Trump respalda a De la Espriella en elecciones de Colombia

Dos políticos en podio ante multitud con banderas tricolores.

El 2 de junio de 2026, con el segundo turno de las presidenciales colombianas fijado para el 21 de mayo apenas a tres semanas de distancia, Donald Trump publicó en Truth Social un mensaje que sacudió la campaña : su respaldo “total y completo” a Abelardo de la Espriella, candidato de extrema derecha que se impuso en la primera vuelta con el 43% de los votos. Cuarenta y ocho horas después del escrutinio, el presidente estadounidense ya había elegido bando.

Trump lanza su apoyo a De la Espriella : las palabras exactas

En su publicación del martes 2 de junio, Trump describió al candidato colombiano como un “líder inteligente, fuerte y duro” capaz de “frenar la inmigración ilegal” y “restaurar el orden”. No fueron elogios vagos : el magnate republicano precisó que el respaldo se debe tanto a “sus inmensos éxitos en la vida” como al apoyo político que De la Espriella le ha brindado personalmente. Esa reciprocidad declarada dice mucho sobre la lógica que guía la diplomacia trumpiana en América Latina.

Abelardo de la Espriella, abogado penalista de 47 años conocido por defender a narcoparamilitares ante la justicia colombiana, respondió desde las páginas del semanario Semana. Agradeció el gesto y prometió construir con Washington unas relaciones “como nunca antes“, subrayando que Estados Unidos “desempeña un papel determinante en la lucha contra la criminalidad y el narcoterrorismo“. Un mensaje calculado para tranquilizar a los mercados y a los sectores empresariales que todavía desconfían de su perfil judicial.

Su rival de izquierda, el senador Iván Cepeda, obtuvo el 41% en la primera vuelta pese a haber partido como favorito según varios sondeos. La irrupción de De la Espriella en cabeza del escrutinio ya fue una sorpresa; el apoyo de Trump convierte el segundo turno en algo mucho más imprevisible.

Candidato Posición política Resultado primera vuelta
Abelardo de la Espriella Extrema derecha 43% de los votos
Iván Cepeda Izquierda 41% de los votos

Un patrón que ya se repite en toda América Latina

Este respaldo no es un hecho aislado. Trump ha convertido la injerencia electoral en América Latina en una estrategia sistemática, y los resultados le han dado la razón más de una vez. Antes de las elecciones legislativas de medio término en Argentina en 2025, amenazó con suspender la ayuda financiera si los candidatos afines a su aliado Javier Milei sufrían una derrota. Milei ganó, desafiando la mayoría de encuestas.

El caso hondureño es aún más revelador. A 48 horas del escrutinio de diciembre de 2025, Trump prometió un indulto a un expresidente hondureño condenado por narcotráfico, pero solo si el candidato conservador Nasry Asfura resultaba vencedor. Asfura ganó. La condicionalidad explícita de esa promesa muestra hasta qué punto Washington utiliza sus instrumentos de política exterior como palancas electorales directas.

El 26 de mayo, apenas días antes del primer turno colombiano, Trump recibió en Washington a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro y candidato a la presidencia de Brasil para las elecciones de octubre próximo. El patrón es claro :

  • Recepción o declaración pública de apoyo antes del escrutinio decisivo
  • Uso de redes propias —especialmente Truth Social— para amplificar el mensaje
  • Presentación del candidato respaldado como garante del orden y del control migratorio
  • Promesa implícita o explícita de beneficios bilaterales en caso de victoria

Medir el impacto preciso de estos gestos resulta imposible. Pero la coincidencia entre el apoyo de Trump y la victoria de sus candidatos predilectos empieza a ser demasiado sistemática para ignorarla.

Colombia ante un segundo turno con presión exterior y campaña más agresiva

De la Espriella ya ha anunciado que su campaña de segunda vuelta será más combativa. Con Trump como avalista internacional, el candidato de extrema derecha dispone de un argumento potente frente a los indecisos que valoran la relación bilateral con Estados Unidos : bajo su presidencia, el acceso al mercado y la cooperación en seguridad estarían garantizados. Para un país que exporta cerca del 30% de su café y sus flores a territorio estadounidense, ese argumento no es menor.

La relación entre Bogotá y Washington ha sido tensa en los últimos meses bajo el gobierno de Gustavo Petro. Las fricciones diplomáticas, las disputas sobre extradiciones y las diferencias en política antinarcóticos han marcado la agenda. No es casual que Trump haya invitado a Petro a la Casa Blanca tras meses de tensiones diplomáticas, en un gesto que muchos analistas leen como un intento de estabilizar la relación antes del cambio de gobierno que se avecina.

Frankamente, el escenario que se dibuja es inédito para Colombia : un candidato que llega al segundo turno con el respaldo explícito del presidente de la primera potencia mundial, en un país donde la influencia de Washington en materia de seguridad y financiamiento es estructural. Iván Cepeda deberá construir en menos de tres semanas una narrativa capaz de contrarrestar ese peso simbólico y real.

Para los votantes colombianos que aún no han decidido, la pregunta concreta es si prefieren una relación preferencial con la administración Trump —con todo lo que eso implica en términos de soberanía y condicionamientos— o una presidencia que mantenga mayor autonomía frente a Washington, aunque eso suponga más fricción bilateral. Ese dilema, más que cualquier debate televisado, puede decidir quién gobernará Colombia a partir de agosto de 2026.

María Gómez
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