Ultrarrechista colombiano : “macho alfa” causa polĂ©mica

Hombre en traje azul habla en podio polĂ­tico ante audiencia

Un candidato presidencial colombiano que presume del tamaño de su pene para atraer votantes femeninas. No es un titular satĂ­rico : ocurriĂł en directo, en una emisora de radio, a menos de tres semanas de la primera vuelta del 31 de mayo de 2026. Abelardo de la Espriella, candidato del partido ultranacionalista Defensores de la Patria, lleva semanas acaparando titulares por razones que poco tienen que ver con su programa de gobierno.

El candidato de ultraderecha que convierte el virilismo en estrategia electoral

Abelardo de la Espriella, abogado de 47 años conocido por defender casos mediáticos en Colombia, irrumpiĂł en la carrera presidencial con un discurso crudo y provocador. Su promesa de “destripar a la izquierda” y “poner en cintura” al paĂ­s resume una retĂłrica de confrontaciĂłn que apela directamente al descontento de sectores conservadores hartos del gobierno de Gustavo Petro.

El episodio que desencadenĂł la Ăşltima oleada de crĂ­ticas tuvo lugar en el programa radial Piso 8. Durante la entrevista, De la Espriella afirmĂł que gran parte de su apoyo femenino se explicaba por el tamaño de su miembro viril. Acto seguido, pidiĂł a una periodista presente en el estudio que ampliara una fotografĂ­a suya en pantalla. Ante la evidente incomodidad de la joven, añadiĂł con descaro : “No, pero no seas tĂ­mida, mi amor.”

Las disculpas llegaron despuĂ©s, aunque envueltas en una justificaciĂłn que agravĂł el daño : el candidato alegĂł un “contexto humorĂ­stico sobre sus partes Ă­ntimas”. Para muchos analistas colombianos, esa explicaciĂłn dice más sobre su concepciĂłn del poder que la provocaciĂłn original.

El diario El PaĂ­s AmĂ©rica señalĂł que De la Espriella lleva semanas marcando el debate polĂ­tico con comentarios misĂłginos, normalizando un virilismo que convierte la masculinidad exacerbada en argumento de campaña. No es un desliz aislado : es un patrĂłn.

Candidato PosiciĂłn ideolĂłgica PosiciĂłn en sondeos (mayo 2026)
Abelardo de la Espriella Ultraderecha Codo a codo con Paloma Valencia por el segundo puesto
Paloma Valencia Derecha Disputa el paso a segunda vuelta
Candidato de izquierda Izquierda / progresismo Favorito para la segunda vuelta segĂşn encuestas

Misoginia y provocaciĂłn como herramientas de movilizaciĂłn polĂ­tica

Lo que resulta llamativo no es solo lo que dice De la Espriella, sino cĂłmo lo dice y ante quiĂ©n. Sus declaraciones más polĂ©micas no ocurren en reuniones privadas : se producen en medios de comunicaciĂłn, frente a millones de colombianos. Eso convierte cada exabrupto en un acto deliberado de posicionamiento.

Este tipo de candidato sabe perfectamente lo que hace. El escándalo genera visibilidad gratuita. Cuanto más indignaciĂłn provoca entre la prensa liberal y los movimientos feministas, más se refuerza su imagen de “hombre sin filtros” ante su electorado objetivo. Es una mecánica ya vista con figuras como Jair Bolsonaro en Brasil o ciertos sectores del trumpismo en Estados Unidos.

Los principales contendientes se niegan sistemáticamente a debatir entre ellos, lo que convierte programas como Piso 8 en los únicos espacios donde los candidatos hablan con relativa libertad. En ese vacío, De la Espriella encuentra el escenario perfecto para sus actuaciones.

Sus declaraciones más caracterĂ­sticas incluyen :

  • Prometer que tiene “los cojones” para gobernar Colombia
  • Atribuir su voto femenino al tamaño de su miembro
  • Dirigirse a periodistas mujeres con diminutivos condescendientes en directo
  • Usar la expresiĂłn “destripar a la izquierda” como eslogan de campaña

Para quienes siguen de cerca la trayectoria de Abelardo de la Espriella como candidato populista que demanda a periodistas, este patrĂłn de conducta encaja perfectamente con su historial de confrontaciĂłn con los medios y la prensa crĂ­tica. La provocaciĂłn no es un accidente : forma parte de una estrategia de comunicaciĂłn calculada.

Lo que revelan estos excesos sobre el clima polĂ­tico colombiano

Colombia llega a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo en un momento de profunda polarizaciĂłn social y polĂ­tica. El gobierno de Gustavo Petro ha generado tanto adhesiones fervorosas como rechazos viscerales, y candidatos como De la Espriella capitalizan ese malestar con un discurso que privilegia el impacto emocional sobre la propuesta concreta.

El mitin de Defensores de la Patria celebrado el 14 de mayo de 2026 en Palmira, cerca de Cali, mostró a un candidato con capacidad real de movilización. Las imágenes captadas por la agencia AFP evidenciaron una asistencia significativa, aunque los sondeos lo sitúan aún en disputa directa con Paloma Valencia por acceder a la segunda vuelta frente a la izquierda.

Frankamente, lo más preocupante no son las bravatas sobre su anatomía. Lo inquietante es que el sexismo explícito no le resta votos, sino que, en ciertos segmentos del electorado, parece sumarlos. Eso habla menos del candidato y más de una parte de la sociedad colombiana que identifica la masculinidad agresiva con la fortaleza política.

Ante este escenario, la pregunta que los analistas colombianos deberían plantearse no es si De la Espriella moderará su discurso en una eventual segunda vuelta, sino si la normalización del virilismo como argumento electoral deja una huella duradera en la cultura política del país, independientemente del resultado electoral del 31 de mayo. Las palabras en campaña condicionan los marcos mentales mucho más allá de la jornada de votación.

Juan Pérez
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