 2026, las autoridades colombianas hallaron un artefacto explosivo montado en un dron a tan solo 5 kilómetros de la base aérea militar de Catam, adyacente al aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá. La fuente provino del propio Ejército, que confirmó el hallazgo a la agencia AFP el viernes. Un dispositivo de ese tipo, en ese lugar, no es un accidente : es una señal de alerta máxima.

Lo que llama la atención no es solo la proximidad al aeropuerto civil más importante del país, sino el origen de la información. Según un responsable militar, los indicios llegaron desde la Fiscalía del Cauca, departamento del suroeste de Colombia donde la confrontación entre el Ejército y las guerrillas no da tregua. Ese detalle geográfico importa mucho, como verás a continuación.

Un hallazgo que no ocurre en el vacío

El Cauca no es un departamento cualquiera. Concentra extensas zonas de cultivos ilícitos de coca —principal materia prima de la cocaína— y Colombia sigue siendo el primer productor mundial de este estupefaciente. Esa región funciona como bastión de la disidencia de las Estado Mayor Central (EMC), la facción que rechazó el acuerdo de paz de 2016 firmado con las FARC.

Al frente de esa estructura opera Iván Mordisco, el delincuente más buscado del país en este momento. Bajo su mando, la EMC ha intensificado las acciones armadas en los últimos meses. De hecho, el grupo reconoció su responsabilidad en el atentado con explosivos del 25 de abril que causó 21 víctimas civiles, aunque alegó un “error” argumentando que el objetivo era el Ejército.

Frente a este panorama, el uso de drones armados no sorprende a los analistas de seguridad. Tanto la EMC como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) han convertido estos dispositivos en una herramienta habitual para atacar instalaciones militares y puestos de policía. El salto cualitativo está en que ahora el objetivo señalado está a menos de 5 kilómetros de la principal infraestructura aeroportuaria del país.

Grupo armado Uso documentado de drones Zona de operación principal
EMC (disidencias FARC) Ataques a bases militares y civiles Cauca, Putumayo, Nariño
ELN Hostigamiento a puestos de policía Norte de Santander, Chocó

Elecciones presidenciales y presión armada en aumento

El contexto político agrava el análisis. Colombia celebrará su primera vuelta presidencial el 31 de mayo de 2026, y los grupos armados históricamente incrementan sus acciones en periodos electorales para demostrar músculo y capacidad de desestabilización. El hallazgo del dron explosivo, apenas tres semanas antes de los comicios, difícilmente puede leerse como algo casual.

Gustavo Petro, primer presidente de izquierda en la historia del país, abandonará el cargo el 7 de agosto. Su apuesta por una “paz total” con los distintos grupos armados no logró cristalizar en ningún acuerdo concreto. Esa herencia sin resolver pesa sobre todos los candidatos.

Los principales aspirantes a sucederle presentan visiones radicalmente opuestas sobre cómo gestionar el conflicto :

  • Iván Cepeda, favorito en las encuestas y del mismo partido que Petro, apuesta por el diálogo para cerrar 60 años de conflicto armado interno.
  • Abelardo de la Espriella, candidato de derecha, rechaza cualquier negociación con grupos armados y defiende una respuesta militar directa.
  • Paloma Valencia, también del espectro conservador, comparte la postura de confrontación y descarta la vía del acuerdo.

Ninguno de los tres escenarios garantiza, a corto plazo, una reducción de la violencia. Y mientras tanto, los artefactos explosivos siguen apareciendo cerca de infraestructuras críticas.

Lo que revela este incidente sobre la seguridad en Colombia

Seamos directos : un dron cargado de explosivos interceptado a 5 kilómetros del aeropuerto más transitado del país no es un episodio menor. Supone un salto táctico preocupante en la capacidad de proyección de los grupos armados, que ya no limitan sus operaciones a zonas rurales o selváticas. Bogotá, con sus 8 millones de habitantes, aparece ahora en el radio de acción.

La base aérea de Catam no es solo una instalación militar : comparte infraestructura con El Dorado, por donde pasan millones de pasajeros y toneladas de carga al año. Cualquier incidente en ese entorno tendría consecuencias operativas y económicas de primer orden para el país.

Para entender la magnitud real del desafío, conviene tener en cuenta un dato estructural : Colombia destina alrededor del 3,2% de su PIB al gasto en defensa, uno de los porcentajes más altos de América Latina, y aun así los grupos irregulares mantienen una capacidad de golpe que obliga a revisar permanentemente los protocolos de seguridad en zonas urbanas.

Mi lectura es clara : mientras no exista una solución política duradera —o una presión militar suficiente para desmantelar las estructuras armadas— Colombia seguirá conviviendo con este tipo de amenazas. El próximo gobierno heredará no solo el expediente de la “paz total” sin cerrar, sino una guerrilla que ha aprendido a adaptar tecnología civil para usos bélicos. Eso cambia las reglas del juego, y los candidatos deberían hablar de ello con mucha más concreción de la que muestran en campaña.

Juan Pérez
Scroll to Top